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Organización en la cocina

¿Es posible congelar cualquier tipo de alimento? Claves para no perder el sabor

Existe la creencia de que no conviene congelar algunos productos pero, más allá de un ligero cambio en la textura, sus propiedades se mantienen intactas.

La organización será clave si apostamos por congelar los alimentos.
La organización será clave si apostamos por congelar los alimentos.
Freepik

Existe una creencia popular entorno al congelado de alimentos que avisa de una pérdida de nutrientes y calidad si se guardan en el congelador según qué productos. Sin embargo, salvo contadas excepciones, es posible congelar más alimentos de los que se cree sin que estos pierdan un ápice ni de su sabor ni de sus características. Desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón rebaten el falso mito de que los alimentos frescos son más nutritivos que los congelados y dan claves para congelar correctamente cada producto.

Los productos congelados (no procesados) pueden ayudar en la organización del día a día y aligerar los tiempos a la hora de cocinar, además de reducir el número de veces por semana que habrá que ir a hacer la compra. Este ahorro de tiempo es uno de los factores por los que decidir congelar los alimentos. 

Otro factor que afecta a la hora de tomar esta decisión es la textura, ya que en algunos casos esta puede cambiar una vez descongelado el alimento (es el caso de cremas y purés, que pueden quedarse algo más aguadas). El cambio de textura y cómo afecte a nuestro paladar es algo meramente personal y, si no nos importa, no habrá razones para no congelar los alimentos. Por eso, también es importante valorar cómo afecta la congelación a cada producto y saber cómo completar este proceso correctamente, para que la pérdida de estructura sea mínima.

Las claves

Las verduras y hortalizas pueden congelarse crudas y listas para su preparación posterior. Esto permitirá ahorrar tiempo durante la semana ya que, recién sacadas del congelador, pueden ponerse a hervir o a sofreir, así que no será necesario pararse a limpiarlas o incluso esperar a que se descongelen. En general, mantendrán buen sabor y la textura final del producto será similar al producto fresco.

Las carnes o pescados se pueden congelar en ambos formatos, tanto crudos como cocinados. Es mejor reservar la opción de cocinados para cuando estén elaborados en guisos con otros ingredientes, como los vegetales, puesto que de esta forma el consumo de estos alimentos será más similar al recién hecho. En el caso de que se vayan a consumir a la plancha o al horno es preferible congelarlos crudos y prepararlos en el momento del consumo.

Congelar las legumbres una vez preparadas es una estupenda opción, ya que se pueden hacer grandes cantidades y luego guardarlas en raciones de consumo en función de los integrantes de la familia, optimizando el tiempo de elaboración. Pero, para no llevarse sorpresas con la textura una vez descongeladas, desde el Colegio Profesional recomiendan no añadir patata en estas recetas: cocinada y congelada, la patata pierde estructura y, por lo tanto, textura.

Como últimos consejos, desde el Colegio de Dietistas-Nutricionistas explican que es preferible congelar piezas más pequeñas ya que al congelarse más rápido los alimentos mantendrán una mejor estructura al descongelarse. Es importante también separar los trozos o filetes para que no tarden demasiado ni en congelarse ni en descongelarse. Por último, es importante tener en cuenta el proceso de descongelado: las carnes y pescados deben dejarse siempre en la nevera mientras recuperan la temperatura y así evitar la contaminación.

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