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Un joven de Zaragoza, condenado a 10 años por mantener relaciones sexuales con una menor a la que doblaba la edad

La chica, de 13 años, reconoció en el juicio que se acostaba con el acusado, de 28 años, de forma voluntaria. Pero el Código Penal deja claro que no tenía capacidad para dar ese consentimiento.

El acusado está actualmente en prisión por otra causa.
El acusado está actualmente en prisión por otra causa.
Guillermo Mestre

El empeño de un joven de 28 años en seguir saliendo y manteniendo relaciones sexuales con una menor a la que doblaba la edad le va a costar caro. Poco importa que la chica considerara a Erick A. M. su novio y se acostara con él de forma voluntaria. Como ha quedado probado, ella le dijo a él desde el primer momento que tenía 13 años, lo que más tarde le volvió a recordar la madre de la adolescente, advirtiendo al joven que de no poner fin al noviazgo tendría que adoptar medidas. Y como no lo hizo, la mujer acabó presentando una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil, lo que se acaba de traducir en un condena de 10 años y seis meses de prisión. Porque la Audiencia de Zaragoza también castiga al acusado por un delito de maltrato.

Los hechos que dieron lugar a esta causa se produjeron entre agosto y noviembre de 2019, tiempo que duró la relación entre el joven y la chica. Durante su declaración en el juicio, el encausado aseguró que ignoraba que la chica tuviera 13 años y aseguró que estaba convencido de que tenía 16 “para cumplir los 17”. De haber sido así, hubiera resultado absuelto del delito de abusos sexuales continuados con penetración por el que se le juzgó a finales de abril, ya que el Código Penal fija precisamente en los 16 años la edad con la que un menor puede consentir relaciones sexuales. En cualquier caso, la sentencia considera absolutamente probado que Erick A. M. era perfecto conocedor de los años que tenía la chica.

El joven, al que asiste la letrada Carmen Sánchez Herrero, negó también que hostigara a la chica o que alguna vez le haya puesto la mano encima. Pero los magistrados de la Sección Primera han llegado a una conclusión distinta, y si bien creen que realmente “nunca” llegó a agredirla, consideran también probado que “en el curso de la relación sentimental, el acusado vigilaba el móvil a la menor, le reñía si se relacionaba con alguien que no fuera una amiga y en una ocasión llegó a agarrarla del pelo cuando le dijo que quería romper y en otras le levantaba la mano”.

Las psicólogas del Instituto de Medicina Legal de Aragón ( IMLA) dieron credibilidad al relato de la menor y hablan de una relación "asimétrica" entre esta y el acusado. También examinaron al joven, del que dijeron que presenta marcados rasgos compatibles con una personalidad antisocial, “sin encontrar indicadores psicológicos de un trastorno psicótico, delirante o cognoscitivo que altere su capacidad de obrar y entender”.

El fiscal, José Luis Hedo, insistió durante su informe en que el Código Penal es claro al respecto y castiga como abusos cualquier relación de carácter sexual con una menor de 16 años. El mismo argumento esgrimió la acusación particular, que en nombre de la denunciante ejerce José Antonio Leciñena. Aunque esta parte solicitó una indemnización de 6.000 euros por daños morales, finalmente el tribunal no ha fijado ninguna compensación económica.

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