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Fiestas del Pilar

fiestas del pilar 2019

El aperitivo, cuando lo mismo se comen croquetas que un salazón

A mediodía, el epicentro del vermú zaragozano, el Tubo, se llena de incondicionales que no dejan pasar la ocasión de consumir sus delicias. Y si hay alguna oferta, mejor.

Fiestas del Pilar. De tapas en El Tubo de Zaragoza
A mediodía entre semana, el respetable está a sus anchas en los bares del Tubo. Hay gente, sí, pero sitio para todo el mundo.
ARANZAZU NAVARRO

Aperitivo: comida ligera que se toma para abrir el apetito, antes del mediodía o de la cena. En algunos países acostumbra a realizarse en fechas señaladas o festivos y no es común que se haga a diario, mientras que en otros, como Portugal, Francia, Italia o España, es una costumbre extendida a cualquier día de la semana.

En Zaragoza, a mediodía del martes de fiestas se dan las dos circunstancias, a saber, fecha señalada y a la vez día sin criterio. El epicentro vermutero de la capital aragonesa, vulgo el Tubo y aledaños, presenta una entrada más que aceptable, pese a ser laborable, con los niños en el cole y la vista puesta en el fin de semana grande que se avecina. Será que, en vez de guardar fuerzas, lo mejor es reponerlas tirando de caña y tapa. La oferta es amplia, y no solo porque sean fiestas. De hecho, las suculentas barras que tientan a foranos y locales un día sí y otro también varían poco en la semana grande de la ciudad, con lo que elegir qué echarse al coleto tiene su aquel.

En esas está Héctor, que deambula por la calle Estébanes sin decidirse por ningún sitio en concreto. "¿Alguna recomendación?", pregunta este bilbaíno a las puertas de Bodegas Almau, donde Miguel Ángel, cuarta generación de la saga familiar, presume de cuatro variedades de las afamadas anchoas del establecimiento. "A diez euros, a elegir entre todas las que preparamos", tienta. Le quitan de las manos, dice, la Dulce, que sorprendentemente mezcla el salazón con el amargor del chocolate negro. Aunque su favorita es la Angelita, anchoa con ralladura de tomate, crema de oliva y dulce de calabaza. Pasen y prueben. Y si son peñistas, mejor. Que la cerveza y las tapas les saldrán más baratas. Igual que en el bar Champi, por cierto, donde Israel mima al ruidoso y bullanguero colectivo con cañas de cerveza gratis para acompañar el sabroso vegetal.

De peregrinación

En el Tubo no hay que caminar mucho hasta llegar al siguiente destino gastronómico. Apenas unos pasos separan las anchoas de las croquetas, las croquetas de los champiñones, y estos, de cualquier otra delicia imaginable. Una especie de gozosa peregrinación a la que todo el mundo puede sumarse. Da igual de dónde venga y con quién se junte. Como Daniel, Emilia y Vicente, de Zaragoza, Argentina y Valencia, respectivamente, que se acodan en la barra de Vinos Nicolás un poco saturados por todo lo que ven, y huelen. "No había visto barras tan surtidas como estas", asegura el valenciano, mientras supervisa la bandeja que Matías Della-Ghelfa acaba de sacar calentita de la cocina. "Empanadillas de cebolla, queso y orégano", recita, hechas artesanalmente por su madre y una novedad en la oferta del establecimiento. Si gustan, se quedarán en la carta, junto a sus hermanas rellenas de pollo al chilindrón, carne suave ("la que más está gustando") y espinacas, bechamel y queso. Los tres amigos se abalanzan sobre los hojaldres. Parece que gustan, sí.

El ‘problema’ del bar de enfrente, el clásico Doña Casta, es que su oferta de croquetas es tal que en estos días festivos reducen la carta para poder atender mejor a la clientela. Adiós, por ejemplo, a las pelotillas de codorniz escabechada, gallina con chocolate o bonito con berenjena y romescu. "Ni hablar de quitar la de longaniza -se planta Patricia Suárez, la encargada-; para un producto tan típico de Aragón, no vas a suprimirlo en las fiestas". ¿Su favorita? "La de arroz negro con alioli", se relame. Anoten.

Para bajar la comida, un paseíto hasta la cercana plaza de Santa Marta ayuda a que el estómago vaya haciendo hueco para la siguiente tanda de pinchos. Allí tampoco se quedan cortos con la oferta, como las sardinas rancias de El Lince (que pican que rabian si elige la versión fuerte, dicho como advertencia) o los montaditos del Dominó. O cualquier delicia del Marpy (donde dos alemanes despistados toman café con leche a las dos de la tarde). O las berenjenas con miel de La Viña. O...

HOY PILAR REPORTAJE TAPAS CREADAS PARA LAS FIESTAS / 08-10-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
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A la rica empanadilla

Vinos Nicolás. Una barra bien surtida, la de este establecimiento. Pero por si no eran suficientes las delicias ofertadas, a su carta han venido (esperemos que para quedarse) cuatro especialidades más. Directamente de las manos de la madre del señor de la foto (Matías Della-Ghelfa, el dueño) llegan las empanadillas argentinas, rellenas de cebolla, queso y orégano; pollo al chilindrón; carne suave, y espinacas, bechamel y queso. Si gustan, se seguirán ofreciendo. Y parece que gustan...

HOY PILAR REPORTAJE TAPAS CREADAS PARA LAS FIESTAS / 08-10-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
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Una de anchoas (o cuatro)

Bodegas Almau. Aunque las favoritas de quien escribe son las anchoas con cazalla, la oferta del bar más veterano del Tubo en cuanto a salazones se refiere es tan extensa como suculenta. Y sorprendente, porque quizá nunca hayan pensado en lo bien que marida su producto estrella con el chocolate amargo. O con el aguacate. O con la miel. Pero sí, son para chuparse los dedos. Y si elige cuatro variedades, encima ahorra. Aproveche, que para algo son fiestas. Palabra de Miguel Ángel Almau.

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