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El gran reto de Hlinason en el Casademont Zaragoza

El islandés afronta un curso crucial en su carrera deportiva en el necesita dar otro paso adelante en su rendimiento. El pívot debe dejar de desempeñar un rol secundario en el Casademont y ser un hombre determinante en la pintura.

Hlinason escucha junto a San Miguel las indicaciones de Ponsarnau en el Príncipe Felipe.
Hlinason escucha junto a San Miguel las indicaciones de Ponsarnau en el Príncipe Felipe.
José Miguel Marco

Tryggvi Hlinason afronta un curso crucial en su carrera deportiva. Una temporada para crecer, para apuntalar su reputación, para afianzar su prestigio, para elevar su estatus e incrementar su notoriedad. Es el gran reto del jugador islandés, de 23 años y 2,16 metros de estatura, quien encara su tercer curso en el Casademont Zaragoza con el ánimo de dar otro importante paso adelante en su rendimiento. Su ambición por mejorar, sus privilegiadas capacidades físicas y el respaldo de un entrenador, Jaume Ponsarnau, con el que ya coincidió en Valencia (2017-18), son avales suficientes para que el pívot asuma una mayor responsabilidad, acumule más minutos sobre la pista y exhiba, por fin, su verdadera dimensión.

Hlinason, además, también cuenta con el soporte y la confianza plena del club aragonés. El islandés fue contratado en el verano de 2019 como una apuesta de futuro, y recientemente ha ampliado su contrato con los zaragozanos hasta junio de 2023. «Estoy muy contento de continuar en el Casademont. Yo creo mucho en este club, porque es ambicioso y lo tiene todo para poder hacer grandes cosas. Y quiero quiero ayudar en ese proceso de crecimiento, quiero jugar aquí y seguir mejorando», explicó el pívot nada más firmar su renovación. «Siempre hay que tener ilusión, una mentalidad positiva, ambición por intentar llegar lo más lejos posible», añadió el islandés, que asume su nuevo reto con determinación y seguridad, con una inexorable fe en sus propias posibilidades.

Desde su incorporación al Casademont Zaragoza, Hlinason ya ha dado evidentes muestras de su potencial, aunque con un juego intermitente y entrecortado, con una irregularidad manifiesta. En la anterior temporada, el islandés fue el jugador más productivo en el tramo inicial de la competición, cuando firmó unos registros de ensueño: 16,8 créditos de valoración por partido, fundamentados en 12,2 puntos y 6,2 rebotes por duelo, y con un 78,8% de efectividad en sus tiros de campo. Guarismos sobresalientes para un jugador cuyo rendimiento suele ser muy superior al que ofrecen las estadísticas.

Su fulgurante irrupción representó una de las notas más ilusionantes de un curso marcado por los altibajos, la irregularidad y las importantes lagunas defensivas del equipo aragonés. El Casademont, en este sentido, fue un bloque indeciso y timorato en la Liga Endesa, con una impericia defensiva alarmante y un juego anárquico, precipitado, desordenado e individualista.

Pese a ello, Hlinason fue reduciendo drásticamente su presencia en la pista con el discurrir del campeonato. Toda una paradoja, al tratarse de un jugador imponente, intimidante, distinguido por su consistencia atrás, su facilidad reboteadora, su capacidad para modificar los tiros del rival y su habilidad para jugar por encima del aro. Ni siquiera aumentó su protagonismo cuando, tras el partido contra el Fuenlabrada, fue designado MVP de la vigésima jornada. En aquella jornada, Hlinason contribuyó al triunfo contra el Fuenlabrada (105-85) con 24 puntos (12 de 13 en tiros de campo), 9 rebotes, 2 asistencias y 3 tapones en 27 minutos de juego. Finalizó la contienda con 33 créditos de valoración. Ese es el pívot dominante que Ponsarnau quiere tener este año en la pintura aragonesa.

Hlinason se formó en la localidad islandesa de Akureyri, su ciudad natal, donde compitió tres temporadas en las filas Thor AK. En el último curso en su país, en la temporada 2016-17, el pívot firmó unos números de 12 puntos, 8,1 rebotes y 2,8 tapones por duelo, lo que conllevó su fichaje por el Valencia Basket en junio de 2017. Y aunque el islandés, en principio, llegó para proseguir su crecimiento en el filial levantino, acabó participando con el primer equipo en 14 encuentros de la Liga Endesa y en 11 encuentros de la máxima competición continental.

Después, Hlinason jugó en el Obradoiro, cedido por el Valencia Basket, y lo hizo con unos registros de 3,5 puntos y 2,5 rebotes por encuentro en 33 partidos disputados. En el verano de 2019, tras rescindir su contrato con los valencianos, se incorporó al Casademont Zaragoza sin coste alguno. Firmó por tres temporadas, hasta junio de 2022, aunque recientemente renovó su contrato recientemente: hasta 2023, y con opción a otra temporada más. En su primer año con los aragoneses, promedió 4,8 tantos y 2,6 capturas en el cuarto de hora de media que permaneció sobre la pista.

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