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"Si Aragón deja de comprar a Marruecos el efecto sería brutal para ellos"

El conflicto diplomático con España no se ha notado en las relaciones comerciales con el país. Para las empresas aragonesas es el noveno mercado para vender y el tercer proveedor.

Situación en la frontera de Ceuta
Situación en la frontera de Ceuta en mayo.
Brais Lorenzo

La crisis diplomática entre España y Marruecos continúa. La estancia en suelo español de Brahim Gali, líder del Frente Polisario, para ser atendido en un hospital de Pamplona, al que llegó vía Zaragoza en mayo, desencadenó el conflicto. Ya ha vuelto a Argelia, pero sigue la tensión. Continúa también la crisis humanitaria que provocó la respuesta del Gobierno marroquí de abrir la frontera con Ceuta y permitir la entrada de miles de sus ciudadanos, usados como arma contra España por acoger a la cara visible del movimiento de liberación del Sahara Occidental, la excolonia española cuya soberanía se disputan Marruecos, Argelia y Mauritania. El reino alauí es el noveno mercado para las exportaciones españolas y aragonesas.

De momento, el enfrentamiento político no ha salpicado a las empresas con intereses en el país del norte de África, aunque sus efectos han llegado ahora hasta  los tribunales, tras abrirse una investigación en un juzgado zaragozano sobre cómo se produjo la llegada de Gali. 

Marruecos es la puerta de entrada natural para los europeos al gran mercado africano. Sigue abierta y las relaciones comerciales fluyen tanto a la hora de vender como de comprar, aseguran desde el servicio de Promoción Exterior de la Cámara de Comercio de Zaragoza. No se esperan cambios a corto plazo "salvo sorpresa", aunque todavía no se han normalizado las relaciones diplomáticas.

Crecimiento del 81% en cinco años

"Es un mercado que ha ido creciendo mucho en los últimos años y más rápido que otros", explica Luis Lanaspa, director general de Economía del Gobierno de Aragón. Desde 2015 a 2020, mientras las exportaciones totales de la comunidad crecieron un 26%, las ventas a Marruecos lo hicieron un 81%. Del departamento de Economía depende Aragón Exterior (Arex), el organismo del Ejecutivo regional para impulsar la internacionalización de la economía aragonesa.  

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Sin embargo, en cifras absolutas todavía es un mercado con poco peso. "Dentro de África es nuestro principal destino, pero para nosotros  todavía es muy pequeño", señala. En 2020, año en el que el total de las exportaciones de la comunidad se situaron alrededor de los 13.000 millones de euros, "hemos exportado 309 millones a Marruecos, el 2,3%", apunta Lanaspa. Un peso similar al total de las exportaciones españolas a Marruecos, que suponen un 2,6%, según los datos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. El total nacional asciende a 7.381 millones de euros.

Las empresas aragonesas venden bienes de equipo (117,6 millones de euros en 2020), semimanufacturas (103 millones) y componentes del sector del automóvil (44,9 millones), entre otros productos.

Por ello, en un supuesto de "ruptura comercial" porque la situación empeorara, el daño a las exportaciones de la comunidad sería solo de un 2%. Los primeros destinos de los productos aragoneses son Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y China, en un volumen muy superior ya que pasan los 1.000 millones de euros exportados cada uno, señala el también economista y profesor.

De ahí que considere que las consecuencias serían más negativas para las empresas marroquíes. Las aragonesas les compraron bienes por valor de 1.148 millones de euros el año pasado. "Si Aragón deja de comprar a Marruecos el efecto sería brutal para ellos", considera. En general, en este tipo de conflictos internacionales, "muchas veces aunque haya tensiones políticas, se intentan mantener la relaciones comerciales porque si no el efecto es demoledor", dice.

En ello coinciden desde la Cámara de Comercio de Zaragoza. "En la última década la relación es tan sólida que España tiene intereses, pero Marruecos tiene los mismos o más", indica Miguel Ángel Martínez, jefe de servicio de Promoción Exterior de dicha institución. Destaca que en dicho plazo se han triplicado las exportaciones e importaciones con el país africano.

Componentes, ropa y pescado

Del total de importaciones, casi la mitad pertenecen al sector de las manufacturas de consumo (558 millones de euros), los bienes de equipo (459 millones) y el automóvil (71 millones). Considera que "ellos están interesados en mantener las relaciones". Se trata del tercer proveedor aragonés, solo superado por China y Francia.

En España, las importaciones desde Marruecos alcanzaron los 6.363 millones de euros, el 2% del total, y fue el décimo proveedor mundial, según el ICEX. España compra aparatos eléctricos (30%), ropa no de punto (15%), pescado (8%) y vehículos (8%), entre otros productos. "Hace 10 años se estaban importando 3.000 millones a nivel nacional y ahora son 6.000 millones los que vende Marruecos a España. Eso no se lo van a jugar", cree Martínez. Pese a ello, es consciente de que "en geopolítica y economía puede pasar cualquier cosa", aunque en este caso concreto cree que "todo va a continuar con normalidad".

Algunos de los productos que vende Marruecos se fabricaron en su día en Europa. El país fue uno de los primeros destinos para la deslocalización de empresas que buscaban mano de obra barata, principalmente en sectores como las auxiliares de la automoción y el textil. Las relaciones con el norte de África pueden potenciarse ahora con la futura autopista ferroviaria Plaza-Algeciras, que se prevé comience a funcionar en 2023.

Martínez recuerda otros momentos de tensión como el conflicto en 2002 por Perejil, un islote español en el Mediterráneo, deshabitado, que ocuparon militares marroquíes durante nueve días. "Hubo días de incertidumbre pero no se resintió el comercio", afirma. 

"Actividad 100% normal"

De momento, las empresas siguen trabajando con normalidad. "El conflicto es de naturaleza exclusivamente política y por lo que suele ocurrir en estos casos no se resiente la actividad económica. La actividad está al 100% normal", asegura Martínez, que ha estado hablando estos días con empresas que trabajan en Marruecos. No ha habido cambios en la logística. No se han cancelado escalas ni afectado a los embarques o cargas en los puertos. "El sentimiento generalizado es que salvo sorpresa grande va a seguir igual", indica. Escenarios diferentes son las guerras comerciales, como la que protagonizó el expresidente norteamericano Donald Trump poniendo aranceles a los productos europeos que entraban en Estados Unidos. No ha ayudado que Trump antes de dejar la Casa Blanca reconociera la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental el año pasado. 

"Es el mercado natural por proximidad de entrada a África, el punto para empezar la exportación al continente africano"

Enarco, empresa zaragozana dedicada a la fabricación de maquinaria ligera para construcción, tiene Marruecos entre sus mercados para la exportación. El 80% de las máquinas que fabrican se venden fuera de España. No han notado ningún cambio. "Marruecos es uno de los mercados históricos donde llevamos vendiendo más de 15 años. Es el mercado natural por proximidad de entrada a África, el punto para empezar la exportación al continente africano", apunta Concepción Daiha, desde el departamento de exportación de la firma zaragozana fundada en 1964, que vende en otros países de la zona.

Para la compañía, se trata de un mercado "maduro" donde tienen "un posicionamiento muy asentado y hay una confianza en la marca muy fuerte". Estas serían unas de las razones por las que cree que la crisis política actual no les ha afectado. Daiha explica que la empresa ha tenido siempre "vocación exportadora". Tiene filiales en Francia, México, Polonia, China, Colombia y Estados Unidos y distribuidores en los cinco continentes de sus equipos de vibración de hormigón. Su plantilla en España está formada por 100 personas. 

Marruecos sería un "partner natural" por la proximidad entre ambos países, considera. Además, para las empresas del sector de la construcción se trata de un mercado con potencial ya que se está implementando un plan de reactivación económica con un fondo de inversiones estratégicas para mejorar las infraestructuras hasta 2035.

A la hora de buscar nuevos mercados en el país, el francés es el idioma de los negocios, aunque "las empresas que están más acostumbradas a importar y exportar, con gente más joven, pueden tener a alguien que hable inglés", señala Martínez. En el norte del país, por ejemplo, en Tánger, es frecuente encontrar a personas que hablen español. Como en cualquier país, en las reuniones de negocios hay que tener cuidado con las diferencias culturales, y evitar temas comprometidos como la política y la religión. La pandemia de covid-19 ha impedido celebrar hasta ahora misiones comerciales presenciales, que se esperan retomar después del verano, apunta Martínez, aunque cree que seguirán los contactos por videollamada como ahora para preparar los viajes tras la pandemia.

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