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Qué se guardará y qué no tras los derribos de La Romareda: del videomarcador a los asientos

El proyecto contiene importantes condicionantes que la empresa adjudicataria deberá respetar.

Los asientos serán uno de los elementos que se deberán conservar
Los asientos serán uno de los elementos que se deberán conservar
Guillermo Mestre

Las primeras demoliciones de La Romareda tendrán importantes condicionantes de obligado cumplimiento. La empresa adjudicataria deberá desmontar el videomarcador del gol sur, que previsiblemente será recolocado en otro punto del estadio, y guardar los históricos y maltrechos asientos del campo para reponer aquellos que puedan romperse o haya que cambiar durante el transcurso de los trabajos, que se prolongarán hasta 2028.

La visita de ayer, de unas dos horas de duración, comenzó a las 14.00 por el estadio municipal, continuó por la antigua gerencia y terminó, alrededor de las 16.00, en el Cubo, permitiendo a los asistentes acceder al interior de los tres edificios y resolver todas sus dudas. “Los técnicos han sido muy amables. Nos han ido enseñando todas las zonas, incidiendo en los puntos más singulares”, explicaba uno de los asistentes al acabar. Entre los elementos a tener en cuenta en esta primera fase destacan los tornos.

La convocatoria permitió resolver dudas y ver in situ el gol sur, la antigua gerencia de Urbanismo y el Cubo.
La convocatoria permitió resolver dudas y ver in situ el gol sur, la antigua gerencia de Urbanismo y el Cubo.

En este caso, el desmontaje lo gestionarán el Real Zaragoza y La Liga. También se habló de tuberías que habrá que reponer nada más acometer los derribos y de la necesidad de “separar al máximo” para reciclar la mayor cantidad de residuos. A esto hay que sumar la presencia de fibrocemento, que deberá ser trasladado al vertedero, para lo que será necesario un plan de gestión de residuos acorde a la legislación vigente.

En la antigua gerencia, uno de los puntos más delicados, los asistentes pudieron ver qué tipo de suelos había, los techos y el mobiliario existente. “Se nos ha insistido en que habrá que reacondicionar la zona en el momento en que se haga la demolición, ya que es imprescindible para que la gente pueda acceder al estadio. Al no ser muy alto, el derribo no será complicado desde el punto de vista técnico, pero este factor debe tenerse muy en cuenta”, afirmaba otro de los presentes.

Ver las instalaciones permitió confirmar que los plazos irán “muy ajustados”. “Es una obra compleja que va a requerir de mucha maquinaria y mano de obra, y en estos momentos, el sector de la construcción no está para hacer grandes alardes, ni de medios ni de trabajadores. No hay prácticamente gente en el mercado”, avisaba uno de los posibles licitadores.

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