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Sánchez quiere otra prórroga del estado de alarma sin garantías de tener apoyos

Deja en el aire si pedirá al Congreso nuevas ampliaciones hasta que concluya el plan de desescalada a finales de junio.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez pedirá al Congreso una cuarta prórroga del estado de alarma a partir del 10 de mayo, pero no tiene garantías de contar con el apoyo parlamentario para que salga adelante. El presidente del Gobierno explicó hoy que la nueva ampliación es necesaria para "abordar definitivamente la transición" hacia la "nueva normalidad". Pero el PP no quiere comprometer su respaldo como hizo en las tres ocasiones anteriores aunque no ha dicho su última palabra. Esquerra Republicana y el PNV también mantienen en el aire el sentido de su voto.

La fase 0 y parte de la uno del "plan para la transición hacia una nueva normalidad" se pondrán en marcha bajo el estado de alarma siempre que Sánchez consiga que la Cámara baja dé luz verde a la nueva prórroga. Esta cuarta ampliación iría del 10 al 25 de mayo. Dejó en el aire, sin embargo, si después de esa cuarta habrá nuevas prórrogas hasta que a final de junio culmine la fase 3 y se eliminen la mayor parte de las restricciones establecidas. "Paso a paso", dijo.

Sánchez explicó que el estado de alarma no es una medida excepcional para combatir la pandemia del coronavirus y citó que "al menos 20 países de Europa" tienen figuras jurídicas semejantes a la de España. Se ha demostrado, añadió, que es un instrumento "eficaz" para hacer frente a la Covid-19 porque en los primeros días de su vigencia el ritmo de contagios diario crecía al 35% y ahora es de 0,8%.

El presidente del Gobierno restó importancia a las dificultades para que el Congreso apruebe su solicitud y confió en que las fuerzas políticas serán consecuentes con el espíritu unitario. "Me gustaría que lo que pedimos fuera lo tengamos dentro", señaló en referencia a las demandas de cooperación a los socios de la Unión Europea. No se trata, añadió, de cuestiones de ideología porque la única ideología que guía al Gobierno en estos momentos es "poner el país en marcha y salvar vidas".

Pero la confianza de Sánchez no se compadece con el estado de ánimo de las fuerzas políticas. "La prórroga, ya veremos", apuntó poco después la portavoz del PP en el Congreso. Cayetana Álvarez de Toledo se quejó de la "actitud asombrosa" del presidente del Gobierno porque pide a su partido que "arrime el hombro y luego le da la espalda". El mejor exponente de esa forma de actuar, prosiguió, es que no ha anticipado nada de su plan de desescalada al jefe de la oposición, que se ha enterado por la comparecencia en televisión del presidente del Gobierno. Contar con el líder del PP para un paso de este calibre es "lo elemental", aunque solo sea por "educación política". Este caldo de cultivo, advirtió, "dificulta las cosas" para apoyar la prórroga.

Avisos nacionalistas

El PNV, otro de los respaldos gubernamentales, ya dejó en el aire en el pleno del Congreso del pasado miércoles su voto favorable si el Gobierno vasco no gestionaba las medidas de relajación del estado de alarma. Un protagonismo que quedó difuso en el plan que propuso este martes Sánchez. También Esquerra Republicana, otro de los socios de la investidura, ha endurecido su posición, y si en la última prórroga se abstuvo con esta se inclina por el voto en contra. Su portavoz, Marta Vilalta, avisó el lunes que sus diputados "no facilitarán ninguna otra prórroga" del estado de alarma si la Generalitat no recupera las competencias subordinadas al mando único del Gobierno central. Una recuperación que no se contempla en el plan presentado por Sánchez.

Hasta Ciudadanos, uno de los más firmes apoyos, mostró su incomodidad en un mensaje a través de Twitter: "Una vez más, hemos conocido los planes del Gobierno por televisión". Su presidenta, Inés Arrimadas, advirtió de que si Sánchez se empeña en "no consensuar nada" su partido actuará en consecuencia.

Si todos estos avisos se traducen en una negativa a la prórroga, una evolución improbable, pero no descartable ante el creciente malestar en todas las fuerzas políticas con las formas de actuar de Sánchez, el Gobierno se encontrará sin la herramienta jurídica que considera imprescindible para desarrollar la desescalada. Una situación inédita y sin parangón en Europa, donde todos los parlamentos han avalado los pasos contrala pandemia dados por sus gobernantes.

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