Gastronomía

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5 curiosidades sobre el Roscón de Reyes que quizás no conocías

Todo el mundo sabe cuál es el postre más característico del final de la Navidad, pero pocos se han parado a pensar en las peculiaridades que hay detrás de este dulce manjar.

El Roscón de Reyes es uno de los dulces más suculentos de la Navidad.
Agencia Almozara

Aunque haya que aguardar hasta el 6 de enero para probarlo, la espera siempre merece la pena. Relleno de nata y con una sorpresa en su interior, el Roscón de Reyes es probablemente el postre más emblemático de las Navidades, además de uno de los dulces más suculentos de estas fechas. Detrás de este manjar se esconden datos realmente interesantes que muchos desconocen. Estas son algunas de sus peculiaridades más curiosas:

1. Origen:

El germen del Roscón de Reyes no tiene nada que ver con la Navidad o los Reyes Magos. De hecho, la tradición de comer este dulce comenzó en la época romana, en la denominada 'Fiesta del esclavo', que los siervos celebraban en homenaje a Saturno -dios de la agricultura y las cosechas- cuando terminaban su trabajo en el campo a mediados de diciembre.

Con la caída del Imperio Romano, la práctica pervivió, arraigándose especialmente en Francia. En la época medieval, cada 6 de enero se celebraba allí la 'Fiesta del Haba', en la que se elaboraba un bollo redondo con una legumbre en su interior. Aquel que la descubría era coronado rey durante ese día. Esta costumbre popular fue adoptándose después por las clases más ricas.

2. El haba:

El hábito de esconder en este dulce un haba -símbolo de buena suerte y fertilidad- se remonta al siglo III. Pero no fue hasta la época de Luis XV cuando un cocinero de la corte francesa cambió la historia del roscón. Decidió introducir en él una moneda de oro, que se convirtió en la sorpresa más valiosa en sustitución del haba. A partir de entonces, aquel que se hacía con este regalo era el nuevo rey, mientras que quien encontraba la legumbre tenía que pagar el roscón. Así nació la expresión ‘tonto del haba’, que más tarde desembocó en el españolizado ‘tontolaba’.

3. Llegada a España:

A pesar de que el día y el Roscón de los Reyes Magos se vinculen actualmente con España, su procedencia siempre ha sido compartida con Francia, porque este dulce llegó atravesando los Pirineos.

Muchos pasteleros aseguran que los roscones de Reyes fueron traídos a España por la dinastía Borbón. En teoría, el rey Felipe V, tío de Luis XV, fue quien trajo hasta nuestro país el postre, que poco a poco se fue convirtiendo en una de las comidas navideñas más populares. Siguiendo las modas de la realeza francesa, se continuaron escondiendo objetos de valor en la masa. Aunque la sorpresa del roscón comenzó siendo una moneda, terminó convirtiéndose en una pequeña figura.

4. Elaboración casera:

Si el presupuesto no te llega para pagar un roscón de calidad o, simplemente, prefieres la comida casera, siempre puedes optar por elaborarlo en casa. Es mucho más fácil de lo que parece: solo requiere tiempo y organización para controlar las fermentaciones y el calendario. Hacer la masa por adelantado, congelarla y después hornearla la misma mañana del día 6 es una opción ideal para evitar prisas y comer un roscón casero recién hecho.

5. Sorpresas de valor:

Si la figura no te parece suficiente, no te preocupes: existen roscones que esconden sorpresas más suculentas. En la cadena de pastelerías Uvepan de Madrid, el año pasado introdujeron un diamante en uno de sus roscones. Esta curiosa iniciativa se sumó a la de la confitería Conrado de La Bañeza, en León, que todas las Navidades esconde miles de euros en otro de los suyos.

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