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Ocio y Cultura

LIBROS. OCIO Y CULTURA

‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo, vuela y alcanza los 200.000 ejemplares vendidos

Este ‘ensayo de aventuras’ de la autora zaragozana, editado por Siruela en 2019, lleva 31 ediciones y 60 semanas en la lista de éxitos literarios

'El infinito en un junco' vende 200.000 ejemplares.
Irene Vallejo mezcla el mundo clásico con su propia experiencia y con muchas referencias actuales.
José Miguel Marco.

 "Nunca soñé, ni en mis fantasías más desenfrenadas, que este ensayo llegaría a tener una acogida así. De hecho, lo escribí como un viaje muy personal, en un momento vital difícil, pensando que sería mi proyecto más extravagante y con menores posibilidades de encontrar un público amplio", dice Irene Vallejo (Zaragoza, 1979), autora de ‘El infinito en un junco’, que publicaba Siruela en septiembre de 2019. Casi 18 meses después, tras acaparar un sinfín de premios, acumula otras cifras prodigiosas e infrecuentes en libros aragoneses y españoles, y aún más en la no ficción: alcanza los 200.000 ejemplares vendidos, ha sido contratado para su traducción a 32 lenguas, va por la edición número 31 y lleva más de 50 semanas siendo el volumen más vendido de ensayo.

Agrega Irene: "Es un ensayo libre, saltimbanqui y sin ataduras académicas sobre dos pasiones íntimas: el amor por los clásicos y los libros. Con todo, lo que más me sorprende y me conmueve es que tantos lectores encuentren entre sus páginas refugio frente al desasosiego de la pandemia. ¿Quién iba a imaginar que un relato de aventuras e historia, un canto a los libros y a las palabras, podría ser un pequeño alivio en esta situación tan grave?".

Un ensayo de aventuras

El volumen ha cosechado elogios por doquier, pero además ha logrado ya saltar el charco. Dice la escritora: "Vivo con asombro y gratitud la extraordinaria calidez de tantos lectores cercanos, en Aragón y en todo el país: las 30 ediciones son fruto de su cariño hacia este libro. Me emociona pensar en tantas personas –también compañeros escritores: un honor– que lo han aconsejado, difundido y regalado. Además, en estos momentos, el ensayo está creciendo de forma sorprendente en muchos países latinoamericanos, y recibo constantes comentarios e invitaciones de lectores mexicanos, colombianos, argentinos y chilenos, etc.".

"¿Quién iba a imaginar que un relato de aventuras e historia, un canto a los libros y a las palabras, podría ser un pequeño alivio en esta situación tan grave?".

La perplejidad acompaña a Irene Vallejo: "Más increíble aún me parece que este pequeño junco vaya a ser traducido a otros 32 idiomas, y vaya a llegar a las manos de lectores chinos, coreanos, japoneses, brasileños, rusos, turcos y árabes, además de las principales lenguas occidentales. Me impresiona esta fabulosa polifonía literaria, el bello y delicado trabajo de tantos traductores". El libro, que mezcla autobiografía, erudición, pasión de contar y una capacidad de entreverar muchos asuntos, tiene 450 páginas.

La última contratación ha sido al gallego, con el sello Xerais. En la agencia literaria y en la editorial Siruela le dicen que "esto no ha hecho más que empezar", y revela que está abrumada, incluso asustada. Confiesa: "Me siento aún una aprendiz. En los dos próximos años, tendré la fortuna de viajar para conocer editores y lectores del mundo, escuchar sus impresiones, dialogar con su cultura y sus lecturas. Es un regalo prodigioso para un escritor: será una feliz experiencia de descubrimiento y aprendizaje".

Se han dicho muchas cosas, se han ensayado muchas definiciones: "Creo que la mejor se la debo a Luis Landero: un ensayo de aventuras. Con ‘El infinito en un junco’ quería narrar la historia del libro como un cuento de cuentos, retomar la estructura de mosaico de ‘Las mil y una noches’ o ‘El Decamerón’. Mi premisa fue sumergirme con pasión y emoción, con ecos de la oralidad, en las peripecias de los defensores de los libros. Esto me permitía además explorar los territorios fronterizos entre la ficción y la no ficción, narrar nuestro pasado para que se lea con la avidez de una novela. Reivindico el hedonismo de la curiosidad, del conocimiento, de la conexión con otras mentes. Aprender es uno de los grandes placeres de la vida, y también uno de los más subestimados. ». El libro también es una apuesta y una vindicación: «El mundo necesita más que nunca filosofía, creatividad, reflexión ética, sosiego, y también recuperar el contacto con los clásicos, nuestro cordón umbilical con las raíces de lo que somos; explica Irene Vallejo.

"Mi premisa fue sumergirme con pasión y emoción, con ecos de la oralidad, en las peripecias de los defensores de los libros. Esto me permitía además explorar los territorios fronterizos entre la ficción y la no ficción, narrar nuestro pasado para que se lea con la avidez de una novela"

El libro le ha cambiado la vida. Así lo reconoce y lo expresa: “Es extraño porque, debido a la pandemia, existe una sensación colectiva de cambio brusco. En lo personal, vivo el cariño generoso de los lectores como un inmenso privilegio. Su asombrosa hospitalidad me ha regalado el sueño de mi niñez: dedicarme a escribir con absoluta libertad creativa. Ahora mismo, estoy desbordad de trabajo y me faltan las horas, pero es un regalo poder elegir mis proyectos y, cuando pueda sentarme con un nuevo libro, disponer de la calma necesaria para la lectura, la investigación sosegada, el tiempo suficiente para escribir y reescribir. A su vez, esto conlleva el peso y la responsabilidad de estar a la altura de esta maravillosa confianza recibida". 

La autora siempre muestra un grado de compromiso, de solidaridad. Y se implica: "Quisiera aportar mi granito de arena para traer a la conversación colectiva algunos temas importantes, como los cuidados y la fragilidad, la aportación intelectual de las mujeres a lo largo de la historia, el valor de las humanidades y la educación en el mundo del futuro. Lo que nos une", concluye la escritora que ha recibido el Premio Nacional de Ensayo.

'El infinito en un junco' vende 200.000 ejemplares.
La escritora ya ha sido traducida al catalán y al portugués.
José Miguel Marco.

IMPRESIONES, JUICIOS, LECTURAS Y REGALOS

Fernando Sanmartín. Escritor. "Presenté el libro de Irene el día 2 de octubre de 2019. Era miércoles. Una tarde cálida. Fue, lo recuerdo bien, en el hall del Teatro Principal. Y allí no cabía más gente, ¡qué cantidad de personas congregó esa cita! Yo leí ese libro en septiembre de aquel año. Y mi primera sorpresa fue el arranque, su prólogo, un inicio que atraía. Le dije a Irene que sus cuatrocientas páginas me habían gustado más de lo que esperaba. Y ella me comentó que ese libro, hecho en circunstancias nada fáciles, había sido para ella 'refugio y ancla'. En esas dos palabras estaba lo que había sido el proceso de escritura, complejo en un libro donde narraciones y ensayo están perfectamente ensamblados. Hace pocos días le mandé a Irene un mail para hablar de otros temas. Sobre 'El infinito en un junco' le indiqué, con un guiño, que es un libro y es también una nave espacial. Así lo creo. Va a recorrer el mundo. Ya lo está haciendo".

Pablo Muñío. Librería París. “En la librería estamos enamorados de este libro. Nosotros hemos vendido más de 1.000 ejemplares, y eso solo nos había pasado con ‘La escarcha sobre los hombros’ de Lorenzo Mediano y ‘La sombra del viento’ de Carlos Ruiz Zafón. ‘El infinito en un junco’ arrancó lentamente, pero pronto empezó a tirar y tirar. Miro hacia atrás y creo que durante muchos meses hemos vendido al menos un ejemplar cada día. O varios. Es un libro que provoca e incita: invita a conocer la Antigüedad y a disfrutar de la lectura y lleva casi 18 meses de actualidad. Es un libro con el que sucede algo muy curioso: viene un cliente y lo compra, lo lee y vuelve a por otro o más para regalar. Y no solo eso: este éxito arrastra también a la escritora anterior y piden sus libros. El 'Manifiesto por la lectura' también es un libro muy entretenido y mucha gente lo pide”.

Paco Goyanes. Librería Cálamo. “Es difícil encontrar un caso parecido. Hay libros que se han vendido muy bien: ‘Ordesa’ de Manuel Vilas, ‘Patria’ de Fernando Aramburu o ‘La España vacía’ de Sergio del Molino. Más bien sería un caso parecido al de ‘Soldados de Salamina’ de Javier Cercas, tras la publicación del artículo Mario Vargas Llosa, pero en un ensayo no recuerdo nada parecido. Es un fenómeno excepcional. Es un libro magnífico que se lee y regala, y la gente se siente cómoda con él: maneja muchas fuentes, tiene muchas referencias, de cine, de música, de libro, y eso también atrapa. La gente lo ha leído y lo ha disfrutado, y ha sido un libro ideal para la pandemia que demuestra que la literatura es un bien y en refugio. Ha reverdecido la venta de los autores clásicos. Ha tenido un efecto de llamada, y la gente se interesaba por Cicerón, Tácito u Ovidio”.

José Carlos Mainer. Catedrático de literatura y crítico literario. “Realmente es un hallazgo, es un hallazgo el tema y es un hallazgo cómo está escrito, pero nada de esto sorprende cuando uno había venido siguiendo un poco a la autora… No me sorprendido. Los escalones previos, dispersos, como siempre lo son, estaban. Este es un libro que es un hallazgo incluso para ella misma, evidentemente lo fue, pero ciertamente se va explicando a través de toda una trayectoria literaria, de una formación, de una sensibilidad, de una idea de la literatura, que no se limita simplemente a la transmisión de contenidos sino a la idea de perduración, de continuidad. En fin hay todo una serie de elementos que suponen una valoración de la literatura que, o se han vivido y se han ido conformando, o es muy difícil hacerlo. Es un libro detrás del cual es muy difícil volver a escribir otro. Seguro que lo escribirá, claro, pero este libro es la obra de unos cuantos años, de su experiencia y de su madurez como lectora… Hay un detalle, que no desmerece en absoluto, ya que está escrito en buena medida bastante antes de lo que nos ha caído encima, la pandemia: es un libro particularmente apto para ese rebrote de lectura y compra de adquisición de libros que el virus ha producido no solo en este país sino en otros muchos. Y la gente lo ha aprovechado y lo ha leído".

'El infinito en un junco' vende 200.000 ejemplares.
Portada de la edición portuguesa que lleva ya tres ediciones.
Archivo Heraldo.

LA CIFRA

32 son las lenguas del mundo a las que se va a traducir ‘El infinito en un junto’, elogiado por Mario Vargas Llosa o Alberto Manguel, entre muchos otros. Ya se han publicado las primeras traducciones en Cataluña y en Portugal y ya llevan varias reediciones.

CONTRATACIONES

Traducciones. ‘El infinito en un junco’ será editado por importantes sellos como Bompiani (Italia), que fue la casa editorial de Umberto Eco; Les Belles Lettres (Francia); Hodder & Stoughton-Hachette (Reino Unido); Diogenes Verlag (Alemania) o Knopf Publishing (EE. UU.), que lo lanzará en inglés y en español. Esta editorial ha publicado más de 50 premios Pulitzer y 20 Nobel: Doris Lessing, Alice Munro, Toni Morrison, Orham Pamuk, Gabriel García Márquez o Albert Camus.

La lista sería la siguiente: Estados Unidos (Knopf), Reino Unido (Hodder), Francia (Les Belles Lettres), Alemania (Diogenes), Holanda (Meulenhoff), Italia (Bompiani), Portugal (Bertrand), Brasil (Intrinseca), Grecia (Metaixmio), Suecia (Bonniers), Noruega (Gyldendal), Dinamarca (Gutkind), Finlandia (Schildts & Söderströms), Rusia (Sindbad), Polonia (Sonia Draga), Japón (Sakushinsha), China (Booky), Corea (Minumsa), Bulgaria (Colibri), Lituania (Alma Littera), República checa (Leda), Rumanía (Pandora), Serbia (Laguna), Árabe (Dar al Adab), Turquía (Bilgi), Cataluña (Columna), Croacia (VBZ), Hungría (Agave Konyvek), País Vasco (Pamiela) y Galicia (Xerais).

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