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El Bosque Sonoro demuestra en Mozota que la cultura es segura

Unos 2.500 espectadores han participado en las cuatro jornadas de conciertos al aire libre celebrados en septiembre en la localidad zaragozana. 

Ambiente en el último concierto de El Bosque Sonoro en Mozota
Ambiente en el último concierto de El Bosque Sonoro en Mozota
(@Santa Mónica Films

El Bosque Sonoro ha logrado el hito de reunir en un pueblo de 60 habitantes, en tiempos de pandemia, durante cuatro jornadas de conciertos a más de 2.500 espectadores en su estreno como espacio de programación de ocio y cultura. La pequeña localidad zaragozana de Mozota ha vencido a los obstáculos y se posiciona como ejemplo de innovación cultural.

Según explica la organización en un comunicado, después de seis meses sin disfrutar de la música en directo, El Bosque Sonoro surgió el pasado 18 de septiembre como una idea gestada por tres amigos y vecinos de Mozota durante los días duros de confinamiento. En un paseo, descubrieron un claro en medio de un frondoso bosque y que usaban generaciones anteriores como lugar de recreo y estaba ahora descuidado. Y decidieron habilitarlo para dar forma a una innovadora alternativa y disfrutar de la cultura en tiempos de pandemia. Con ovejas desbrozaron la zona, retiraron los árboles muertos del sendero, limpiaron el río y construyeron un puente con postes de telefonía viejos. Y así surgió El Bosque Sonoro.

Ahora había que esperar que el público entendieras proyecto y respondiera a su primera programación, un ciclo de cuatro jornadas de conciertos con estilos musicales muy diferentes para dar la oportunidad a todos los públicos de disfrutar de esta experiencia única: el primer concierto tras estos oscuros meses y el adiós al verano más raro de nuestras vidas. Y tanto que respondieron, comenzando con un épico sold out el día de la inauguración, el 18 de septiembre, con León Benavente cerrando su Gira Extraordinaria y la retransmisión en directo desde allí del programa ‘Turbo 3’, de Rne3. Le siguió otro ‘no hay entradas’ este viernes 25 de septiembre con el acústico de Coque Malla junto a David Lads dentro de su ‘Gira Extraordinaria’. Y, después, este pasado sábado el ambientazo más yeyé y gamberro del séptimo aniversario del colectivo zaragozafelizfeliz que reunió a las bandas Mujeres, Pantocrator, Cuchillas y Rosin de Palo, con el público disfrutando en parcelas por grupos de hasta 10 amigos, juntos por primera vez, aunque sentados por normativa, levantando polvo y brazos sin descanso, para combatir así las tremendas ganas de bailar. Y ayer, domingo, como broche de oro, una nueva jornada con el emotivo final de Stay Homas, el fenómeno musical de la cuarentena, acompañado de Artistas del Gremio y Lord Sassafras.

Todos y cada uno de los artistas que por este espacio natural han pasado han coincidido en la magia del lugar y la experiencia de tocar de nuevo ante tanto público de nuevo. “Venir a tocar a El Bosque Sonoro ha sido para nosotros increíble. En un momento tan complicado, tanto para hacer como para consumir música, es muy especial encontrarte con tu público en un ambiente donde se les veía disfrutar por fin, relajados, seguros”, dice Klaus Stroink de Stay Homas. Un hito –más en estos tiempos- que puso de manifiesto que la cultura segura es una realidad. Así lo demostraron los 2.500 espectadores que han cruzado el sendero y el puente hacia el bosque, respetando la distancia en las filas y entre asientos, el control de temperatura, las mascarillas y usando una app pada pedir y pagar la comida y bebida que luego te llevaba un camarero al asiento para evitar desplazamientos innecesarios.

Desde la organización, las “sensaciones son de muchísima emoción y da un poco de pena que se termine porque ha sido mucho tiempo invertido y mil obstáculos por el camino” dice el Señor Tejón, portavoz que prefiere usar anonimato. “Hoy tenemos un sentimiento contradictorio, pero estamos muy contentos de cómo ha salido todo, de que haya ido bien, de la apuesta del público por la cultura, por que se pueda seguir haciendo conciertos y en ese sentido nos hemos sentido muy acompañados”, comenta. Y es que, “es un tópico, pero si no fuera por este público no lo hubiéramos podido hacer hacer. Es una obviedad, pero es así. Apostamos por confiar en la gente, en que sabían lo que nos jugábamos, lo importante que es participar en eventos culturales en estas circunstancias con las limitaciones que hay. Comprender que había que estar sentados en los conciertos, que salga todo bien, que se sientan seguros… solo podemos agradecer de todo corazón el compromiso demostrado con la música y con el proyecto”, concluyen. Esto añadido al logro de que este ciclo haya supuesto la contratación de 30 puestos directos e indirectos en el pueblo y alrededores.

Lo que todo el mundo se pregunta ahora es ¿y ahora qué? Lo tienen claro. “El proyecto va a continuar, ahora toca trabajar en dique seco, valorar lo que ha sido la experiencia de este ciclo de septiembre, empezar a preparar calendario para el año que viene y buscar algún tipo de apoyo, porque ahora todo esto lo hemos hecho solos sin ninguna institución”, asegura el Señor Tejón. “La idea es continuar con actividades de teatro, música, medioambientales… de todo tipo”. Y es que El Bosque Sonoro no es solo conciertos y detrás hay un interesante plan medioambiental que pretende reforestar el entorno con almendros, almeces, olivos y encinas a través de El Bosque Colaborativo de la fundación Ecodes y trabajar con otras asociaciones medioambientales.

Los responsables de El Bosque Sonoro confirman así la continuidad de este proyecto que apuesta por la regeneración del tejido medioambiental y sociocultural, ambos en grave peligro durante los últimos tiempos; ambos víctimas del silencio de las administraciones, que no han aportado ninguna ayuda relevante durante la crisis del covid-19 y que tienden a ignorar los asuntos ecológicos.

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