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Quejas individuales y 'online': ¿el fin de las asociaciones de vecinos en Zaragoza?

La FABZ y la Unión Vecinal de Cesaraugusto temen que el movimiento asociativo se vea amenazado por una "democracia individual vía web" y recuerdan que "la esencia de la participación está en la colectividad".

Los zaragozanos han presentado a través de la web municipal 31.496 reclamaciones,
Los zaragozanos han presentado a través de la web municipal 31.496 reclamaciones,
Pixabay

Una de las funciones principales de las asociaciones de vecinos en Zaragoza es hacerse eco de las reivindicaciones de barrios y distritos para trasladarlas al Ayuntamiento. Sin embargo, esta es una labor que cada vez realizan más los implicados por su cuenta y de manera individual, a través del servicio de quejas y sugerencias del Consistorio, alojado en la web municipal.

Y, si bien admiten que es una herramienta muy útil, a las asociaciones vecinales les preocupa "que los ciudadanos terminen optando de manera masiva por la queja individual, dejando de lado a estas entidades que tradicionalmente se han encargado de defender los derechos de los vecinos y reivindicar mejoras colectivas", según afirma el presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), Manuel Arnal.

"Esto pone patas arriba lo que era la participación tradicional porque sitúa al mismo nivel a cualquier ciudadano con las asociaciones de vecinos: es un bofetón al movimiento asociativo", se lamenta el presidente de la Unión Vecinal Cesaraugusta, Constancio Navarro.

En lo que va de año, los zaragozanos han presentado a través de la web municipal 31.496 reclamaciones, de las cuales solo el 19% están pendiente de respuesta. El registro ha sido muy acelerado ya que se ha pasado de 4.789 quejas en 2008 a 31.988 en 2020. Esta herramienta sirve para medir los temas que más preocupan a los ciudadanos. 

Un procedimiento lento, farragoso y poco efectivo

Tradicionalmente, las asociaciones han recogido las quejas para trasladarlas a la Junta de Distrito correspondiente, de ahí van  una comisión y, después, a un pleno "donde se toman en consideración y se envían al Ayuntamiento", explica Navarro. "Luego el Consistorio puede contestar que no procede realizar lo que piden los vecinos. Otras veces argumentan que no se puede hacer o tal vez ni contestan. Así que hay reivindicaciones que pueden tardar entre seis meses o cinco años en cumplirse", expone Navarro. "Es un procedimiento lento, farragoso y poco efectivo", concluye, por lo que comprende que mucha gente opte por una herramienta como el portal de quejas y sugerencias ya que es "más rápido que la forma tradicional".

El presidente de la FABZ también admite que "se ha detectado, y nos preocupa, que tengan más respuesta las quejas que se envían vía web que las que traslada el tejido asociativo a través de la junta de distrito". Esto conllevaría que "las juntas de distrito y vecinales pueden estar perdiendo su característica fundamental: saber qué está pasando en su distrito" y que las asociaciones "perdamos nuestra idiosincrasia de ser quienes trasladan reclamaciones".

Una democracia individual "vía web"

El trasfondo que preocupa a la FABZ es que "se está potenciando el título individual y no el tejido colaborativo y asociativo", argumenta Artal y lo ejemplifica de este modo: "Es evidente que un colectivo deportivo tiene más que aportar de la situación instalaciones que una persona, ya que tiene más peso como grupo".

Arnal aprovecha para denunciar que existe una "descoordinación absoluta administrativa entre las juntas vecinales y distritos y los servicios municipales", y se lamenta de que "a veces se resuelven antes quejas particulares que una proveniente de una junta distrito".

Brecha digital y generacional

Aunque la opción 'online' sea una solución rápida para trasladar sugerencias y reivindicaciones al consistorio, hay que tener en cuenta la brecha digital que -tal y como apunta Constancio Navarro- hace que a las personas mayores les genere dificultad participar por esta vía. Como ya sucedió cuando se pusieron en marcha los presupuestos participativos en la anterior legislatura, recalca. Para reducir la brecha digital, el Ayuntamiento financia cursos en colaboración con las FABZ y la Unión Vecinal Cesaraugusta.

"Generalmente, la gente joven tiene pocas ganas de participar y las asociaciones van envejeciendo. Hay que recordar que las asociaciones facilitan la cohesión social del barrio, organizan actividades culturales, deportivas, un local donde reunirse para hacer cosas... Se trata de la labor desinteresada de gente que vive en el barrio por mejorar el barrio", enfatiza.

"Creo que el movimiento vecinal va a salir tocado con las nuevas tecnologías, pero esperemos que no mucho", predice Constancio Navarro, aunque también desea que "la gente joven vea que participar colectivamente tiene más ventajas que hacerlo individualmente desde casa". Recuerda que "la esencia de la participación está en la colectividad, que es lo que hace que las reivindicaciones tengan más fuerza. Tanto la FABZ como nosotros, al tener más de 30 asociaciones detrás, tenemos una representatividad muchísimo mayor que una persona individual. Una necesidad en un barrio ha dado lugar a muchas asociaciones", recuerda Navarro.

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