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LA CACHARRERÍA

Ventajas y 'peros' de las freidoras de aire

El aparato causa furor entre quienes buscan fritos más saludables, pero es complicado replicar las texturas que logra una sartén.

Haciendo patatas fritas en una freidora de aire.
Haciendo patatas fritas en una freidora de aire.
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A estas alturas del cuento nadie niega que el aceite, si es de calidad, es un alimento de primera categoría y un pilar fundamental de la dieta mediterránea, sobre todo cuando se toma en crudo, en aliño en una ensalada, rematando unas verduras a la parrilla o en cualquier otra receta. La cosa cambia un poco a la hora de freírlo. Al abusar de la fritura entramos en terreno pantanoso por el alto contenido calórico que puede llegar a tener el plato, razón por la cual se ha popularizado un aparato de cocina, la freidora de aire caliente, que tiene -como todos los cacharros que venimos analizando- sus pros y sus contras.

Los beneficios son evidentes: al emplear el aparato, cuyo secreto radica en que hace circular el aire a una elevadísima temperatura, los fritos requieren de mucho menos aceite y el alimento en cuestión resulta más sano y menos pesado de cara a la digestión. También son máquinas seguras, algo importante si el cocinero no es muy ducho con las sartenes, y relativamente sencillas de usar, hasta el punto de que muchas de ellas son programables o se apagan automáticamente pasado un tiempo.

Otro aspecto positivo es que estas freidoras no solo fríen. Se pueden hornear cruasanes, pescados, alitas de pollo y hasta pizzas. El mayor recetario del mundo (también llamado Google propone platos para todos los gustos).

Vayamos ahora con las contras, que también las tiene. Hasta donde ha podido comprobar quien firma estas líneas, la fritura es distinta, igual que ocurre al cambiar la sartén por el horno o cualquier otro elemento de la cocina. El sabor es menos potente y la consistencia es menos crujiente. Además, la mayoría de las freidoras de aire exigen al propietario que se preocupe de dar la vuelta a los alimentos, lo que puede resultar una tarea algo latosa.

Hay otro pero: el tamaño. No todos disfrutamos de una cocina lo suficientemente espaciosa para albergar electrodomésticos de todo tipo. Y estas freidoras tienen un volumen considerable, excesivo para tener un hueco fijo en la encimera y, si la cocina no tiene mucho almacenamiento, excesivo para un armario.

Se trata, por tanto, de un aparato recomendable solo para quienes prioricen la comida sana y tengan hueco de sobra.

Ficha técnica
  • Capacidad: entre 600 y 900 gramos de alimentos.
  • Precio: a partir de 40 euros, aunque algunos modelos llegan a superar los 100 euros.
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