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Rubiales, Luis Enrique, Robert Moreno: el puzle de la crisis de la selección española

La crisis de seleccionador en las últimas horas es la desembocadura a ocho meses de desencuentros entre Rubiales, Robert Moreno y Luis Enrique 

Luis Enrique, en la grada del Wanda Metropolitano.
Luis Enrique y Moreno, en la grada del Wanda Metropolitano.
JuanJo/Efe

Una vez culminada la fase de clasificación y de sellar el billete para la Eurocopa de 2020, la selección española ha entrado en convulsión al conocerse la voluntad de la Federación Española de que Luis Enrique recupere el mando del equipo en lugar de Robert Moreno, quien fue su ayudante y quien se ha encargado de dirigir a la selección desde marzo. Las últimas horas, y días, dentro de la Federación han sido un delicado ejercicio de tensas gestiones, juegos de poder, mensajes difusos y piezas sueltas que han derivado en una crisis a la altura a la protagonizada en 2018 entre Rubiales, presidente, y Julen Lopetegui, seleccionador, a solo unas horas del debut en la Copa del Mundo de Rusia. A falta de conocerse las razones oficiales, el destino de los protagonistas y los hilos de la historia -hay prevista al mediodía una rueda de prensa aclaratoria-, estas son las piezas en el puzle del banquillo de la selección.

1. La interinidad de Robert Moreno

El 26 de marzo, Luis Enrique debió abandonar la concentración en Malta de la selección por razones personales que se mantuvieron en un escrupuloso secreto. Robert Moreno asumía el mando del equipo, aunque aún sin rango de seleccionador. Él entrenaba, pero Luis Enrique seguía manteniéndose como máxima voz autorizada en la elección de futbolistas y en las decisiones técnicas. Dos meses después, el 17 de mayo, Robert Moreno dio la siguiente convocatoria aunque recalcó que “era lista de Luis”. Su condición de interino era reconocida por él mismo y sostenida por la Federación.

2. Luis Enrique cede el testigo

"Soñaba con ser entrenador, pero no de esta manera". Era el 19 de junio y se daba carácter oficial a la conclusión del contrato de Luis Enrique, alejado del equipo cada vez más debido a -después se conocería- la grave enfermedad de su hija pequeña Xana. Robert Moreno deja de ser, de hecho, un seleccionador provisional, aunque, en los despachos de la Federación, no termina de perder, de facto, esa condición de entrenador transitorio. Rubiales le traslada a Luis Enrique, tras acordar su salida, que tendría siempre las puertas abiertas. Ese compromiso siempre siguió estando presente entre ambos.

3. Rubiales activa el regreso 

En Gijón, el pasado 3 de septiembre, Robert Moreno compareció en su rueda de prensa más dolorosa. Luis Enrique acababa de perder a su hija después de varios meses de drama personal. “Si llegado el momento, Luis decide volver, yo estaría encantado de dar un paso al lado y volver a trabajar con él. A Luis lo considero un amigo y creo que los amigos están por delante de cualquier proyecto”. Estas palabras son las que ahora persiguen como una sombra a Robert Moreno. En la siguiente ventana internacional, España se clasifica para la Eurocopa al empatar con Suecia. La selección culmina así una fase de clasificación de buen fútbol y notables resultados, aunque, dicho sea, España no falta a una gran cita desde la Eurocopa de 1992. Moreno ha probado futbolista y ha ido moldeando un equipo cada vez más reconocible. Sin embargo, en la Federación, según informa El País, los pasos van en otro sentido. Comienza a hablar en el organismo de éste, como el proyecto de Luis Enrique y del papel eventual de Moreno. El director deportivo José Francisco Molina y el presidente Rubiales, pasadas las semanas de mayor luto de Luis Enrique, comienzan a tantearle para su regreso. Se desconoce si Robert Moreno sabe de esos contactos enfocados a la vuelta del asturiano al primer plano. Él se encarga de defender su terreno conquistado: "Debe ser triste que haya gente que quiera que me vaya mal, porque eso sería tanto como querer que le vaya mal a la Selección. Espero que nos apoyen todos, porque ahora el seleccionador soy yo", aseguró. Su posible renovación entra en la agenda temática de la selección, pero la RFEF lanza balones fuera.

4. Rubiales-Luis Enrique-Moreno: el triángulo final

España está clasificada, pero aún le quedan los trámites de los partidos de Malta y Rumanía. Robert Moreno, con potentes apoyos entre los jugadores, siente además el refuerzo de los resultados: seis victorias y seis empates. Ha construido, a base de resultados, capacidad y méritos, una legitimidad. Pero el desenlace de las cosas se precipita. Después del partido de Cádiz contra Malta, el asunto comienza a tirar humo: Rubiales no asegura la presencia de Moreno en la Eurocopa. Esquiva el tema. Aviva así la incertidumbre. Su relevo inverso por Luis Enrique comienza a ganarse lugar en debates y tertulias mediáticas. Antes de jugar contra Rumanía, el domingo, a Moreno le preguntan por su continuidad y se le aprecia inquieto e inseguro. “No necesito sentarme con Rubiales y con Molina porque han confiado en mí y siempre me han dicho las cosas a la cara. Le doy más valor a eso que a lo que se pueda percibir de la respuesta del presidente en una zona mixta”, responde. Y, marcando terreno, accede a ponerle nota a su trabajo: “Un diez”. Después del partido, el volcán de la selección estalla por los aires: los hilos de Rubiales, Moreno y Luis Enrique acaban enredándose, sin marcha atrás.

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