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KÁRATE

Carmen García Alcay, la única karateca aragonesa cinturón negro 7º dan, en activo desde hace 40 años

En España solo hay seis mujeres con este rango y la zaragozana es una de ellas. Se inició en este arte marcial con 13 años, en el gimnasio Aragón, entonces en la avenida Miguel Servet.

La karateca Carmen García Alcay, con trofeos logrados durante cuatro décadas
La karateca Carmen García Alcay, con trofeos logrados durante cuatro décadas
H. A.

Ni siquiera ella sabe muy bien por qué pero el kárate la atrajo desde que era una niña. “No el judo ni ninguna otra arte marcial, yo quería hacer kárate”, dice Carmen García Alcay, con la determinación de quien casi siempre que se propone algo, lo consigue. 

La zaragozana es la única karateca aragonesa con cinturón negro 7º dan, rango que solo ostentan seis mujeres en toda España. Sus inicios en esta disciplina se remontan a 1982, cuando Carmen apenas había cumplido los 13 años. Vivía en el barrio de Las Fuentes y su madre no tenía inconveniente en que hiciera kárate siempre que fuera en un sitio cerca de casa. “Yo solo conocía el gimnasio Warrens, en la calle Sevilla, pero me dijeron que tendría que esperar a ser mayor para poder ir sola”, recuerda.

Pero un día conoció el gimnasio Aragón, por aquel entonces situado en la avenida de Miguel Servet y actualmente en la plaza Reina Sofía. Esto sí lo tenía cerca de casa y ahí es donde comenzó todo. “Empecé con el maestro Fernando Pérez, que después se fue a Ibiza, y me quedé 25 años con Antonio Martínez Amillo”, apunta. Hace cuatro años empezó a entrenar también en Madrid y ahora solo lo hace allí, desplazándose una vez al mes a la capital y realizando el resto de sesiones en casa.

"Empecé con el maestro Fernando Pérez, que después se fue a Ibiza, y me quedé 25 años con Antonio Martínez Amillo"

Aunque hace tiempo que dejó de competir, a sus 53 años Carmen sigue en activo y está convencida de que ella siempre hará kárate. “Hace unos años fui a una formación impartida por el hijo del fundador de mi estilo de kárate. Tenía 92 años y, aunque un asistente, era quien lo hacía casi todo. Él se sentó de rodillas para hacer el saludo y, para estar allí, había cogido un avión desde Japón. Cuando lo vi dije que yo quería ser como ese señor”. Maneras no le faltan ya que después de 40 años, Carmen ha recorrido medio mundo y ha conseguido varios títulos importantes (es campeona del mundo, cuatro veces de Europa, ocho de España y 27 de Aragón). Y le quedan fuerzas de sobra.

Y eso que hace 21 años se llevó el golpe más duro de su vida. No fue en el tatami, sino en la carretera. “Sobreviví a un accidente de coche muy grave. Estuve una semana en coma, dos meses de baja y un año de hospital y rehabilitación. La persona con la que viajaba falleció y aquello me dejó cicatrices en el cuerpo pero también en el espíritu”. 

El fatal siniestro sucedió un día antes de que Carmen cumpliera los 31 y, poniéndose en lo peor, dice que la hubieran enterrado en el día de su cumpleaños. Los siguientes seis meses los recuerda con mucho dolor. “No podía ni coger una cuchara para comer o girar la pierna”. Con mucho esfuerzo, en ese tiempo consiguió recuperar la movilidad de la rodilla, que tuvo que ser operada, pero confiesa que tardó cuatro años en volver a sentir su cuerpo parecido a antes del accidente. “Fue un episodio de mucha angustia física y emocional y marcó un antes y un después en mi vida”.

"Sobreviví a un accidente de coche muy grave. Estuve una semana en coma, dos meses de baja y un año de hospital y rehabilitación. La persona con la que viajaba falleció y aquello me dejó cicatrices en el cuerpo pero también en el espíritu"
García Alcay, campeona del mundo con España en Malasia 1994 y en el Mundial de Tenerife 1997
García Alcay, campeona del mundo con España en Malasia 1994 y en el Mundial de Tenerife 1997
H. A.

Años más tarde, la enfermedad de su madre la obligó a dedicarse más a sus cuidados y, entre eso, su trabajo y los estudios de Psicología que cursa a distancia, el kárate sigue siendo una parte muy importante de su vida, pero ya no es el centro. “Me hubiera gustado retirarme de la competición en un Mundial pero para el del 98 no me seleccionaron y al de 2002 fui, pero como espectadora, porque el accidente sucedió ese año”, lamenta. Desde entonces, aunque podría seguir compitiendo en las categorías de veteranos, ha desistido. “Yo ya me he pegado mucho, ahora solo quiero disfrutar del kárate y practicarlo por placer”.

Cuatro décadas de vivencias y anécdotas

Después de cuatro décadas de trayectoria en el kárate, Carmen García Alcay tiene muchas anécdotas que contar y vivencias que recuerda con cariño. El kárate le dio la oportunidad de recorrer el mundo, aunque la mayoría de las veces solo viera el aeropuerto y el pabellón donde se competía. “Ahora somos más multiculturales pero yo era de Zaragoza, del barrio de Las Fuentes, y mi mundo era muy pequeño. Gracias al kárate se hizo más grande”. Además, se enorgullece al contar que todavía mantiene amistad con sus compañeras de la selección española y también con algunas rivales, que fuera el tatami son amigas.

La primera vez que formó parte del conjunto nacional fue en el año 90, cuando las mujeres karatecas solo podían competir en las pruebas individuales porque no había por equipos femenino. Hasta el 98, fue convocada a todos los Mundiales y vivió su época más dulce, compitiendo siempre en la modalidad de combate. En el Mundial del 92, celebrado en España, se llevó el bronce en el individual; en el 94, se proclamó campeona del mundo por equipos en categoría senior en Malasia y quedó tercera en el individual; y en el 96, el equipo se llevó el bronce. 

Aquella fue su última cita mundial y la recuerda por una anécdota en concreto. “Me robaron la maleta en el aeropuerto con mi protector bucal dentro. Estábamos en Sudáfrica, en medio de la nada, y para poder competir tuve que comprar uno allí. No era bueno así que al primer golpe en la mandíbula se me movió un diente”, recuerda. Terminó como pudo el campeonato por equipos pero en el individual ya no le dejaron participar.

Esta es solo una de las mil historias que Carmen ha ido coleccionando en todos estos años, como cuando se encontraron con el cantante Sergio Dalma en un aeropuerto con destino Canarias. “Nos invitó a su concierto y nos subió al escenario en plena actuación”, rememora. También conserva varias felicitaciones que ha recibido por sus logros, como las de dos presidentes de Gobierno o del Real Madrid, y cuenta, orgullosa, que ha estado tres veces en la Casa Real.

Son vivencias que le ha regalado el kárate, un deporte con el que Carmen García Alcay siempre estará relacionada. En su época más reciente, además de sus entrenamientos, se encarga del departamento de Grados en la Federación Aragonesa de kárate y también tiene el título de entrenadora nacional, aunque no ejerce de ello. Aunque ya ha dejado a un lado la competición, la zaragozana sigue con su practica deportiva casi diaria, no solo de kárate. También va a un centro deportivo y hace aikido y defensa personal

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