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Dwamena (9), Biel (7), Suárez y Linares (4)... los mejores del festival del gol este verano

38 tantos en 4 partidos, con una media de un gol cada 9 minutos, el Real Zaragoza ha podido mostrar su olfato ante la portería rival frente a equipos de poca oposición. Las cifras son 

Dwamena, a la izda. tras celebrar con Atienza, Soro ,Bikoro, Delmás, Biel y Guti uno de sus goles a la Peña Ferranca, que fueron hasta 5.
Dwamena, a la izda. tras celebrar con Atienza, Soro ,Bikoro, Delmás, Biel y Guti uno de sus goles a la Peña Ferranca, que fueron hasta 5.
Daniel Marzo

La estadística arrastrada de goles del Real Zaragoza en este verano de 2019 va a ser brutal en sus cifras. Las goleadas patrocinadas por partidos sencillos ante rivales que están ofreciendo poca resistencia y, en todo caso, frente a equipos de inferior categoría, están dejando un balance sin parangón en los últimos lustros.

De tal guisa, a estas alturas de julio, uno analiza el reparto de goleadores y se encuentra con esto:

  1. Dwamena       9 goles
  2. P. Biel              7   "
  3. Luis Suárez     4   "
  4. Linares            4   "
  5. Soro                 3   "
  6. Blanco             3   "
  7. Papunashvili   2   "
  8. R. Guti             2   "
  9. Vigaray            1   "
  10. Pombo          1   "
  11. Bikoro           1   "
  12. Baselga         1   "

Es decir, aparecen 12 anotadores y un balance global de 38 goles en apenas 4 partidos. O sea, en 360 minutos. La cadencia de anotación es de un gol cada poco más de 9 minutos.

Pero, mucho ojo con el análisis que se hace en caliente, porque puede llevar a una valoración con mucho de engaño. En principio, a bote pronto, puede parecer que esta barbaridad goleadora es la desembocadura lógica ha haber jugado contra el Boltaña, de Segunda Regional, o la Peña Ferranca, de Regional Preferente (19 goles les marcaron los blanquillos a unos, 13 tantos a otros). Y, ya en otro escalón superior, que esto sea consecuencia de haber seguido jugando bolos prepartorios con el filial, el Aragón de Tercera División, y contra un rival de Segunda B, el CD Ebro (victorias zaragocistas por 3-0 en ambos casos). 

Pero si se observa fríamente, este tipo de partidos también han tenido lugar en años anteriores. Los mismos. O, en su caso, semejantes. Y, en esos momentos, los equipos del Real Zaragoza de cada pretemporada no estuvieron a la altura de acierto del actual que dirige Víctor Fernández.

Es así: el CF Boltaña de hace unos días era el mismo del año pasado y del anterior y el anterior. Y los 19 goles de hoy en día, entonces no pasaron de 9 o 10. Y, en el partido de las peñas, la Peña Ferranca de Preferente es equiparable a otros rivales de esa categoría que acogieron la fiesta peñista en sus lares. Sin ir más lejos, hace dos veranos, el Morata (de Jalón) logró empatar, 1-1, al Zaragoza de Natxo González, que tuvo que llevarse el trofeo por penaltis.

El test con el filial, en la Ciudad Deportiva, es un clásico de los últimos veranos asimismo. Y hace justo 12 meses, en este enfrentamiento el marcador final fue 1-1, con tantos de Pombo y Baselga.

Y el año pasado, el primer duelo estival con cierto empaque fue contra un Segunda B, como esta vez ante el citado Ebro. Entonces, para acometer aquel episodio, se viajó a Tudela (se repetirá en agosto en este campo navarro) y se jugó ante el CD Tudelano... con empate sin goles, un 0-0 que llamó la atención naturalmente por su espesura, fealdad y escasez.

Así que lo que está sucediendo en esta atípica pretemporada llama a la calma y la mesura. Tanto por lo que puedan tender al exceso, pues está fuera de sitio sobrevalorar lo que no pasa de ser algo de sentido común y no admite euforia alguna; como en los que deriven a actuar por defecto, pues no merece una rotunda descalificación el hecho de ver que el Real Zaragoza vapulea a enemigos aficionados y doblega con suma sencillez a escuadras de una o dos categorías menos que la suya. 

Otra cosa será la valoración de la utilidad del programa de amistosos global que se ha preparado, que quizá se quede, para la mayoría de observadores, bastante por debajo de lo necesario o recomendable. 

Pero, en el análisis puntual de los marcadores, de la cantidad de goles y goleadores, del afán matador del equipo en el área rival, es evidente que hay un sensible y ostensible cambio -para bien- respecto de muchos años precedentes. En escenarios gemelos, hasta ahora se daba una talla determinada. Esta vez, esa medida es mucho más rotunda, certera y con números superlativos. Y en eso, es el propio perfil del Real Zaragoza el que tiene buena parte de responsabilidad. 

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