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huelga autobuses urbanos de zaragoza

La huelga interminable del bus toca fondo

Ni Avanza ni los trabajadores parecen estar dispuestos a mover ficha tras la ruptura de las negociaciones del día 29. La empresa alude tensiones internas entre los sindicatos y el comité lo niega.

Los paros. Desde el 20 de febrero de 2021, los usuarios han sufrido 417 horas de paros.
Los paros. Desde el 20 de febrero de 2021, los usuarios han sufrido 417 horas de paros. Las afecciones eran menores el año pasado por la pandemia pero ahora las esperas llegan a superar los 30 minutos.
Guillermo Mestre

El conflicto llevaba fraguándose un año en la concesionaria del bus urbano de Zaragoza. Desde que en diciembre de 2019 caducó el convenio colectivo, la empresa Avanza y el comité habían tratado, sin éxito, de elaborar uno nuevo, para el que los trabajadores defendían una subida salarial y mejoras laborales y sociales. Las discrepancias iban a más hasta que la amenaza de huelga hizo que se citaran en el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (SAMA) para tratar de acercar posturas. Fue el 12 de febrero de 2021 y lo que pasó después ya es de sobra conocido, sobre todo por los usuarios, que llevan demasiado tiempo sufriendo afecciones en el servicio.

Aquella reunión fue la número 29 y la primera en el organismo mediador. Ahora ya se acercan a la centena pero, lejos de mejorar la situación, parece que han entrado de lleno en un callejón sin salida. Tras incontables idas y venidas, en las que incluso se llegó a tocar el acuerdo con la punta de los dedos, todo voló por los aires el pasado 29 de julio, cuando las negociaciones se rompieron por completo entre serios cruces de acusaciones por ambas partes que todavía no cesan. Dos días después la empresa retiró, tal y como había advertido, su oferta, que incluía una subida salarial que podría alcanzar el 15%.

Y después nada. Nadie mueve ficha y no hay reuniones a la vista, por lo que la huelga parece que está llamada a eternizarse. Con unos usuarios más que hartos y una plantilla que se arriesga a quedarse sin mejoras, el conflicto del bus es cada vez más insostenible. Los paros de los conductores y las largas esperas en las marquesinas no son una novedad en este servicio, pero esta vez se han batido, y de largo, todos los récords.

Un año junto al tranvía.
Un año junto al tranvía. La huelga del bus coincidió un año con la del tranvía, pero en este caso la empresa y el comité consiguieron firmar un convenio. Fue la segunda huelga más larga, con 226 días.
Toni Galán

534 días y la sexta en 10 años

La presente huelga es la sexta que secunda la plantilla solo en la última década y hace mucho que se convirtió en la más larga del transporte público de la ciudad. Suma actualmente 534 días, frente a los 123 de 2016, cuando se vivió la segunda con más duración y la que provocó las mayores afecciones por los reducidos servicios mínimos, con esperas que pasaban de los sesenta minutos.

En total, según datos de Avanza, esta vez se han producido hasta la fecha 112 jornadas de paros con 417 horas de afecciones a los usuarios. Y solo en el primer año las protestas afectaron a 21.000 horas efectivas de servicio. Ambas partes se han reunido 79 veces, 29 de ellas con la mediación del SAMA y las otras 50 en la empresa. Y esto se traduce en un gasto de 250.000 euros, como apuntan desde la dirección de la compañía, en salario pagado a los trabajadores.

Los cambiantes horarios de los paros, repartidos en tres franjas horarias que varían cada día, han sido objeto de crítica tanto por parte de Avanza como de los pasajeros, cansados de comprobar cada día si sus viajes se verán o no afectados. Desde el comité ya han dicho en varias ocasiones que esta distribución de la protesta permite que no sean siempre los mismos empleados los que lleven a cabo los paros, por lo que el daño en el bolsillo que les provoca la huelga es menor y no recae siempre en las mismas personas.

Aunque las restricciones obligadas por la pandemia redujeron considerablemente los efectos de los paros en un primer momento, es ahora cuando las esperas son más notables, lo que sumado al fuerte calor de las últimas semanas está haciendo a muchos usuarios perder la paciencia. La huelga, junto a la reducción del servicio propia de los meses de verano, está provocando tiempos de paso de hasta media hora.

Tensión y relaciones viciadas

Huelga de bus en Zaragoza: 79 reuniones.
79 reuniones. Avanza y el comité han mantenido 79 reuniones, 29 de ellas en el SAMA. En la imagen, el director de la compañía, Guillermo Ríos, en la última, cuando se rompieron las negociaciones.
José Miguel Marco

Aunque para los zaragozanos urge cada vez más encontrar una solución, no parece que esta vaya a llegar pronto. Las relaciones ya están viciadas y las discrepancias que hay en el propio comité tampoco están facilitando las cosas. Ambas partes se culpan mutuamente de lo ocurrido y nadie parece estar dispuesto a mover ficha, más allá de la petición de los representantes sindicales de que la Dirección General de Trabajo, dependiente la DGA, tome cartas en el asunto. También la empresa y el Ayuntamiento ven esta opción con buenos ojos, pero desde el Ejecutivo autonómico se han limitado a referirse al SAMA.

El principal foco de conflicto sigue siendo la subida salarial, aunque los trabajadores aseguran que también hay muchos otros flecos sueltos, como el control de la jornada laboral y las horas extra, que impiden cerrar un acuerdo. Avanza cree, según su director, Guillermo Ríos, que rechazar su última oferta "no fue serio ni acertado". La propuesta contempla una mejora de sueldo por encima del 8% y una cláusula de revisión del 11,25%, con lo que un conductor promedio con cinco trienios de antigüedad pasaría a cobrar 41.582 euros brutos anuales, frente a los 35.852 que percibe actualmente.

La empresa pidió que la plantilla opinara, pero el comité se negó al considerarlo insuficiente para mantener el poder adquisitivo. Para Ríos, sin embargo, el fracaso de la negociación se debió a "tensiones sindicales". Desde el comité lo rechazan, pero sí que reconocen que existen "discrepancias como en cualquier colectivo". También diversas fuentes aseguran que uno de los sindicatos se mostró favorable al referéndum.

Hay que tener en cuenta que al inicio de la negociación el comité tenía una composición diferente, liderado por CUT, hasta que una sentencia judicial invalidó las últimas elecciones y hubo que hacer unas nuevas. Ahora es Sattra quien tiene la mayoría y hay quien considera que esta situación ha provocado fricción y es lo que está imposibilitando que el convenio prospere. Lo rechazan los dos sindicatos, aunque sí es cierto que en la penúltima reunión llegó a haber un acuerdo sobre la mesa y la situación cambió cuando el presidente del CUT, Javier Anadón, entró a la sala. Sin embargo, este asegura que solo advirtió de que "la empresa se estaba saliendo con la suya" y que el resto del comité estuvo de acuerdo en que "había que dar marcha atrás".

En otra ocasión Sattra abandonó una reunión y llegó a hablar de "hipocresía en el seno del comité", a quienes acusó de "plegarse a los intereses de la empresa".

Para Ríos, es necesario que los representantes sindicales "reflexionen" sobre lo ocurrido y abandonen "el círculo vicioso de hacer reuniones por hacer" en el que asegura que están "sumidos". Sin embargo, el presidente del comité, José Manuel Montañés, opina que la empresa tuvo una "actitud de niños" y que dar un ultimátum para aceptar el acuerdo fue un "chantaje". Acusan a Avanza de no querer negociar "de buena fe".

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