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¿Qué son los semiconductores que han parado la planta de PSA en Figueruelas?

La escasez mundial de estos componentes, demandados para la fabricación desde automóviles a telefonía, pasando por la Playstation 5, está poniendo en jaque la producción de varias factorías.

FACTORIA PSA GROUP EN FIGUERUELAS, ZARAGOZA. PRODUCCION CON MEDIDAS DE PROTECCION CORONAVIRUS- [[[HA REDACCION]]] _gal7935.jpg[[[HA ARCHIVO]]]
imagen de archivo de la factoría de Opel España, del grupo PSA, en Zaragoza.
PSA

Una pieza tan pequeña como un microchip ha conseguido parar la cadena de montaje de la factoría automovilística de PSA en Figueruelas, de momento, tres días. La falta de este componente a nivel mundial ha comenzado a afectar a varias plantas del sector de la automoción en todo el mundo, incluida también la del grupo francés en Vigo. GM, Volkswagen y Ford, entre otras, han visto frenadas sus previsiones de fabricación en las últimas semanas.

La escasez de estos chips se ha dejado sentir no solo en el sector del automóvil, sino también en el de las telecomunicaciones, su principal cliente, e incluso está detrás de la salida al mercado con cuentagotas del último modelo de Playstation de Sony.

El 'boom' por la pandemia

Pero, ¿qué son estos chips y por qué hay tan pocos ahora? "El semiconductor es un material hecho de silicio que está en la base de todos los componentes electrónicos", explica Yolanda Bravo, miembro del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón. Y estos componentes son los que hacen funcionar desde un móvil a una lavadora 'inteligente' o un ordenador. El cuello de botella actual se encontraría en el proceso para el tratamiento del silicio, la materia prima de la que se fabrican.

Para explicar el origen de la escasez de estos componentes hay que remontarse al estallido de la pandemia de covid-19 el año pasado. Entonces se produjo un gran aumento de su demanda de productos electrónicos como ordenadores, teléfonos y tablets, para cubrir el aumento del teletrabajo y la educación a distancia. A ellos les siguió una mayor compra de televisores y consolas para el tiempo de ocio en casa.

"A raíz de la pandemia ha habido un consumo excesivo de productos electrónicos", señala la ingeniera. "Ahora está todo el mundo conectado", destaca, sobre el salto de varios años que se ha dado en solo unos meses en la digitalización del trabajo y la sociedad. 

"El mercado no está preparado para esa alta demanda"

En un primer momento, las plantas de automóviles cerraron por la pandemia, dentro de las medidas para frenar los contagios de coronavirus. Por ello, aunque aumentó la demanda de tecnología no hubo escasez como ahora porque "se pararon los pedidos automoción". Sin embargo, cuando volvieron a ponerse en marcha las cadenas de los fabricantes de coches se ha visto que "el mercado no está preparado para esa alta demanda", reconoce. Además, las ventas de coches están yendo mejor de lo que esperaba el propio sector, por lo que las plantas estaban trabajando a pleno ritmo.

A ello se une que la automoción trabaja con sistemas de fabricación 'just in time'. Todos los componentes llegan a la planta, según su traducción literal, 'justo a tiempo' para montar el coche, pero cuando no lo hacen como ahora, pueden llevar a parar la producción. Toda la red de empresas auxiliares que alimentan la cadena de producción trabajan de forma sincronizada para enviar las piezas, sin que se almacenen en la factoría. El objetivo es ahorrar costes y agilizar el proceso.

En verano de 2018, la planta de Figueruelas tuvo que adelantar vacaciones y reorganizar algunos turnos porque no llegaban suficientes cajas de cambio desde una planta francesa de PSA.

Oligopolio de fabricantes

Bravo reconoce que el automóvil se enfrenta con otro problema. Los gigantes tecnológicos "tienen más capacidad de compra" y además, en este tiempo "han hecho aprovisionamiento", porque ellos sí que trabajan con existencias. 

La producción de estos componentes se concentra en países como Taiwan, que han creado un oligopolio que controla el mercado. Desde el sector tecnológico señalan que se ha notado también escasez en productos como ordenadores portátiles, tarjetas gráficas o videocámaras para videoconferencias. Afecta a todos los dispositivos electrónicos. "Da igual que sea el microprocesador de un ordenador, de un teléfono o una lavadora inteligente", pone como ejemplos.

"Es más fácil reconducir la fabricación de mascarillas, pero no puedes improvisar una fábrica de microprocesadores"

La escasez de bienes se ha repetido durante la crisis sanitaria con otros productos esenciales como las mascarillas, guantes o respiradores, cuya producción se concentra en países asiáticos. "Si esta pandemia trae algo, es la vuelta a cierta relocalización", cree Bravo, en referencia a productos cuya fabricación se deslocalizó en su día a países con mano de obra barata.

La Unión Europea se está planteando impulsar la fabricación de estos componentes en el continente para que industrias clave en la economía de sus principales países no dependan de fabricantes lejanos y de la pugna con gigantes como los tecnológicos.

El problema es que montar una fábrica de microprocesadores puede costar "entre 25.000 y 30.000 millones de euros", calculan fuentes del sector tecnológico. Y, además de dinero hace falta tecnología. "Es más fácil reconducir la fabricación de mascarillas, pero no puedes improvisar una fábrica de microprocesadores", señalan.

Bravo augura que la escasez "va a ser una situación larga". La Asociación Europea de Proveedores Automovilísticos (Clepa) se ha pronunciado en este sentido y calcula que es probable que estas interrupciones se extiendan hasta bien entrada la segunda mitad del año, según ha recogido Europa Press.

La demanda de semiconductores seguirá creciendo debido al aumento del uso de nuevas tecnologías, por lo que han pedido garantizar que la industria de la UE aproveche las oportunidades laborales y comerciales de la electrónica. 

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