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El elixir de media vida

Una docena de futbolistas de aquel Real Zaragoza mágico y mítico de 1995 expresan, desde la madurez y el paso de 25 años, los sentimientos más hondos que permanecen en su mente.

La expedición del Real Zaragoza a la final de la Recopa, en el Trocadero con la Tour Eiffel de fondo, horas antes de la disputa del partido ante el Arsenal en París.
La expedición del Real Zaragoza a la final de la Recopa, en el Trocadero con la Tour Eiffel de fondo, horas antes de la disputa del partido ante el Arsenal en París.
Heraldo Documentación

De la Recopa de 1995 se ha hablado mucho. Aquel éxito europeo de un equipo singular, el Real Zaragoza que entrenaba Víctor Fernández y presidía Alfonso Soláns Serrano, es un mito en Aragón, algo emblemático y recurrente. Sus historias, anécdotas y recovecos se conocen, por repetición, en el acervo popular hace muchos años. Pero, ¿qué es lo primero que les viene a la mente a una docena de aquellos héroes de París cuando se observa que son ya las bodas de plata, el 25º aniversario de aquella gesta sin paragón? Las aportaciones son una acuarela de sensaciones, un mosaico de gran valor sentimental. Ahí van.

Alberto Belsué

El zaragozano comienza la serie. «Aquello fue algo enorme para el Real Zaragoza, para la ciudad, para nuestras gentes. Cualquier referencia a aquellos días provoca que se me ponga la carne de gallina y me emocione. Poder pasar a la historia de tu club, de tu pueblo, es lo que a mí, cada vez que recuerdo aquella temporada, me enorgullece. Ahora vemos lo que hicimos. Entonces, no éramos conscientes de la magnitud de este logro. Hoy sí», argumenta.

Paquete Higuera

El extremeño lanza al aire su principal impulso en esta magna celebración. «A mí lo que me ocurre es que me parece que fue ayer. Y resulta que ya tenemos cincuenta y tantos años; y algunos son abuelos. Tengo nostalgia. Fueron años fantásticos. Como futbolista, no es fácil presumir de ser campeón de Europa. Y nosotros lo conseguimos... ¡y con el Real Zaragoza!. Aquello dio forma a nuestras vidas sin darnos cuenta», remata.

Miguel Pardeza

El capitán de aquel grupo aporta un parecer de índole antropológica. «Lo que ha quedado es un recuerdo imborrable de un éxito al que los años han ido otorgando el grado de símbolo en la memoria sentimental de una afición, de todo Aragón. Los pueblos se basan en hitos, en relatos, en acontecimientos grandes. Y aquel Real Zaragoza nuestro es ya un estandarte en esa tierra, algo que fortalece su identidad, un lazo de unión», cuenta el onubense.

Jesús Solana

El defensor riojano aporta prismas muy personales. «Mirar atrás hoy es confirmar que marcamos una época por la gran calidad de nuestro fútbol. Observas los comentarios de aquel momento y ves que fuimos algo muy parecido al famoso ‘Dream Team’ del Barcelona de Cruyff», dice Chucho. Y su epílogo es contundente:«Pasados 25 años siento el resquemor de no haber podido disfrutar más de aquel equipo. Todo se disolvió muy pronto. Tengo la sensación, todos la tenemos, de que pudimos recorrer una época más larga. Se debió intentar mantener el bloque y no se hizo», subraya.

Andoni Cedrún

El portero de Durango siempre ha mantenido su tesis histórica. «La Recopa de Europa fue el broche de oro a un proceso de un equipo que nació el día de la Promoción salvada contra el Murcia cuatro años antes. Gran parte de aquel grupo pasó de tocar el infierno de Segunda a pisar el cielo con un título continental. Fue básico el talante de esos jugadores», define el de Durango. Y apostilla un último detalle. «Ver una y otra vez la final me hace ver que el guión fue inverosímil. De Alfred Hitchcock. El gol de Nayim es el colofón a un destino escrito. Aquello tenía que pasar y, además, así, como sucedió», dice con pasión.

Santiago Aragón

El malagueño tiene a flor de piel un matiz crucial. «Yo confirmo, 25 años después, que aquel equipo fue grande porque disfrutábamos en el campo cada día. Por cómo éramos capaces de jugar, sentíamos confianza y seguridad, nos daba igual que se nos pusiera por delante el rival más grande o jugáramos en estadios de primer nivel, en España o en Europa. Cada fin de semana, cada miércoles, salíamos al campo con mentalidad de ganar, de golear. Éramos un equipo grande», esgrime con orgullo.

Xavi Aguado

El catalán utiliza la comparativa generacional. «Hoy te das cuenta de la magnitud cuando les dices a los más pequeños seguidores, a los jóvenes, que el Real Zaragoza fue campeón de Europa, ganador de títulos en España y uno de los punteros en la liga cada año. Y te miran con cara de asombro. Es una sensación rara», dice. «Fuimos un ejemplo a imitar, prueba de que los modestos pueden llegar al triunfo. No había ninguna estrella, todos trabajábamos para todos y acabamos siendo una máquina de fútbol», resume.

Mohamed Alí Amar Nayim

El ceutí, abanderado de la gesta, escoge esta visión subjetiva:«Fue una gozada jugar con ese grupo, no sufríamos ni en los partidos difíciles. Fue un cóctel irrepetible. ¿Qué valdría aquel equipo ahora, en el fútbol de 2020? Y lo poco que duró. No fue normal que yo me tuviera que marchar enseguida. E increíble que se vendiera a Poyet. ¿Cómo se pudo desmontar aquello tan pronto, si teníamos dos o tres años más de alto rendimiento todos?», lamenta.

Óscar Luis Celada

El asturiano resume su emoción primera. «Rememorar aquel título me hace sentir y oír en mi cabeza una frase: ‘qué regalos tan grandes me ha dado el fútbol’. Yo acababa de llegar a Zaragoza ese año y viví un año único, el mejor de mi carrera deportiva. Algo solo comparable a cuando, después, llegué a la selección española y ganamos el Mundial», recuerda. «La Recopa es un recuerdo imborrable, algo grandioso», acaba.

Jesús García Sanjuán

El canterano hace memoria rápida. «Mi cabeza me dice: ¡Qué grandes fuimos! El valor de aquello es hoy incalculable. Ahora sería imposible, absolutamente inalcanzable, que un equipo del perfil de aquel Real Zaragoza pueda ser campeón de Europa. Esto lo define todo. Esto no volverá a pasar nunca», pronostica.

José Luis R. Loreto

El delantero andaluz recuerda que él y otros de aquella plantilla fueron vaticinando mucho antes lo que venía. «Yo tuve claro desde mucho antes que podíamos llegar a la final y ser campeones. En la liga íbamos en cabeza, era muy difícil tumbarnos. En Europa, se olía que íbamos a hacer algo grande. Siempre he olido bien los éxitos y este, por el camino que seguimos, lo de París se vio llegar. El equipo era una máquina», presume.

José Aurelio Gay

El madrileño habla ya desde el pedestal de la veteranía. «En 25 años no se ha repetido algo así en Europa y me cuesta creer que vuelva a suceder en mucho tiempo. Los futbolistas cincuentones analizamos hoy con más poso lo que hacíamos con 20 o 25. En el fragor de tu carrera es imposible que valores las cosas igual que ahora. Los años le dan el valor real a los logros. Aquello, ser campeones de la Recopa de Europa, fue extraordinario, por todo», concluye.

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