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Robert Moreno pasa de su gran oportunidad al paro en tan sólo 154 días

Robert Moreno no seguirá como el seleccionador nacional cinco meses después de haberse hecho cargo del equipo tras la renuncia de Luis Enrique Martínez, del que era su ayudante.

Robert Moreno, en el partido entre España y Rumanía, el último que dirigió con la selección española
Robert Moreno, en el partido entre España y Rumanía, el último que dirigió con la selección española
JAVIER BARBANCHO/REUTERS

Robert Moreno no seguirá como el seleccionador nacional cinco meses después de haberse hecho cargo del equipo tras la renuncia de Luis Enrique Martínez, del que era su ayudante, por los problemas personales del asturiano, pasando así de la gran oportunidad de su carrera al paro y pese a haber cumplido su trabajo con creces.

"Quiero dar las gracias a Luis, un tipo que se ha portado 10 con nosotros y con el que no tenemos ningún reproche. Estamos unidos a él y seguiremos unidos, le he transmitido que siempre va a tener nuestras puertas abiertas", señaló Luis Rubiales, presidente de la RFEF, el pasado 19 de junio tras confirmarse el adiós del exdelantero.

El de Gijón había sido su apuesta tras la fulminante destitución a dos días de debutar en el Mundial de Rusia de Julen Lopetegui, al que había renovado nada más llegar al cargo hasta 2020. Sin embargo, Luis Enrique tuvo que dejar el combinado nacional por sus problemas de carácter privado y que finalmente resultaron ser la enfermedad de Xana, su hija pequeña, fallecida en agosto.

La RFEF, con Rubiales y su director deportivo la cabeza, José Francisco Molina, decidieron no cambiar en exceso el rumbo y apostaron por la 'mano derecha' del extécnico del FC Barcelona, un Robert Moreno sin experiencia en dirigir a ningún equipo.

"Pensamos que son los mejores preparados para sacar esto adelante y seguir con el magnífico trabajo. Robert será el encargado de llevarnos a la Eurocopa y de hacer lo máximo para que España haga un buen papel. Este equipo nos ha demostrado trabajo, capacidad, honestidad y valentía y queremos seguir contando con él porque son los valores que tenemos en la RFEF", advirtió, confirmando al nuevo seleccionador "con el mismo tiempo y duración del contrato firmado".

"El propio Luis ha dejado claro que su etapa ha terminado y que empieza una nueva. Robert puede encontrar consejo en la persona que decida, pero empieza una nueva etapa liderada por un nuevo seleccionador y es importante que lo tengamos claro", aseguró el presidente.

Moreno se puso entonces a trabajar, con un discurso claro, sabedor de que los resultados le marcarían y dejando claro que sí tenía experiencia por su convivencia con Luis Enrique en un vestuario como el del Barcelona. Después de haberse hecho cargo de la Roja en los duelos ante Malta, Islas Feroe y Suecia, su debut ya oficial fue en Bucarest ante Rumanía el 5 de septiembre.

"A Luis (Enrique) le considero un amigo y los amigos están por delante de cualquier proyecto. Si llegado el momento decide volver a entrenar, voy a ser el primero en dar un paso al lado y volver a trabajar con él", había avisado días antes de ese partido ante los rumanos.

La selección cumplió y ganó en Bucarest (1-2) y en Gijón a las Islas Feroe (4-0), pero las primeras críticas aparecieron en el siguiente parón con los empates a domicilio ante Noruega (1-1) y Suecia (1-1), este último dando ya el billete para la Eurocopa 2020.

"Por encima de que yo caiga mejor o peor, guste o no mi perfil, al final todos tenemos que apoyar a la selección. Es triste que haya gente que quiera que le vaya mal a su país", se quejó tras el empate en Solna, admitiendo que era "lógico" que hubiese "dudas" sobre él.

A partir de ahí, su futuro pareció ensombrecerse y todo comenzó a precipitarse en los minutos posteriores al 7-0 a Malta en el Carranza. "Hay normas que se mantienen y otras que no. Hay un departamento que lo lidera Molina y él cuando termine la clasificación me contará, hablaremos y veremos qué se hace si es que hay que hacer algo. Nos queda un partido y después tenemos mucho tiempo para pensar", dijo Luis Rubiales, sembrando cierta incertidumbre.

"No necesito sentarme con Rubiales ni con Molina, que son las personas que confían en mí y en la que yo confío. Yo le doy más valor a lo que me dicen en privado de lo que se puede percibir en una respuesta del presidente. No me esperaba más rotundidad del presidente. Todos los entrenadores descontamos días y va a llegar uno en el que uno no va a estar, no habiendo ganado o ganando dos Eurocopas y un Mundial", replicó días después el propio Robert Moreno.

Pero ni siquiera la plácida victoria ante Rumanía le dio más tiempo al catalán, probablemente sorprendido por el anuncio de la Cadena COPE de la vuelta de Luis Enrique y que ni siquiera tuvo fuerzas ni ganas para salir a la rueda de prensa posterior al encuentro.

154 días después de ser nombrado, su primer gran sueño en un banquillo, con el altavoz además ser la selección de su país, llegaba a su final de forma abrupta y después de haber cumplido el trabajo que se le había encomendado. Su etapa, iniciada de forma "agridulce, más agria que dulce", como el mismo reconoció, termina de una manera, ahora sí, completamente agria.

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