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Viajes

Aragón es extraordinario

Cretas: rueda que rueda por su Vía Verde

Matarraña Aventura, asentada en el pueblo, ofrece diversos servicios relacionados con la bici y este camino singular, que complementa con otras actividades lúdicas.

La Vía Verde Val de Zafán cruza buena parte de Teruel, camino de tierras valencianas. Por donde transitaban los trenes van ahora andarines y ciclistas, para solazarse con el paisaje y buscar los tramos apropiados a sus posibilidades físicas. Para orientarles un poco a la altura de Cretas (y en todo el Matarraña, aunque la base de la firma está ahí) cuentan con Matarraña Aventura (matarrañaventura.com) y su propietario, Javier Arias.

Nacido en Barcelona, Javier se instaló con sus padres en Torre del Compte a los 12 años, y aún no cumple los 30. “Llevo con Matarraña Aventura desde el 2012; siempre fue una ilusión personal, desde la adolescencia. Ahora trabajan conmigo otras dos personas, y tenemos delegaciones en Valderrobres y Calaceite, pero la sede está en Cretas”.

Javier ofrece una amplia variedad de servicios aventureros en la zona. “El 80 por ciento de nuestra actividad tiene que ver con la Vía Verde y las bicis, tanto el alquiler como el ‘transfer’ –transporte profesional de bicicletas en excursiones–, rutas guiadas para colegios y rutas BTT para todos los públicos. Ahora nos hemos metido en algo más técnico, dedicado a bicis de enduro y ‘all mountain’. Mi amigo Sergi Sánchez lleva un proyecto llamado Wheel Track Matarraña, centrado en el enduro, y decidimos unir fuerzas; él se dedica más a las redes y al márquetin, y nosotros al producto. Hemos preparado rutas por toda la comarca, porque queremos seguir vertebrando el territorio”.

Matarraña Aventura tiene una cosa muy clara: los intangibles y el material se necesitan mutuamente en un impulso empresarial. “Hay unas 100 bicis para alquiler, buen material, pero tengo claro que el valor que aporta la persona es muy importante; la atención al cliente, el servicio impecable… estamos redescubriendo el territorio con estas nuevas rutas, además. La vía verde es para todos los públicos, hay posibilidad de escoger diferentes tramos con paisajes cambiantes, pozas de baño... el enduro es para un público más acostumbrado al deporte, que maneja equipación más avanzada, así que les retamos a sendas un poco más exigentes, aunque las excursiones acaban en pueblo, para consumir en ellos y que la visita también redunde en beneficio del comercio local”.

Vídeo del casco histórico de Cretas

Por si fuera poco, Matarraña Aventura cuenta con dos salas de ‘escape room’ en Cretas, una de terror y otra de suspense. “Hay otra más en Alcañiz que trabajamos con el Museo de la Magia, y tenemos otra móvil que llevamos en cajas de madera; incluyen un montón de pruebas. Se hacen actividades en pueblos, celebraciones privadas... les contamos una historia, les ponemos las pruebas y hay un actor con ellos todo el rato para ambientar el asunto. Van resolviendo enigmas para completar la tarea, que en este caso es robar el diamante más grande del mundo”.

Con Cretas hay química. “Tenemos pulseras que regalamos a los clientes para que consuman en los establecimientos locales o a lo largo de la vía verde, y reciban un pequeño detalle; hemos llegado a acuerdos con los restaurantes, los bares, la Hípica y también la Cooperativa San Pedro para las compras de vino o aceite… al final, esto es una cadena de favores, porque ellos también nos mandan clientes. El futuro se construye cada día”.

Paseos de otros tiempos, mimos al paladar y secretos a voces

El casco antiguo de Cretas es una maravilla. Pasear por sus calles supone –en un ejercicio de extrapolación que elimina, lógicamente todo atisbo de modernidad– un retorno a otros tiempos; la piedra, la disposición de las vías, los edificios... todo lleva unos cinco siglos atrás. En la plaza Mayor hay un monumento de piedra que muestra el escudo de la Villa. En el terreno arqueológico, por otra parte, destaca la Antigua Villa Forjada de Cretas, amén de restos de la edad de Bronce con el poblado de Els Castellets. El origen documentado de la localidad con sus hechuras actuales (hay restos prehistóricos de asentamientos) data del siglo XII, cuando Cretas estuvo en manos de la Orden de Calatrava. En 1295, el obispo de Tortosa compró el lugar.

No obstante, sus atractivos se extienden a la actualidad. Para empezar, la parcela gastronómica; en la carretera que cruza el pueblo están las instalaciones de la Cooperativa de San Pedro (cooperativasanpedro.es), que agrupa a productores vinícolas (garnacha al 100 por 100) y oleicos del pueblo. El nivel de sus productos les ha hecho acreedores a numerosos premios: este mismo año, un oro y seis platas en el Catavinum World Wine & Spirits. Hay visitas guiadas, catas y venta directa de producto.

En la parcela de restauración, el pequeño y coqueto Ca la Serreta se lleva la palma en cuanto a calidad en la cocina y utilización original de productos de kilómetro cero. Además, también ofrece hospedaje. En el centro del pueblo, el bar del Centro Cultural lleva toda una vida dando servicio a lugareños y visitantes, pero en los últimos tiempos ha ido un poco más allá en la búsqueda de la excelencia dentro del segmento de hamburguesas y bocadillos, que tienen numerosos fans en la zona.

Mención aparte merece la Hípica dels Ports, perteneciente a la familia Miralles Bergé, que ha venido dando servicio a los aficionados a la equitación en los últimos años. La hípica cuenta con tres pistas exteriores, boxes, ‘paddocks’ y duchas, y ofrece desde pupilaje a acogida de caballos y ponis, tanto de clase como de ruta. Sin embargo, la actividad equina no es la única razón para visitar sus instalaciones; la brasería que tienen ahí los Miralles garantiza calidad y deleite para los paladares más puntillosos. Las paellas a la leña y el ternasco son un escándalo, y el trato, exquisito.

Hospedaje

Para dormir, el hotel Villa de Cretas (en el centro neurálgico del casco antiguo) es la opción primordial, por instalaciones, trato y una terraza pensada para que los clientes disfruten con el cielo estrellado local. También se cuenta con el Albergue Estación de Cretas, frecuentado por excursionistas y deportistas, que además de las habitaciones compartidas cuenta con estancias individuales. Entre las casas rurales destacan Racons, junto a la ermita de la Misericordia (a menos de un kilómetro del pueblo), que tiene el atractivo añadido de su piscina. Casa Mineta, en el pueblo, es otra excelente opción para disfrutar a plenitud de Cretas.

Diezdedos, un éxito de eco internacional en materia oleica

El acceso directo de Cretas a la Vía Verde Val de Zafán está justo enfrente del acceso a la finca olivarera de Diezdedos. Esta empresa comenzó a andar a las afueras del pueblo en 2008 con la adquisición de las fincas, y en 2012 se hizo la primera recolección, destinada desde entonces a la producción de aceite virgen extra premium. En 2018, la revista francesa ‘Le monde de l’epicerie fine’ concedió a la variedad corbella un primer premio, con dos segundos en otros aceites. Se mima el producto, con detalles como plantar mostaza entre los olivos y mezclarla con la tierra cuando se abre el fruto. Junto a la variedad autóctona empeltre y a la mentada corbella se trabaja con arbequina, frantoio y arroniz; es la única finca del mundo que cultiva estas cinco variedades juntas. Otros secretos: recolección temprana, cultivo biológico y procesamiento del fruto en las cinco horas siguientes a la cosecha.

Cómo llegar a Cretas y curiosidades

Comarca. Matarraña.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 189 kilómetros por la N-420 hasta Calaceite, y desde ahí por la A-1413 hasta Cretas.

Horno Llerdá. Esta panadería forma parte de una plataforma nacional, La Ruta del Buen Pan, gracias a sus métodos ceñidos a la tradición. Fundada por la familia Omella en 1930, su hogaza es increíble. En Cretas también destaca la calidad de la panadería Doménech, también apegada al hacer tradicional; brillan especialmente sus pastas artesanas.

La parroquia. El templo está consagrado a la Asunción de Nuestra Señora y San Juan Bautista. Es una construcción del siglo XVI realizada toda en cantería, en la que conviven elementos góticos y renacentistas.

Pinturas rupestres. En 1903, el arqueólogo de Calaceite Juan Cabré descubre en el barranco de Calapatà, en la llamada Roca dels Moros, pinturas rupestres catalogadas como arte levantino.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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