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fútbol

El Real Zaragoza obra un milagro y empata 2-2 ante el Girona con dos goles en el tiempo añadido

Un doblete de Narváez in extremis cuando el equipo aragonés veía la derrota y el adiós de Baraja a un paso, salva un punto en los minutos 92 y 94.

Increíble. El fútbol esta vez le dio un abrazo salvador al Real Zaragoza en el tiempo de aumento. Los de Baraja, cuyo puesto estaba ya liquidado en el minuto 92 cuando el Girona ganaba 0-2 en La Romareda, lograron empatar a dos con sendos cabezazos del colombiano Narváez en las postrimerías del partido. Un alivio leve que, no obstante, no puede servir de cortina de humo para los serios problemas de juego que acucian al equipo blanquillo. Así, lo único que ocurre es que el batacazo no es tan hondo. Pero batacazo es. El Zaragoza solo ha ganado, realmente, uno de sus 9 partidos disputados.

El primer tiempo fue un ejemplo claro de la impotencia zaragocista en todas las facetas del juego. Se jugaron 47 minutos repletos de errores, de mal fario, de escasa fortuna en momentos clave donde se pudo adelantar el equipo aragonés en el marcador y, sin embargo, cayó abatido en una bala bien disparada por el Girona, sin apenas capacidad de respuesta. De entrada, el duelo empezó ya con la fortuna torcida, pues no se había cumplido aún el minuto 3 cuando Atienza cayó lesionado y pidió el cambio. Quizá un mal calentamiento, quizá el dedo del diablo, que está por enredar hace un mes, avisando de sus malas intenciones a futuro. Francés tuvo que entrar en frío cuando el partido ya estaba en una espiral de ida y vuelta, de poco control de ambos rivales.

Zanimacchia había fallado el 1-0 en el primer minuto, solo ante el portero Juan Carlos, al que supero con suavidad en un mano a mano tras centro de Chavarría, pero el central Bernardo llegó a tiempo de despejar bajo palos el tanto que ya se cantaba. Enseguida, en el 8, fue el Girona el que erró el 0-1 de forma increíble, pues Aday remató solo en el segundo palo, a bocajarro, un pase raso de Sylla tras un error grueso previo de Francho en la salida del balón. Aday remató alto cuando el tanto estaba ya manufacturado. Aún tenia fuerzas el Zaragoza para seguir intentando sacar provecho de su variante táctica, dejando aparcado el 4-4-2 de salida y apostando Baraja por un 4–2-3-1 más ágil en ataque, con Narváez solo arriba y Bermejo pululando en la media punta junto a Zanimacchia, que se metía por los adentros.

Así hemos vivido el Real Zaragoza 2-Girona 2, en directo.

Fotos del partido Real Zaragoza-Girona, de la 1ª jornada aplazada de la Liga SmartBank
El Real Zaragoza obra un milagro y empata 2-2 ante el Girona
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No obstante, del dominio local salió una nueva contra de los catalanes que acabó con un chut raso de Terrats que se le escapó de las manos a Cristian Álvarez en su parada, fruto de la lluvia, algo que estuvo en un tris de aprovechar Bustos, que estaba, eso sí, en fuera de juego. Era el minuto 13 y de nuevo el susto sobrevoló la vacía Romareda. La réplica fue sobresaliente de los zaragocistas, con un ataque rápido en el 18 que acabó Bermejo con un disparo desde 20 metros que se estrelló en el palo, por alto, con Juan Carlos batido mirando al tendido. Los hados no están con el tocado equipo blanquillo, es una evidencia. El 1-0 se seguía resistiendo, como le pasó de inmediato a Chavarría, que volvió a ensayar un chut lejano, muy centrado, al que respondió bien Juan Carlos.

Y hasta ahí le llegó el fuelle a los del apurado Baraja. Apenas 20 minutos de ilusión, de esperanzas fundadas. Porque ya no hubo más en ataque. El equipo aragonés sintió como un rejonazo profundo, en todo lo alto, el gol que adelantaba al Girona en el 27. Lo marcó de cabeza su ariete, Sylla, en el área pequeña tras un centro larguísimo de Aday desde medio campo. Pésima praxis defensiva, pues no era una pelota para que acabase dentro si la zaga hubiera hecho las cosas como se debe. En menos de media hora de juego alborotado el Zaragoza estaba ya por debajo en el tanteador, a remar contra corriente, con su escasez de repertorio. Un drama en ciernes.

Igbekeme y Francho, los pivotes, se apagaron como un candil después de ese arranque expectante. Zanimacchia y Chavarría, en las bandas, pecaron siempre de individualismo, sin irse nunca de sus marcas en los encares. Narváez fue la isla acostumbrada para todos los delanteros este año. Bermejo fluctuó sin ningún éxito en los balones que recibió. Atrás, Guitián cometió un yerro mayúsculo en un intento de regate siendo el último, patrocinando una contra de Sylla en la que Igbekeme le salvó el pellejo. El Zaragoza se mustió hasta llegar al descanso. El Girona, que vino con 8 bajas de enjundia (Stuani, Samu Sáiz, Cristóforo, Ramalho, Monchu, Kebé, Juanpe…), empezó muy pronto a valorar la posibilidad de salir de La Romareda triunfante.

El segundo tiempo empezó con susto, pues Sylla se fue en velocidad en una contra y Cristian Álvarez, fuera del área en el minuto 47, se adelantó con el pie por milímetros. Se avecinaban riesgos superlativos. Y eso se confirmó de forma inminente, con el 0-2 anotado por el recién entrado Valery, que fusiló a bocajarro una asistencia rasa de Sylla, que dejó en evidencia la velocidad de Guitián. Valery se adelantó a un pasivo Tejero. Un retrato en toda regla de la blandura atrás de este Zaragoza. El partido estaba resuelto con la mitad del tiempo aún por jugarse. Una tragedia griega.

Baraja hizo un doble cambio, dando entrada al delantero Gabriel Fernández y a Ros. Un pequeño matiz ofensivo por si había opción a algún milagro pagano en la última media hora larga. Fernández, en el primer balón que tocó, estuvo a punto de hacer el 1-2 y meter así en el partido al hundido Zaragoza. Pero el uruguayo cabeceó mal, peinó con timidez, y el balón se estrelló el el poste izquierdo. Otro aviso del diablo, tan perspicaz él. Esto es lo que hay, se oyó en el silencio de los graderíos. El Girona empezó a especular con su precioso botín y permitió que el Zaragoza tuviera la pelota más tiempo, lo que acabó siendo por momentos un problema para los de Baraja, tan recortados de recursos y argumentos. Narváez, concluyendo una jugada en el área con un chut al convento de Jerusalén, firmó la metáfora.

El palco era un funeral, con Lalo Arantegui y José Mari Barba, los responsables del área deportiva, hundidos literalmente en sus butacas. El reloj ya marcaba los 75 minutos y el Zaragoza iba camino de los cinco partidos (y pico) sin marcar un gol. Dato definitorio. Brutal sensación. El Girona, con una alineación de circunstancias y disminuido a más no poder, estaba ganando con holgura sin hacer nada del otro mundo. Era otra lectura terrible del presente zaragocista.

Fotos del partido Real Zaragoza-Girona, de la 1ª jornada aplazada de la Liga SmartBank
Juanjo Narváez pone el 1-2 en el marcador
Oliver Duch/Toni Galán

El árbitro le perdonó la roja al amonestado Gumbau en una falta clara sobre Ros en el 78. Daba igual. Este tipo de matices, en otras circunstancias vitales, son ahora secundarios. Y, a todo esto, ni Vuckic ni Raí Nascimento, dos delanteros en el banquillo, fueron objeto de uso por parte de Baraja. En el banquillo de al lado, Francisco fue dando minutos a los muchachos de su filial, midiendo mucho no hacer alineación indebida. Lo de Alcorcón no se repetirá hasta dentro de unos años salvo torpeza de algún ido. El Girona era un Girona B en el epílogo del encuentro. Otro subrayado doloroso para el Zaragoza que, visto el final, seguramente pudo ser el asidero que dio opción a los locales de salvar un punto en la épica.

En el minuto 92, oliendo a incienso por los cuatro costados, Narváez cabeceó picado y cruzado un centro de Tejero. El balón dio en el poste y entró. Se revisó el gol, el 1-2, porque había fuera de juego de Fernández, posicional. El VAR dijo que era válido. Y se alcanzó el minuto 94 con el Girona metido atrás y los zaragocistas buscando la última con más corazón que cabeza. Chavarría puso un centro, el definitivo, desde la izquierda, y esta vez sí sonó la flauta. De nuevo Narváez, en el primer palo, giró el cuello con precisión para batir por alto a un incrédulo Juan Carlos. Un final para guardarlo en los archivos audiovisuales. Imprevisto, fruto del azar al que se refirió Baraja el domingo tras empatar también ante el Mallorca sin goles.

Lo que iba a ser una destitución de Baraja por aclamación, en 120 segundos de señal divina se ha convertido en una amonestación para los responsables deportivos del club. El punto es de oro según transcurrió el partido. Pero no es suficiente tapón para detener las vías de agua que el fútbol del Real Zaragoza manifiesta día tras día. Es mejor actuar pisando suelo. Y ahora, con este 2-2 postrero, el agua llega a la boca pero no ahoga todavía. Todavía.

Fotos del partido Real Zaragoza-Girona, de la 1ª jornada aplazada de la Liga SmartBank
Así fue el segundo gol de Narváez, que empató el partido
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Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Tejero, Atienza (Francés, 5), Guitián, Nieto; Francho, Igbekeme (Javi Ros, 58); Bermejo (Larrazabal, 85), Zanimacchia (Gabriel Fernández, 58), Bermejo, Chavarría; y Narváez

Girona FC: Juan Carlos; Calavera, Bernardo, Bueno, Luna; Gumbau (Monjonell, 82), Terrats (Pau Víctor, 87); Bárcenas, Aday (Valery); Bustos (Pablo Moreno, 69) y Sylla (Sánchez, 87).

Árbitro: Hernández Maeso (Comité Extremeño). Amonestó a Gumbau (46) y Guitián (55) y Pablo Moreno (90).

Goles: 0-1, min. 27: Sylla. 0-2, min. 53: Valery. 1-2, min. 92: Narváez. 2-2, min. 94: Narváez.

Incidencias: Tarde noche invernal en Zaragoza, con apenas 9 grados al inicio del partido en un día con lluvia intensa desde tres horas antes. El césped de La Romareda, por ello, estuvo muy rápido.

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