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pilar 2021

Una Ofrenda diferente con la misma ilusión

Desde las 7 de la mañana los oferentes  depositan sus flores en una zona acotada y oculta a los ojos de los viandantes. No es lo mismo, pero quien más quien menos asume las circunstancias y le echa un plus de emoción.

Arancha, de dos añitos, llega de Santa Cruz del Grio junto a su familia.
Arancha, de dos añitos, llega de Santa Cruz del Grio junto a su familia.
C.I.

"Tenemos la misma ilusión que otros años". "No podíamos faltar". "Hay que asumirlo". "Es lo que hay". "La emoción la ponemos nosotros". Desde las 7 de la mañana se han repetido opiniones parecidas de los afortunados oferentes que, este año por sorteo, han podido participar en una Ofrenda excepcional debido a la pandemia.

Las ganas de mantener viva la llama de la tradición han podido a otras consideraciones, como por ejemplo el hecho evidente de que el formato, afortunadamente circunstancial, le roba a esta tradicional cita gran parte de su ADN, sobre todo el que se refiere a la emoción y al roce, a la magia del sentimiento compartido.

Miles de zaragozanos se han echado este martes a la calle para celebrar el día del Pilar más atípico tras el parón de 2020. La Ofrenda, limitada este año a 20.000 personas por la covid-19, ha empezado puntual a las 7.00 con el grupo soriano Amigos de Somaén. La plaza del Pilar y la calle de Alfonso I se han llenado de zaragozanos, aragoneses venidos de otros puntos de la Comunidad y turistas. También lo han hecho los bares de los alrededores, que han registrado filas y apenas han tenido sitios libres, con “todo lleno” para comer. Vestidos de calle o con el traje regional, pocos han querido perderse el día grande de Zaragoza hayan participado o no en la Ofrenda.

La organización ya con la mañana avanzada ha funcionado como un reloj. Algo bueno y, a la vez, el motivo por el que la Ofrenda de 2021 esté resultando desangelada. Tanto los grupos, más reducidos este año, como los individuales, desfilan con una distancia entre ellos que en ocasiones deja la parte de la plaza del Pilar dedicada a este fin prácticamente vacía. Apenas hay música ni cantos (hay quien se arranca con unas jotas improvisadas), ni hablar de bailes (los oferentes apenas pueden pararse aunque hubo cierta manga ancha con las fotos) y tampoco se puede dar buena cuenta de un almuerzo. Al traje típico se añade este año la obligatoria mascarilla.

Al mediodía, según datos del Ayuntamiento de Zaragoza, habían pasado ya por la Virgen 247 grupos y no se habían presentado 27, la mayoría, a primera hora.

El recorrido en el que habitualmente se emplea hora y media, apenas es de diez minutos este año: entre el parque Macanaz y la Fuente de la Hispanidad. Un suspiro que a primera hora de la mañana se agradecía porque el 12 de octubre se levantó fresco, con temperaturas que se quedaban en los siete grados.

La mayoría de los participantes asumen las restricciones, aunque algunos de ellos no acaban de entender lo que ven como incoherencias: el hecho de que algunas actividades al aire libre estén llenas de gente y, por ejemplo, la Ofrenda esté sometida a tan estrictos controles.

Solidaridad con La Palma

Entre los más madrugadores ha estado la Casa de Canarias, que este año añadía un punto más a la temperatura emocional de la cita. Los abanderados del grupo portaban la enseña autonómica, pero también, de manera especial, la de la isla de La Palma, en recuerdo y solidaridad con los afectados del volcán.

Así las cosas, en la plaza se han ido estableciendo según avanzaba la mañana  algo así como dos mundos. Por un lado, la parte donde discurre la Ofrenda. Casi literalmente una burbuja, porque el recinto se encuentra vallado y tapado al público y de aspecto muy vacío. Al otro lado de la valla, paradójicamente, se ha registrado un gran ambiente, sin grandes aglomeraciones. A eso del mediodía, incluso, el retablo de Pablo Serrano en el centro de la fachada de la Basílica servía de Ofrenda paralela con muchas flores allí depositadas. En la parte de San Juan de los Panetes, unos grupos se mezclaban con otros, era tiempo para las fotos, para un café y para la música. Muy cerca, los más curiosos trataban de sortear la valla, haciendo fotos con el móvil a través de agujeros o de puntillas, por encima de las vallas.

A pesar de las restricciones ha habido detalles que no han faltado, como el especial momento de la Cruz de Lorena, puntual, a las 9.30. Este año en rojo, sobre un medallón blanco que, a su vez, lucía sobre el manto multicolor de la Virgen, otra de las novedades de este año. La idea era sortear la posibilidad de que, al haber menos oferentes, se tuvieran menos flores rojas y blancas, las que se utilizan para hacer el manto pequeño de la Virgen.

Manto multicolor

La imagen de la Virgen luce a estas horas un manto multicolor de unas dimensiones más reducidas y oculto por las mallas instaladas en el entorno de la fuente de la Hispanidad.  

Las restricciones sanitarias han dejado imágenes inusuales. Todos los oferentes tienen que llevar mascarilla y al inicio del recorrido, en la arboleda de Macanaz, se reparten toallitas con gel hidroalcohólico. También ha habido momentos para el recuerdo, desde pedidas de matrimonio, oferentes haciendo padel surf, mascotas vestidas de baturros o recién nacidos que veían por primera vez a la Virgen.

La Ofrenda está teniendo un recuerdo especial para los afectados por la erupción del volcán de La Palma, con un gran centro floral con su bandera colocado a los pies del manto. También se ha pedido por ellos en la misa episcopal, limitada a unas 550 personas por la pandemia. El arzobispo, Carlos Escribano, ha instado a rezar por todos ellos, así como por los afectados por la crisis sanitaria. “Hoy, el manto de la Virgen vuelve a lucir. Ponemos bajo su manto a enfermos y fallecidos”, ha dicho.

A la misa ha asistido la corporación municipal, que minutos antes ha hecho su ofrenda a la Virgen. Otra de las imágenes que ha dejado la mañana, habitual en un día como este, ha sido la de los cuatro F18 y los tres airbus de la Base Aérea de Zaragoza que han surcado los cielos de la ciudad.

Entre los oferentes no ha faltado el recuerdo "a los que ya no están". Y este año se ha pedido, con más motivos que nunca, "salud para todos" y poder volver en 2022, ya "sin la dichosa covid". Muchos han depositado sus flores "emocionados" y conscientes del "privilegio" que supone participar en la Ofrenda este año, sobre todo teniendo en cuenta que miles de personas se han quedado fuera por las limitaciones de aforo.

Sin vallas en la calle de Alfonso I, la sensación es que el tránsito es este año "mucho más fluido" que en otras ocasiones. Y aunque el día comenzó frío, el buen tiempo ha acompañando por la tarde, con temperaturas por encima de los 20 grados. 

El movimiento también es constante en el puente de Santiago. Los grupos siguen saliendo por la tarde de la arboleda de Macanaz por turnos y respetando una distancia de seguridad que, en muchos casos, está dejando metros de distancia entre unos y otros, dando lugar a una imagen “un tanto desangelada” en el paseo de Echegaray, por donde discurre este año el recorrido. No pocos han lamentado que no se haya permitido participar a más grupos, aunque también hay quien ha admitido sus "buenas sensaciones” por la "buena organización". La previsión es que la imagen de la Virgen quede al descubierto a partir de las 20.40, momento en que está previsto que pase el último grupo ya que la planificación se está siguiendo "en hora", o incluso con antelación sobre lo previsto.

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