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Balnearios en pandemia: baños con cita previa y la mirada puesta en las vacunas y los bonos

En Aragón ahora solo están abiertos tres de la docena de centros termales, pero esperan ir sumándose más en junio tras el anuncio de los descuentos que preparan las administraciones aragonesas.

Balneario de Panticosa.
Termas de Tiberio en el Balneario de Panticosa.
B. de P.

La reducción de aforos, la necesidad de pedir cita previa para acudir a la zona de baños o al restaurante y el uso de la mascarilla fuera del agua se encuentran entre los cambios que ha introducido la pandemia de covid-19 en la estancia en un balneario.

Los centros termales aragoneses han recibido "ilusionados" los bonos con descuentos de entre el 40% y el 60% que prepara el Gobierno de Aragón junto a las diputaciones provinciales de Zaragoza, Huesca y Teruel. Estos supondrán que el precio que pague el usuario se situará entre 30 y 60 euros en una habitación doble con pensión completa y un circuito termal por jornada.

El año pasado solo abrieron cuatro y unos pocos meses y este, han comenzado la temporada tres, pero esperan que la lista aumente a partir de junio con el impulso de las ofertas y el fin del cierre perimetral de la comunidad. 

Con cita previa

Para adaptarse a las medidas de prevención de contagios las instalaciones han reducido el aforo de sus salas, es necesario solicitar cita previa para utilizar las zonas de baño o comer en el restaurante y la mascarilla es obligatoria salvo cuando se está en el agua. 

Los clientes "son muy respetuosos", afirma  Jesús María González, director del Baleario de Panticosa, uno de los que están abiertos, junto al de La Virgen en Jaraba y el de Paracuellos del Jiloca, que tiene previsto estrenarse este fin de semana. González explica que las parejas jóvenes y matrimonios de 50 a 60 años han sido los primeros en acercarse a sus instalaciones desde la reapertura el 26 de febrero. Los aforos no son un problema porque el complejo ha habilitado más espacios y la afluencia es todavía menor que un año precrisis.

El balneario oscense fue uno de los que abrió en verano pasado con aforo reducido, igual que este año. De las 230 habitaciones de que dispone se ofertan 180. Se ha conseguido completar las reservas en algunos fines de semana y puentes, pero con poca actividad el resto de los días. "Hemos ido trabajando con una pequeña montaña rusa, con los fines de semana con mucho volumen y entre semana más tranquilo", reconoce. Confía en que "cuando se libere la movilidad entre comunidades pueda funcionar un poco más entre semana, con clientes de otras comunidades".

"Llaman clientes desde fuera de Aragón para preguntar si les podemos hacer un certificado para venir"

El Balneario de la Virgen de Jaraba lleva un mes abierto y ha podido aprovechar la Semana Santa, sin llegar a la mitad de ocupación. Se han fijado aforos y turnos en el restaurante, pero no son necesarios porque la afluencia sigue siendo baja. En el centro termal, los tratamientos ya eran todos individualizados, por lo que no ha habido que modificarlos. Estas semanas ha habido entre sus clientes más parejas jóvenes. 

"La movilidad entre comunidades sería primordial", apunta su responsable, Javier Zarzosa, que señala que "Madrid mueve un volumen de clientes para todo el mundo". Por ello, confía en que a partir del 9 de mayo, si se levanta el estado de alarma, mejore la posibilidad de desplazarse entre comunidades. "Llaman clientes desde fuera de Aragón para preguntar si les podemos hacer un certificado para venir", cuenta, algo que no es posible, aclara.

Desde Panticosa, González también espera que se levante el confinamiento perimetral de la comunidad para que puedan llegar clientes de fuera de Aragón, que ahora pierden, y reabrir más balnearios. "Cuantos más estemos abiertos y más competencia, más normalidad, y va a favorecer la economía", señala.

Situación "complicada"

La mayoría de los balnearios llevan cerrados desde el 15 de marzo de 2020. "La situación está siendo ya complicada", ha asegurado el presidente de la Asociación de Balnearios de Aragón, José Franch, que agrupa a la docena de los actuales. "Abrir todos los balnearios solo con Aragón o cuando estuvimos solo con la provincia es una cosa imposible. Es perder mucho más dinero que estando cerrado", reconoce. "No culpo a nadie. Ha sido imposible", asegura, con resignación, pero con la vista puesta en el programa de descuentos autonómico. 

Franch espera "con mucha ilusión" firmar lo antes posible el convenio sobre los bonos descuento y agradece el esfuerzo a la administración autonómica y las tres diputaciones. Otro convenio del que está pendiente el sector es el que firman con el Gobierno central para las estancias de jubilados del programa de termalismo del Imserso, que se suspendió el año pasado por la crisis sanitaria. El ministerio de Derechos Sociales calcula que se podrá retomar  en octubre, según avance la vacunación. Algunos balnearios dependen en buena medida de estos usuarios subvencionados para mantenerse en temporada baja.

"Estamos en la España vaciada, somos un motor de desarrollo y empleo en esas zonas"

Recuerda la importancia de un sector que está "en la España vaciada, somos un motor de desarrollo y empleo en esas zonas". Pone como ejemplo que el balneario que regenta, Vilas del Turbón, uno de los cerrados desde hace más de un año, tiene 30 empleados y se encuentra en el municipio oscense del mismo nombre que cuenta con solo 20 vecinos. La plantilla se encuentra dentro de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE).  

En el caso de Panticosa, en Semana Santa consiguieron sacar del ERTE a 83 de los 105 trabajadores, un 82%, y los fines de semana están entre 60 y 80. Entre semana basta con medio centenar. "De cara al verano esperamos recuperar el total de la plantilla, a partir de junio, si no hay nada extraño", apunta el director, consciente de que la evolución dependerá de la pandemia y la campaña de vacunación. Mantiene el optimismo y confía en que sea "un verano bueno para todos".

En el Balneario de la Virgen su plantilla son fijos discontinuos y no pidieron ERTE, solo adelantaron el cierre de temporada. Zarzosa también coincide en que "ahora lo que nos pueden salvar son las vacunas". Mientras tanto, confía en que los bonos "animen" a la gente a acudir a los balnearios.

Antes de la pandemia, el sector generaba 1.200 puestos de trabajo directos en la comunidad, de los que unos 870 eran empleos fijos y alrededor de 420 eventuales y una treintena de subcontrataciones, según los últimos datos de la citada asociación correspondientes a 2018.

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