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Las pozas de Belsué, un regalo del Flumen

Han subido rápidamente en el escalafón de las más apreciadas por los bañistas aragoneses, y en el entorno se pide a los visitantes que extremen los cuidados para preservarlas.

Salir a la búsqueda de pozas es una constante en Aragón desde siempre, fenómeno que ha registrado una notable intensificación en los últimos años. En este verano atípico y aún pandémico, el fenómeno parece haberse hecho aún más popular. Hay preocupación en los municipios que las albergan, al ser espacios naturales susceptibles de afecciones varias por ‘invasión’ descontrolada de bañistas; no obstante, el disfrute con la suficiente conciencia medioambiental no tiene por qué ser incompatible con la tranquilidad de un enclave natural. El caso de las pozas de Belsué en el río Flumen es paradigmático por varias razones; están muy cerca de Huesca (y no tan lejos de Zaragoza), son de fácil acceso desde la zona en que se dejan los vehículos y, sobre todo, su belleza es incomparable. No es que no haya otras igual de bonitas, es que el entorno de Guara las hace singulares.

Miguel Ortega, valenciano de nacimiento, vive en Huesca desde hace 30 años. “De Huesca me siento, especialmente de su entorno natural; la cabra tira al monte –bromea– y son muchos años en esto”. El divulgador etnográfico e ilustrador detalla el origen geológico de Guara y abunda en algunos de sus atractivos. “Los paisajes se articulan a partir de un relieve, y el de la sierra de Guara es muy llamativo; parece como una gran ola de piedra que se elevó y se desplazó hacia el sur. Los materiales de Belsué son los más ‘jóvenes’ de la zona, estratos muy duros y blancos. Ya sabéis que la erosión siempre funciona de la misma forma: los materiales más blandos o deteriorados se van perdiendo, y dejan depresiones y oquedades en este proceso. En las pozas del Flumen en Belsué, el río atraviesa perpendicularmente estos estratos, no los acompaña; por eso se forman esas badinas alargadas, atravesadas a la corriente. Son muy bonitas, unas piscinetas que lógicamente encantan a la gente para bañarse y pasar el día. Además, están muy cerca de la zona donde se deja el coche, no hay apenas pendiente para llegar, el atractivo de los pasos del río por las grandes piedras dispuestas para ello, los puentes... eso sí, y debo decirlo, a veces hay que tener cuidado con revelar ciertos secretos de la naturaleza, porque cuando dejan de serlo pueden estar firmando su sentencia”.

Un poco de cuidado

Sin alarmismos, pero de modo contundente, Miguel habla por muchos a la hora de pedir que se cuide esta belleza natural. “Por supuesto, hay que evitar dejar residuos, y personalmente creo que se puede aportar a la preservación del lugar comprobando hasta qué punto se ha llenado el aparcamiento; si hay muchos coches es mejor idea volver otro día, son apenas 20 minutos desde la autovía y otros tantos a Huesca desde ahí, están realmente a mano”.

En el agua también hay que tener actitud responsable; ponerse crema y meterse al río acto seguido no es lo mejor para el entorno, es preferible mojarse, secarse y aplicarse luego la crema, para que no queden residuos en el río. “Además –concluye Miguel– hay una fauna y flora en la zona que necesariamente quedará afectada por las visitas, y lo lógico es que a más gente, más impacto. Se debe ser respetuoso, pensar en los demás y, sobre todo, disfrutar con cabeza”.

Foto de Nueno
Pozas de Belsué
Laura Uranga

La naturaleza se abre paso y aloja sus tesoros en un museo virtual

Miguel Ortega, buen conocedor de la zona, recuerda la peculiaridad de un paisaje singular en las inmediaciones de las pozas. “Siguiendo un poco por la carretera hacia Nocito está el Romeral. Hay un geógrafo en el siglo XVIII que estudió allá la población de robles trasmochos; ahí siguen, con perímetros actuales de hasta cinco metros”. No son milenarios, como dicen en muchos sitios de sus árboles singulares con escaso sustento científico de tal datación, pero el valor que atesoran para los estudiosos es otro. “Son muy interesantes todos los organismos que, en un bosque maduro, van a reciclar la madera; se encuentran acantonados en estos árboles”.

En el área destaca también el pantano de Belsué como origen y destino de recorridos senderistas bien marcados. “El pantano de Cienfuens, un poco más abajo, tiene –explica Miguel– las compuertas abiertas actualmente, para ver si pueden llenar el de Montearagón, que está aún más abajo. La zona es kárstica, con cuevas muy llamativas como la de Esteban Felipe, aunque la erosión no ha permitido llegar a muchas de sus galerías”. También destaca el acceso al llamado Dolmen de Belsué, algo más exigente para los caminantes, y los propios Acantilados de Cienfuens, donde hay un sendero circular muy sencillo para hacer en familia. Otra alternativa es continuar hacia el pico Gabardiella.

El pueblo de Belsué ofrece una vista bucólica desde la carretera, antes de tomar el desvío a la altura del túnel de Manzanera (cerrado) hacia el valle de Nocito.

Arboreo.org

Miguel Ortega es el impulsor de Arbóreo, una plataforma divulgativa (arboreo.org) centrada en los árboles, con una aproximación científica y empírica. “La idea surgió en el Espacio del Salto de Roldán. Se había tumbado un roble trasmocho y aprovechando la contingencia le pedí a un vecino que cortase una rodaja del tronco para analizar su edad con los anillos; de ahí surgió la idea de seguir analizando y estudiando árboles con fines divulgativos, para facilitar en un solo sitio este caudal de experiencias y conocimiento adquirido. Ahora estamos enfrascados en un documental sobre la sierra de Guara, que en el montaje final se aproximará a la hora de duración; en el se hablará de elementos inusuales de la zona, para lo cual hemos contado con la ayuda de mucha gente, aunque los gastos los hemos asumido las tres personas implicadas en el proyecto desde el principio.Es un empeño de Eduardo de la Cruz, Javier Sardiña y yo mismo, cada uno en su parcela; habrá trailer en breve. La idea que subyace es la que aplico cada vez que salgo a la naturaleza; vamos a un sitio para comprenderlo, saber cómo funciona, y aunque nos encanten los árboles, un secarral puede ser fascinante”.

En arboreo.org hay un completísimo museo virtual, bajo el lema ‘los árboles nos cuentan su vida’, con una vasta descripción de 800 ejemplares de 65 especies. Se aclara que no ha habido que cortar ningún ejemplar vivo para el museo, ni de árbol ni de arbusto: para los trabajos se aprovecharon los caídos por causas naturales o los restos derivados de limpiezas de caminos y talas.

La Olivera: el restaurante vegetariano más valorado de la zona es de Nueno

No es solo en Nueno y alrededores; para muchos, la Olivera es el restaurante vegetariano más apreciado de la Hoya de Huesca. Con 13 años al pie del cañón, Sara Zamora ha conseguido consolidar una clientela fiel que, no obstante, se va renovando poco a poco gracias al boca-oreja y la excelente consideración de su cocina y servicio en las redes sociales. Para obtener ese aplauso internauta hay que merecerlo, y no dormirse en los laureles; durante el confinamiento, por ejemplo, Sara se mantuvo haciendo recetas para la plataforma ‘Pienso luego actúo’, con delicias como el risotto de setas silvestres sobre tulipa de queso parmesano, los canelones de carne vegetal o la crema bicolor vegana de calabaza y boniato, por citar tres platos. El restaurante abre viernes y sábados para comidas y cenas, y domingo para comidas. Reservas (hay que dejar mensaje) en el 974 270 851 o el 620 016 013.

Cómo llegar a Nueno y a las pozas de Belsué

Comarca. Hoya de Huesca.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 40 kilómetros hasta las pozas por la autovía E-7, desvío a la derecha en Arguis, pasando junto al pueblo de Belsué y hasta el aparcamiento de las pozas en el río Flumen, a las que se llega caminando desde ahí en apenas 15-20 minutos.

Alojamiento y restauración. En Belsué están la casa rural Lo Ferrero y el albergue La Mallata. En Sabayés, recién inaugurado este mismo año y con la gestión de Guara Norte, hay un coqueto hotel rural con restaurante y capacidad de hasta 15 personas. Reservas en la web guaranorte.es o en los teléfonos 647 678 768 y 653 753 075.

San Martín de Belsué. Iglesia de tradición visigótica y desarrollo mozárabe, data del año 1060.

En Nocito. Localidad del municipio de Nueno, cuenta con el Camping Valle de Nocito (con restaurante) y la Casa Ortas Albás como excelentes opciones de hospedaje. Web: campingvallenocito.com.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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