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Cuando Cupido no acierta con la flecha

Cuatro psicólogas que desarrollan su actividad en Aragón analizan qué es una relación tóxica en la pareja y cómo actuar ante esa situación

Relaciones tóxicas
Relaciones tóxicas
Heraldo

Los profesionales de la psicología no coinciden en la respuesta a la, aparentemente fácil de responder, pregunta: ¿qué es el amor?  Varias investigaciones concluyen que la relación de nuestro cerebro con el amor y el enamoramiento se alimenta de una serie de conductas que ayudan como pueden ser los pequeños detalles cotidianos, actividades conjuntas, hobbies, viajes, películas… que ayudan a mantener viva la llama. Así pues, el amor se alimenta de las expectativas y del concepto de amor que aprendemos a lo largo de nuestra vida en las películas, lo que nos transmiten nuestros padres o familiares, las expectativas socialmente establecidas… Es algo cultural.

"El amor actúa como una droga en nuestro cerebro. Modifica el funcionamiento de este en las mismas regiones que la droga, cuando conocemos a la persona amada", afirma Ana Notivoli, psicóloga colegiada que desarrolla su actividad profesional en el Centro Materno Infantil de Rosales de Zaragoza. Los investigadores han concluido que al igual que ocurre con las sustancias psicoactivas, cuando nos enamoramos, se desencadena una cascada neuroquímica dentro de nuestra cabeza de dopamina y serotonina llamada la química del amor.

"El amor actúa como una droga en nuestro cerebro. Modifica el funcionamiento de este en las mismas regiones que la droga, cuando conocemos a la persona amada"

Pero esta teoría del amor, la dopamina, San Valentín y las películas románticas, que suena tan bien, no siempre termina en buen puerto. Lo que al principio parecía una relación idílica termina afectando a una parte (o ambas) de la relación y se empieza a sufrir un desgaste emocional. Es entonces cuando las parejas pueden pensar que Cupido no ha acertado con la flecha y quizás caigan en la cuenta de que están dentro de lo que se conoce como una relación tóxica. 

Normalmente, las personas que viven una en relación tóxica no son conscientes de ello. Por eso se dice que el amor es ciego ya que, en ocasiones, nubla la razón, la mente y el corazón. "La víctima en esa relación tóxica suele justificar el trato recibido, normalizarlo o incluso romantizar este tipo de conductas. Al fin y al cabo todos conocemos canciones y películas que dan mensajes del tipo 'Si no estoy contigo prefiero morir' o 'Siempre serás mío aunque no estemos juntos…", afirma la colegiada Notivoli.

"Estamos en una relación tóxica cuando ese trato nos produce un desgaste a nivel emocional", afirma la psicóloga Cristina Equiza

"Me preocupa saber que los adolescentes están normalizando este tipo de relaciones tóxicas, de dependencia y de control. Incluso piensan que esa manera de actuar le da un aire romántico a la situación", alerta Laura Balsa, psicóloga colegiada y directora de EPSYDE (Espacio de psicología y desarrollo) en Zaragoza.

Sobre la denominación "relación tóxica", Cristina Equiza, psicóloga especialista en psicología clínica que inició su andadura profesional en enero de 1992, afirma que "es una nomenclatura actual con problemas que tienen que ver con la adaptación a una realidad que es hostil. Hace 30 años no se llamaban tóxicas a estas relaciones que causaban tanto deterioro en las personas". 

Saltan las alarmas

Se denomine de una forma o de otra, las alarmas saltan por una serie de acciones. Las luces rojas se encienden y empiezan a avisar de que algo no va bien cuando se es víctima de alguno de estos hechos por parte de la pareja:

1) Intenta separarte de amigos y personas cercanas: "No me gusta que vayas con esa gente", "si quedas con ellos ólvidate de mí", "sin mi no eres nada"…
2) Controla tu dinero, gastos y gustos: "Siempre estás comprando ropa", "no quiero que gastes más dinero", "no me gusta como vistes", "esa actividad que te gusta es una tontería"…
3) Controla tus redes y te pide explicaciones por todo lo que haces: me gustas, publicaciones, seguidores…
4) Te exige sexo: "Si no me das lo que necesito tendré que buscarlo fuera".
5) Te compara con otras relaciones: "Mi ex era mejor en la cama, cocinaba mejor"…
6) Te critica todo lo que haces y te hace de menos: "Esa camiseta te queda fatal", "estás gorda", "eres estúpido/a, no sabes ni hablar".
7) A la hora de discutir, aunque no tenga la razón, siempre tienes que ceder tú o te deja de hablar.
8) Te da miedo contarle cosas por cómo pueda reaccionar.
9) Vives con miedo a decepcionarle o hacer algo que le siente mal.

Cuando este tipo de comportamiento se dan en el ámbito familiar (padres-hijos) es mucho más complejo. "En una relación de pareja se puede cortar, pero en el ámbito familiar no es tan sencillo. Cuanto más cercano sea ese lazo tiene peor solución", asevera Notivoli. 

"En una relación tóxica, además del control, se tiene a la otra persona como una posesión, como si fuera un objeto que le pertenece. Esto se da por el miedo a perder a esa persona. Son conductas obsesivas", afirma Marta Tomás Bautista, psicóloga, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.

"Una persona que está metida en una relación tóxica se pasa la vida dando explicaciones y con un montón de temas en el tintero que la víctima necesita resolver", afirma Ana Notivoli

Hay varios tipos de relación tóxica que se ejercen sobre el otro miembro de la pareja, estos son algunos ejemplos:

Control: Uno de los integrantes basa su relación de pareja en el poder y dominio sobre el otro.
Dependencia o co-dependencia: Uno o ambos integrantes de la pareja necesita al otro para lograr una sensación de bienestar.
Idealización: Uno (o ambos integrantes) es incapaz de aceptar que la pareja o la relación posea algún tipo de defecto.
Mentira: Uno o ambos integrantes basan su relación en engaños, ya sea para dar una imagen más atractiva o para no entrar en discusión.
Caridad: Uno de los integrantes mantiene la relación únicamente para no hacer daño al otro.
Delegación: Uno de los integrantes cede el peso de todas las decisiones en el otro, dejándose guiar por la pareja y no responsabilizándose de ningún aspecto de la relación.
Rencor: Uno de los integrantes decide mantener la relación sentimental ante un desengaño (por ejemplo, una infidelidad) pero no por ello se lo perdona y utiliza esta situación para reprocharle con frecuencia.
Desatención: Uno o ambos integrantes brinda más atención a cualquier otro aspecto que a la relación de pareja como tal.

"Cuando sientes que una relación no te aporta nada positivo y te genera sufrimiento, angustia e infelicidad, puedes darte cuenta de que estás dentro de una relación es tóxica. Es entonces cuando se debe de poner distancia y romper vínculos. Cuanto antes mejor. Este proceso puede ser complicado: cuanto más se prolonga, menos fuerza, identidad y determinación tiene la persona anulada", asevera Laura Balsa.

"Son personas con una baja autoestima que, cuando se sienten no amadas, recurren al chantaje emocional para controlar o hacer daño", apunta Marta Tomás Bautista

En algunos caos se puede llegar incluso al abuso sexual dentro de una relación de pareja, "no se suele hablar mucho de ello. En esos casos, además de zanjar la relación hay que denunciar. El problema es que, en este tipo de situaciones, a la víctima le cuesta mucho vivirlo como un abuso", apunta Marta Tomás Bautista, psicóloga, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.

¿Cómo salir de una relación dañina?

Ana Notivoli apunta cuatro pasos básicos para terminar con una relación tóxica: 

1. Hablar con tus familiares y amigos. Tus familiares y amigos pueden ayudarte a empoderarte y, además, pueden ayudarte a valorar si realmente tu pareja es tóxica o no, escúchales.
2. Cortar la relación. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones, no es posible cambiar la forma de actuar del otro en la relación, y la única solución es ponerle fin, ya que no te vas a sentir mejor ni va a cambiar nada sólo por esperar a que esto suceda.
3. Re-empoderarte. Es probable que la relación que has tenido te haya ido robando poco a poco las fuerzas y la dignidad, hasta el punto de sentir que lo necesitas para cualquier cosa. Es importante que vayas re-empoderándote poco a poco para poder plantarle cara.
4. Terapia. Lo más importante es la persona que brinde la ayuda esté habilitada para ello, es decir, que no sea ningún tipo de terapia intrusista (tipo coach). La debe hacer un psicólogo que esté debidamente habilitado para hacer terapia.

"Si tu crees que tienes una relación tóxica lo primero que hay que hacer es hablar con amigos y familiares. Dar el paso de la ruptura de la relación requiere valentía y ayuda", afirma la psicóloga del Centro Materno Infantil de Rosales. 

"Hay que ponerle punto final, aunque te duela, aunque rompa un proyecto de futuro o una expectativa de vida. Aunque suponga de inicio un daño o se teman las consecuencias. Si se está mal en una relación repercute en más ámbitos de la vida", recuerda Cristina Equiza.

"Por mi experiencia, son más las mujeres que acuden a pedir ayuda psicológica para salir de estas relaciones, pero eso no significa que haya más mujeres que hombres que las sufran", dice Laura Balsa

"Quizás la mujer lo ha pasado peor", afirma la psicóloga Equiza, "estas relaciones tóxicas han venido de la mano de la violencia emocional o del sentimiento de inferioridad que se le ha hecho ver a la mujer con respecto al hombre. Pero también ha habido mucho hombre dañado, no se puede cuantificar".

El perfil de la persona tóxica

Las psicólogas coinciden que las personas que ejercen esta toxicidad suelen ser bastante controladores y suelen tener la autoestima baja aunque en apariencia parezca lo contrario. Mediante el control que ejercen, van aumentando su autoestima. "Tienen una baja tolerancia a la frustración, no suelen tener una buena gestión emocional y no suelen ser empáticos con los demás", afirma Ana Notivoli. 

Suelen utilizar técnicas manipulativas como la Ley del hielo. Este se basa en ignorar a la otra persona tras un conflicto, fingiendo que no se le escucha, pasando por alto sus necesidades o peticiones, invisibilizándola, tratándola con indiferencia, frialdad y menospreciando sus sentimientos. Aunque pueda parecer algo relativamente inofensivo, ignorar a alguien es faltarle al respeto, devaluarlo y en ocasiones anularlo; esto hace mucho daño a la persona sobre la que se aplica, llegando a causar una profunda tristeza, estrés emocional, traumas, angustia, incertidumbre e incluso efectos físicos.

¿Cómo identificar la Ley del hielo?

Finge que no escucha a la otra persona.
No responde o lo hace con monosílabos.
Niega que haya algún problema, que se sienta mal, que algo le haya molestado, etc.
No coge las llamadas ni responde los mensajes, o lo hace cuando ha pasado mucho tiempo.
Pasa por alto lo que la otra persona le cuenta, le pide o necesita, o muestra desinterés por ello.
Evita el contacto visual y físico, como si la otra persona fuese invisible o no existiera.
Elude las actividades sociales con la otra persona, e incluso deshace planes acordados con anterioridad.
Advierte el desconcierto y el sufrimiento del otro debido a su modo de ignorarlo, y pese a ello se mantiene en su actitud.

Otro de los métodos utilizados se denomina la luz de gas. El objetivo de esta malvada conducta es que la otra persona viva dudando de sí misma en todo momento y dependa del otro. "Se basa en invalidad a la víctima, incluso en verbalizar que está loca", explica Notivoli. Cómo identificar la luz de gas, este tipo de comportamiento dañino:

  • El tóxico verbaliza una descalificación que consiste en la manipulación de la percepción de la realidad del otro
  • La víctima desarrolla una sensación de irrealidad o despersonalización, en la que acaba no sabiendo lo que quiere o lo que piensa y simplemente se adapta a la voluntad y los pensamientos del maltratador.
  • Cuando la víctima tiene la necesidad de solucionar un conflicto o de hablar de algún tema el tóxico no presta atención.

Cuando este tipo de comportamientos se dan en un ámbito familiar (de padres a hijos o al revés) es más complejo. "En una relación de pareja se puede cortar, pero es muy difícil gestionar esto en el ámbito familiar y más cuanto mayor sea el lazo", afirma la psicóloga Notivoli.

"He visto mucho el silencio como castigo", afirma  la psicóloga Marta Tomás Bautista, "es una de las estrategias que puede utilizar una persona con dependencia emocional. El tóxico que recurre a ella posiblemente tenga un apego inseguro ansioso, debido a su bajo autoconcepto y la dependencia que tiene de los demás", apunta.

¿Un individuo tóxico tiene remedio?, ¿cuál es el origen de este trastorno del comportamiento? 

"Que un maltratador acuda por voluntad propia no suele ser lo común", afirma Notivoli, "pero, si se diera el caso, se puede trabajar en terapia la autoestima, la seguridad en sí mismo, la adecuada resolución de conflictos, el control emocional y la empatía".

Aunque las psicólogas afirman que hay factores genéticos y factores ambientales a la hora de forjar una personalidad tóxica, Marta Tomás matiza que "puede venir provocado por lo que se llama un ‘apego inseguro ansioso’. Este se forma desde la infancia hasta los 21 años más o menos".

Creo que estoy metido en una relación tóxica, ¿qué hago?

La página web oficial del Colegio Profesional de Psicólogos de Aragón tiene un buscador que va por palabras. Se pueden buscar términos como “pareja” o “ansiedad”. Puedes llamar también a la propia organización (976 201 982)  y preguntar si hay alguno especializado. "Lo importante es que si llaman al Colegio Profesional de Psicólogos de Aragón saben que la persona que le va a tratar está debidamente cualificada y hay un amplio abanico de profesionales", afirma Ana Notivoli.

"Ir a terapia después de una relación de este tipo debería ser obligatorio. Aunque no nos demos cuenta, dejan huella y pueden afectar en las futuras relaciones".

"Si no se sabe cómo cortar la relación también recomendaría ir a terapia que le ayuden a cortar esos lazos", afirma la psicóloga del Centro Materno Infantil de Rosales de Zaragoza.

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