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Tercer Milenio

Paleontología

150 años de descubrimientos de dinosaurios en España

Desde las primeras referencias históricas de Utrillas en 1872, en unas 45 localidades turolenses se han documentado fósiles de dinosaurios. Ariño, Camarillas, El Castellar, Galve, Peñarroya de Tastavins y Riodeva ya tienen sus trofeos en la vitrina virtual que muestra fósiles únicos de los ‘lagartos terribles’.

Fósiles de Turiasaurus en el yacimiento de Riodeva.
Fósiles de Turiasaurus en el yacimiento de Riodeva.
Fundación Dinópolis

Hoy en día son miles los fósiles de Teruel integrantes de las colecciones paleontológicas del Museo Aragonés de Paleontología. Algunos de los más representativos se exponen en las diversas sedes de Dinópolis y otros muchos esperan a ser preparados en el laboratorio para su posterior investigación y exhibición. Los fósiles de dinosaurios son los más conocidos por el público general y, sin duda, las noticias al amparo de los nuevos hallazgos son cada vez más numerosas. Sin embargo, el comienzo del conocimiento científico sobre dinosaurios en Aragón fue mucho antes: en 2022 se cumplen 150 años desde que Juan Vilanova y Piera realizara la que supone la primera documentación escrita sobre dinosaurios en España. 

En concreto, en su ‘Compendio de Geología’ se dice textualmente (sic): "También poseo dos huesos largos, que probablemente pertenecen al Ignanodon Mantelli que, procedentes de Utrillas, me mandó hace poco el distinguido médico de Montalbán D. Jerónimo Balduque". De esta manera relataba el catedrático valenciano los primeros hallazgos de dinosaurios en España, junto a otros fósiles de la localidad castellonense de Morella, convirtiéndose la provincia de Teruel en el punto de salida de la carrera dinomaniaca en nuestro país.

Con el paso de los años, a aquellos hallazgos se fueron sumando otros en diversos lugares de España. Teruel tuvo que esperar varias décadas, hasta bien entrado el siglo XX, para que se dieran a conocer nuevos fósiles de dinosaurios. Tal es el caso de una falange de ‘Iguanodon’ de Mora de Rubielos. Sin embargo, no fue hasta las décadas de los cincuenta y sesenta cuando se relataron nuevos descubrimientos. Galve, Castellote, Ejulve, entre otros, se fueron sumando al listado de municipios con fósiles de dinosaurios. Los de Galve fueron los más relevantes, aunque tuvieron que pasar casi 30 años para que se definiera, en 1987, el primer dinosaurio de España nuevo para la ciencia, Aragosaurus. De esta manera el ‘lagarto de Aragón’ de Galve se convirtió en el primero de los 31 dinosaurios no avianos definidos actualmente en nuestro país (12 en Aragón –10 de los cuales son de Teruel–).

En la década de los noventa se incrementaron los hallazgos en Teruel, al amparo de las actividades paleontológicas oficiales que ya estaban reguladas por el Gobierno de Aragón. Tras las investigaciones de varias instituciones, como las de la Universidad de Zaragoza, municipios como Ababuj, Aliaga, Ariño, Castellote, Josa, Mirambel o Peñarroya de Tastavins se sumaron a los municipios con dinosaurios.

En 1998, el Instituto Aragonés de Fomento constituyó la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel como una institución ligada al proyecto Dinópolis. El objetivo era dinamizar económica y científicamente la provincia en la que están los fósiles. Parece de justicia recalcar aquí esta iniciativa desarrollada por el Gobierno de Aragón en materia paleontológica, cuando en ese momento otras comunidades autónomas de España también destacaban por su riqueza en dinosaurios tanto como Teruel. Actualmente la Fundación, presidida desde el Departamento de Educación, Cultura y Deporte y reconocida como Museo Aragonés de Paleontología y como agente del Sistema Aragonés de I+D+i, está enfocada a investigar, conservar y difundir el patrimonio paleontológico

Desde ese año (1998) los hallazgos de dinosaurios se han multiplicado exponencialmente en la provincia. Ahora son unos 45 los pueblos con fósiles de los ‘lagartos terribles’. Desde entonces, los científicos de la Fundación y de otras instituciones hemos definido nuevos dinosaurios, destacando los saurópodos Turiasaurus (2006) y Tastavinsaurus (2008), el terópodo Camarillasaurus (2012), el anquilosaurio Europelta (2013) y los ornitópodos Proa (2010) o Iguanodon galvensis (2015), entre otros. En las colecciones del museo están depositados unos 60.000 fósiles (más de la mitad excavados por la propia Fundación) y hemos descubierto cientos de nuevos yacimientos, en algunos casos con la colaboración ciudadana. Dinópolis, gracias a la explotación comercial llevada a cabo por una sociedad gestora creada para tal fin, ha sido visitado por casi 3,4 millones de personas.

Con estos antecedentes parece evidente por qué la paleontología se considera por los agentes sociales de Teruel como un activo científico y socioeconómico de referencia que aún se puede potenciar. Hoy en día, los fósiles en el sur de Aragón tienen una trascendencia que va más allá de la investigación en sentido estricto. Son un factor de desarrollo territorial.

Ariño: dinosaurios en la mina

Desde el año 2010, la Fundación Dinópolis dirige un proyecto que ha compatibilizado la investigación paleontológica con la actividad minera del grupo Samca en la mina de lignito de Santa María de Ariño. Los trabajos paleontológicos han dado como resultado el descubrimiento de un excepcional yacimiento de varias hectáreas. En él hemos inventariado unas 160 concentraciones con fósiles de vertebrados, que han proporcionado más de 11.000 huesos. Los trabajos continuos y sistemáticos han conllevado la definición científica de nuevos dinosaurios, cocodrilos, tortugas, invertebrados y otros fósiles excepcionales en ámbar. Todos estos hallazgos nos permiten tener una visión muy detallada de los seres vivos que habitaron esta parte de la península ibérica hace unos 110 millones de años.

Esqueleto de Europelta en Dinópolis-Teruel.
Esqueleto de Europelta en Dinópolis-Teruel.
Fundación Dinópolis

Sin embargo, al margen de la excavación, preparación e investigación de los fósiles, desde la Fundación siempre pretendemos dar un paso más a la hora de su utilización como elemento de desarrollo territorial a través, por ejemplo, de centros satélite como el de Valcaria, en Ariño, y de acciones museográficas de envergadura. Por eso, la novedad más sobresaliente para esta temporada 2022 en Dinópolis consiste en la exhibición, en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en la ciudad de Teruel, de un esqueleto original prácticamente completo del nodosaurio Europelta carbonensis. El montaje de este dinosaurio acorazado de unos 5 metros de longitud es pionero y único en Europa y ha conllevado un trabajo multidisciplinar de científicos, restauradores y especialistas en montajes paleontológicos de la Fundación. Más del 70% del volumen del esqueleto en exhibición de Europelta, compuesto por 283 fósiles, pertenece a un individuo inédito desde el punto de vista científico y el resto se ha completado con material de otros cinco (para entender lo excepcional de esta cantidad de ejemplares cabe recordar que en el año 2013, cuando se realizó la descripción científica de Europelta, solo se conocían dos especímenes y ya entonces era el anquilosaurio más completo de Europa). El cráneo está casi completo y pertenece al ejemplar de referencia (holotipo) con el que se definieron el género y la especie. Este Europelta en exhibición presenta incluso la mayor parte de los osteodermos (una especie de ‘coraza’ que protegería al animal), proporcionando una visión excepcional de este emblemático ‘dinosaurio del carbón’ turolense.

Junto a Europelta, también comparte espacio en Dinópolis otro dinosaurio comedor de plantas, Proa valdearinnoensis, que se dio a conocer científicamente en el año 2012. Este dinosaurio ornitópodo, que ya desde 2015 ostenta el honor de ser el primer dinosaurio original de España ‘ensamblado’ hueso a hueso casi en su totalidad, también ha visto completado para esta nueva temporada el montaje de su esqueleto con la colocación de 27 vértebras y 7 chevrones de la cola. El montaje de Proa, en el que también se incluye un cráneo original, alcanza los 8 metros de longitud gracias a los fósiles de cinco ejemplares. La exhibición de estos dos dinosaurios protagoniza un área del museo dedicada al periodo Albiense de Ariño.

Riodeva: gigantes en playas tropicales

El conocimiento de los dinosaurios jurásicos de Riodeva es bastante reciente. Los hallazgos más sobresalientes en este pueblo del suroeste de la provincia de Teruel se dieron a conocer en 2004. Ese año, los fósiles de un dinosaurio gigante de unos 30 metros de longitud que habíamos descubierto un año antes, dieron la vuelta al planeta a través de los medios de comunicación. Dos años más tarde ‘bautizamos’ el dinosaurio en una de las revistas científicas más importantes del mundo, ‘Science’. Lo llamamos Turiasaurus riodevensis y lo definimos a modo de ‘jefe supremo’ de un nuevo grupo de dinosaurios saurópodos (Turiasauria) que, con el paso de los años, ha ido creciendo con nuevas especies de Europa y de otros continentes. Años más tarde, a Turiasaurus se sumaron los fósiles excepcionalmente conservados de otro saurópodo gigante en Riodeva, Losillasaurus. Pero en el Jurásico no solo eran gigantes los saurópodos. También los fósiles de dinosaurios con placas y de terópodos (carnívoros) demuestran que los individuos adultos alcanzaron tallas muy considerables. Este gigantismo es el hilo conductor museográfico de la sede de Dinópolis en Riodeva denominada comercialmente Titania.

De forma paralela a las investigaciones paleontológicas, se vienen desarrollando otras complementarias de carácter estratigráfico y sedimentológico que acaban de revelar que las faunas de dinosaurios de finales del Jurásico de Teruel vivían en zonas costeras con lluvias estacionales. En ellas había dunas eólicas que avanzaban sobre deltas formados en lagos someros de agua dulce, ríos y llanuras de inundación con abundante vegetación. Todo un paraíso tropical para la expansión de los dinosaurios gigantes.

Galve y El Castellar: dinos al servicio del desarrollo territorial

A los hallazgos paleontológicos dados a conocer en Galve a mediados del siglo XX en el periódico ‘Lucha’, tras la labor de José María Herrero al saber valorar como merecían los descubrimientos realizados en su pueblo, se han ido sumando nuevos dinosaurios tras las investigaciones llevadas a cabo; Aragosaurus fue el primero, en 1987, e Iguanodon galvensis el último, en 2015. Hoy en día son visitables un par de yacimientos con huellas y hay reconstrucciones de los dinosaurios locales. También, en la sede de Dinópolis Legendark y en el museo municipal se exhiben fósiles originales de Galve.

En El Castellar, desde principios del siglo XX se han inventariado más de 70 yacimientos (más que habitantes). Este pueblo es conocido sobre todo por las huellas fosilizadas. Algunas de ellas son nuevas para la ciencia, como Deltapodus ibericus e Iberosauripus grandis y, por ejemplo, este mismo año hemos dado a conocer el hallazgo de más de 400 en el yacimiento El Pozo. Sin embargo, los yacimientos con huesos también son frecuentes y uno de ellos es visitable en La Ruta del Dinosaurio. El Dinopaseo por las calles del pueblo y la musealización de tres yacimientos con icnitas, hacen de El Castellar un referente sobre la utilización de los dinosaurios como factor de desarrollo territorial. Los 50 km que separan Galve de El Castellar se unen a través de una ruta que acuñamos en Dinópolis como la Carretera de las Huellas de Dinosaurio.

Alberto Cobos Periáñez Director Gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis

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