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Y por fin, fútbol 

Un Zaragoza en racha recibe al Lugo con especial apetito tras aplazarse su visita al Fuenlabrada. Víctor vuelve a contar con James y con la tripleta Kagawa, Suárez y Dwamena como gran argumento.

James Igbekeme, en un entrenamiento reciente.
James Igbekeme, en un entrenamiento reciente.
Francisco Jiménez

A todo lo que envuelve la atmósfera del Real Zaragoza –jugadores, cuerpo técnico, directiva, aficionados...– le cambió el paso de la semana el martes por la noche cuando el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol decidió aplazar el partido que estaba programado para el miércoles frente al Fuenlabrada. La rutina de entrenamientos, cargas físicas, reparto de minutos, descansos, estrategias... se vio totalmente alterada por un problema de salud y orden mayor en el club madrileño. Un contratiempo ante el que nada, más allá de aceptar con elegancia y naturalidad la situación, pudo hacer el club aragonés.

Transcurrido ya algo más de un mes de competición oficial, el Real Zaragoza vive un momento de fútbol, confianza y energía que, si pudiera, jugaría un partido cada 24 horas. Si ganas, quieres seguir ganando y ganando. Las victorias construyen victorias. Y eso es lo que le sucede al Zaragoza y a su afición, que no quiere que el balón se detenga. Quiere fútbol cuanto antes. Por eso, con la ausencia del esperado encuentro intersemanal en Fuenlabrada, la visita esta tarde del Lugo (18.00/Gol) a La Romareda se aguarda con un especial apetito. Hay un singular interés por comprobar si el Zaragoza es capaz de prolongar un día más su sobresaliente serie de tres victorias consecutivas en La Romareda –Tenerife, Elche y Extremadura– con otro triunfo que le podría aupar, incluso, hasta el liderato de la Segunda División. Y eso que su contador presenta un partido menos que el resto...

Víctor Fernández vuelve a tener disponible a James Igbekeme, un futbolista capital para su pizarra. Su capacidad física y de asociación son fundamentales en el estilo que quiere desarrollar el Zaragoza. Especialmente en el nuevo sistema táctico, de vuelta al rombo, que ha planteado Víctor con tan buen rendimiento en las últimas jornadas. Más allá del regreso del nigeriano, que recuperará su puesto en detrimento de Soro –que incluso se ha quedado en la grada–, no se esperan demasiadas novedades en un once inicial que volverá a contar con el tridente que caudaliza la maquinaria de ataque del Zaragoza. Kagawa, Luis Suárez y Dwamena liderarán la ofensiva de un equipo que promedia dos goles por jornada y que apenas ha recibido otro par.

Por ahí, en el dominio del área propia y ajena, se explica el rendimiento y la clasificación de este Zaragoza al que solo le vale seguir sumando de tres en tres en su plan de convertir La Romareda un estadio inexpugnable, principal argumento sobre el que Víctor quiere cimentar el rendimiento de la temporada. Eguaras, tras su exhibición ante el Extremadura, en la que se intuyó que su mejor fútbol ha llegado para quedarse, seguirá siendo el faro y la guía del equipo en el centro del campo.

Enfrente, visita La Romareda un Lugo que de momento transita, con 7 puntos, en la zona templada de la clasificación tras sumar un arranque de una victoria, cuatro empates y otra derrota. Los gallegos no pierden fuera de casa desde el pasado 28 de abril, en Las Palmas (4-1), el día en el que se estrenaba en su banquillo Eloy Jiménez. Eso sí, tampoco ganan desde que golearon al Córdoba (0-4) el 14 de ese mismo mes, en la anterior salida del curso pasado. Son números que hablan de un bloque fiable pese a su tradicional apuesta por el trato de balón con jugadores de buen pie como Carlos Pita, Fernando Seoane o Jaume Grau. Manu Barreiro y Cristian Herrera, sus dos delanteros referencia, han empezado inspirados el campeonato, con dos y cuatro goles respectivamente. Para seguir con el aviso a navegantes, basta con revisar sus últimas seis visitas a La Romareda, en las que han rascado dos victorias y otros dos empates. Sin ir más lejos, el año pasado Pita anotó un gol de bandera desde su propio campo en un doloroso 0-2. En definitiva, un bloque trabajado, atrevido y competitivo que servirá para calibrar aún mejor el recorrido y las respuestas que puede ofrecer el Real Zaragoza de Víctor Fernández en esta ilusionante nueva temporada.

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