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Cecilia de Val: “La fotografía ha cambiado mucho en muy poco tiempo”

La artista zaragozana inaugura una exposición en Antonia Puyó: ‘Lo mejor está por llegar’, basada en Instagram e inspirada en el Monte Perdido

Cecilia de Val expone en Antonia Puyó de Zaragoza.
Retrato de Cecilia de Val (Zaragoza, 1975), colgando una de sus obras.
Marte/Archivo Cecilia de Val.

¿En qué consiste esta muestra, en Antonia Puyó, ‘Lo mejor está por llegar '#The best is yet to come'?

Es un trabajo que reflexiona sobre la “fotografía líquida” o postfotografía y el importante papel que tiene ésta en las nuevas formas de ser y de estar en el mundo. Dije en una ocasión que la fotografía líquida es la fotografía digital de calidad pobre normalmente y que hacemos, vemos, compartimos, modificamos, que fluye sin parar y que se ha desmaterializado.

¿Quiénes dialogan en ella: la montaña y las imágenes, la historia del montañismo y la fragmentación?

Propongo una analogía entre las montañas y la imagen fotográfica, ambas hablan de tiempo, de un tiempo profundo y de transformación, ambas han sufrido una mutación física, de líquido a sólido y viceversa.

¿Cómo ha desarrollado esta obra, por qué esa apuesta por la fragmentación, la experimentación e incluso por la abstracción?

Me interesa la transformación que ha sufrido la fotografía desde sus inicios hasta la actualidad fundamentalmente a partir de la revolución digital que ha supuesto para ésta una mutación de su estado físico, la fotografía ha pasado de ser algo sólido, en dos dimensiones, papeles, a algo que ha perdido su materia y en un sentido más metafórico ha pasado a ser algo muy fluido o líquido. Es este cambio de estado físico (y conceptual) el punto de partida de esta serie.

¿Qué vínculo tiene todo ello con la sobreabundancia de fotos en cualquier parte?

Debido a la saturación de imágenes a la que asistimos en la que cada días millones de personas comparten miles de millones de fotografías decidí, como un acto de resistencia, ante este bucle infinito de representación, des-revelar estas fotografías y pasarlas a un estado líquido, abstracto y fragmentario. Las imágenes que utilizo en este trabajo provienen de Instagram, red social basada en la fotografía en donde todas las fotografías no tienen materia, al des-revelarlas y darles una materia líquida de alguna manera les devuelvo la materia que estas fotografías han perdido, y una apariencia más afín a su verdadera esencia, como abstracciones en estado fluido

Cecilia de Val expone en Antonia Puyó de Zaragoza.
Una de las obras de Cecilia de Val. Detalle.
Cecilia de Val.

¿De qué parajes o espacios estaría hablando, le ha exigido trabajo de campo como hacía antes?

El proyecto comenzó con El Monte Perdido de los Pirineos. Cuando fue descubierto por el geólogo francés Ramond de Carbonnières en 1802, éste descubrió fósiles marinos en su sedimento y por tanto descubrió que el Monte Perdido en su origen era mar y por tanto tenía un origen líquido. El actual trabajo que presento se basa en un juego de palabras, juego con el significado de la palabra ‘pic’, que en inglés es foto y en francés es pico o montaña, para relacionar uno de los ‘hashstags’ más utilizados en Instagram ‘Pic of the day’ con el Pic du Midi francés. En el primer trabajo sí que utilicé alguna fotografía mía de archivo, ya que he estado varias veces en el Monte Perdido, pero en el trabajo actual utilizo fotos de Instagram que suelo guardar en mi teléfono.

Ya había expuesto una serie anterior en esta línea en La Casa Amarilla.

Expuse el trabajo del Monte Perdido en la galería Carolina Rojo, que actualmente es otra galería, La Casa Amarilla.

¿Cuándo se dio ese cambio de una fotografía tan narrativa y sugerente, literaria, de realismo mágico, a algo que entra a formar parte del arte conceptual?

La fotografía ha cambiado mucho en muy poco tiempo, yo tuve un acercamiento a ella desde otros planteamientos, etc., pero pronto surgieron nuevas cuestiones y tuve la necesidad de plantearme la fotografía de otra manera. Hace más de 10 años ya de esto, aunque el primer trabajo que presenté (del Monte Perdido) es del 2015.

¿Hacia dónde quiere ir?

Me gustaría seguir apostando por un trabajo que intente reflexionar sobre esta realidad líquida y sobre el importante papel que tiene la imagen fotográfica en las nuevas formas de ser y de estar en el mundo.

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