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Cinco nuevas tiendas y bares singulares que ya (re)animan la calle Don Jaime

La céntrica vía zaragozana ha visto cómo bajan la persiana algunos de sus negocios emblemáticos, pero en las últimas semanas ha cogido brío con media decena de aperturas.

Que no son buenos tiempos para el pequeño comercio salta la vista del paseante zaragozano, acostumbrado a toparse con un rosario de locales cerrados. Pero en medio del creciente erial, también florecen nuevos proyectos. En las últimas semanas, la céntrica calle de Don Jaime es un claro ejemplo. El cierre, por ejemplo, de históricos comercios como Pelegrín y Tardío, se ha visto compensando con la puesta en marcha de otros cinco negocios, todos de aragoneses y con la firme intención de hacer de esta vía un gancho comercial tan goloso como lo es en la actualidad la calle Alfonso (eso sí, en ese caso mayoritariamente en manos de franquicias o grandes cadenas).

"Vamos a ver cómo en un año la calle Don Jaime va para arriba", vaticina Antonio Cortés, propietario de Altripiu, una nueva tienda dedicada a las medias y calcetines de diseño situada en el número 34. Es la primera de lo que Cortés, junto a sus socios José Luis Tabuenca y Yolanda Campaña, han planteado como una cadena de franquicias. Así que el local de Don Jaime cumple una doble función. Por un lado, eligiendo este lugar Altripiu sale en busca del cliente local y del turista. De paso, la propia calle, diariamente expuesta al paso de gentes de todo el mundo, les sirve de escaparate para posibles franquiciados. 

Altripiu vende medias y calcetines de diseño.
Altripiu vende medias y calcetines de diseño.
Francisco Jiménez/ Heraldo

Cortés, con experiencia de muchos años en tiendas en la zona del paseo de las Damas, reconoce que no se "podía imaginar" la cantidad de turistas que pasan a diario por su tienda de Don Jaime. "Calculo que supondrán un 30% de nuestra clientela y son de todo el mundo: mexicanos, alemanes, japoneses, coreanos...". A ellos les venden calcetines (hechos en Portugal, sin costuras y al precio único de 7,90 euros), pero también ciudad. "Estamos encantados porque nos piden muchas veces consejo sobre dónde tomar algo o qué visitar", cuenta Antonio.

Casi pared con pared, el pasado 5 de marzo se abrió al público La Flor de Lis, una cafetería-restaurante que apuesta por el sabor aragonés, tanto en la decoración como en la carta. Al frente del proyecto está el hostelero Marcos Vaquer, que ya conoce lo que es trabajar en la zona. La cocina está comandada por Rubén Martín, ganador de Concurso de Tapas el pasado 2019.

La Flor de Lis, nueva oferta de hostelería en la calle Don Jaime.
La Flor de Lis, nueva oferta de hostelería en la calle Don Jaime, cuya decoración hace guiños al mudéjar o las tejas de las cúpulas de Pilar.
Francisco Jiménez/ Heraldo

La Flor de Lis combina en su decoración contemporánea guiños al arte aragonés. Los suelos, de teselas cerámicas, recuerdan a los tejas de colores de las cúpulas de la Basílica del Pilar. El arte mudéjar aparece en arcadas y en unos apliques de madera en el techo, y también hay reminiscencias de la muralla romana. Más aún, la vajilla se une a este homenaje a Aragón, con piezas en forma de los famosos adoquines o de hoja de borraja. En la carta, de raciones, hay desde migas a caracoles, pasando por cremas de borraja, jamón de Teruel, quesos aragoneses o recetas como el 'Tataki baturro', con el que Rubén ganó el año pasado el concurso de tapas.

La Flor de Lis ocupa el lugar de otro bar anterior. Y lo mismo sucede con Dídola, la cafetería-librería que desde hace unos días tiene un pie en cada orilla del Ebro: a su sede del Actur añade ahora otra en el número 22 de Don Jaime. La filosofía se mantiene: unir la hostelería y el ocio familiar

En el Casco Histórico, Dídola añade un importante gancho: un restaurante. Con dos pisos y una coqueta terraza que da a la calle Refugio, Dídola ofrece un menú entre semana que tiene dos formatos, uno de ellos muy original: el 9 y 3/4. Es un guiño de su dueña, Cristina Pemán, a los libros de Harry Potter y el famoso andén desde el que partía a Hogwarts. En el restaurante, se traduce en un menú de mediodía que por 9,75 (9 euros y tres cuartos) ofrece, en un mismo plato, medio primero y un segundo, además de un café.

La cafetería-restaurante Dídola ha abierto una nueva sede en Don Jaime.
La cafetería-restaurante Dídola ha abierto una nueva sede en Don Jaime.
Francisco Jiménez/ Heraldo

Dídola, además, da la posibilidad de que los niños sean atendidos por una monitora mientras comen los padres, en una pequeña zona de juegos dispuesta en el misma sala de comedor. Como ya hacía en el Actur, ofrece una amplia agenda de actividades. Este sábado, por ejemplo, un taller sobre cómo resolver el cubo de rubik ayudándose con peluches a cargo de Iván García (es a las 18.00 y cuesta 15 euros).

Las dos nuevas tiendas que completan la ruta de novedades en la calle Don Jaime son de ropa. Una lleva años en la zona, en concreto en la plaza de San Pedro Nolasco, pero ha decidido moverse hacia Don Jaime. O casi. Se trata de Sommes Demodé que, en busca de más espacio, ocupa desde el pasado lunes un amplio local en el número 34 de la calle Espoz y Mina, prácticamente en el chaflán con Don Jaime.

Sommes Demodé se acaba de mudar a la zona de Don Jaime.
Sommes Demodé se acaba de mudar a la zona de Don Jaime.
Francisco Jiménez/ Heraldo

La mudanza, explica Josué Osuna, el dueño de la tienda junto a Julia Ponce, responde principalmente a la necesidad de más sitio para mostrar la ropa y para el almacén, ya que, además de la tienda física regentan otra 'on line' muy exitosa. Sin embargo, Julia y Josué lo tienen claro: "Apostamos por la tienda física, es lo que nos gusta". El nuevo local busca sintonizar con los cambios que ha experimentado Sommes Demodé en estos años: "Es un diseño intemporal, minimalista, que quiere transmitir buen rollo, que no somos una tienda cara y que nos dirigimos a un público muy variado que ahora también incluye la moda de hombre". En este sentido, estar en Don Jaime les supone abrirse a "un público amplio que creemos que está por aquí".

A muy pocos metros, en el 37 de Don Jaime, también esta aún casi de estreno Moolberry. Al frente se encuentra Miriam Villagrasa, una enfermera que con este proyecto ha cumplido el sueño de su vida: tener una tienda. Cuenta que de pequeña jugaba en la de su tía-abuela y que prefería trastear en ella que ir a la piscina. En 2020, sus anhelos se han hecho realidad a través de un negocio franquiciado, de origen toledano, que se basa en ropa fabricada de acuerdo a varios criterios de sostenibilidad.

La nueva tienda Moolberry, de moda con criterios de sostenibilidad.
La nueva tienda Moolberry, de moda con criterios de sostenibilidad.
Francisco Jiménez/ Heraldo

Todas las colecciones de Moolberry tienen certificación Issop (Innovación sostenible sin obsolescencia programada). Así, se confeccionan atendiendo a criterios de ahorro de agua y sin tintes tóxicos (en Moolberry, por ejemplo, no hay ropa negra porque contamina más).

Miriam explica que solo hay tres modelos por talla y que en breve se dispondrá un contenedor para que las clientas puedan depositar allí la ropa de la marca que ya no usan.

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