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El Coro Cantatutti: "Engancha ver cómo entre todos construimos la música"

Hasta 300 personas de 25 países han pasado por este coro inclusivo y pionero en España, creado en 2017 desde la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza.

A Inés Ballestar, una joven de Sabiñánigo estudiante de 4º de Medicina por la Universidad de Zaragoza, siempre le ha gustado la música, aunque reconoce que nunca se le ha dado bien cantar. En el conservatorio de su pueblo tocaba la viola y hace dos años quiso entrar de nuevo en contacto con ese mundo, por eso se apuntó al Coro  Cantatutti después de que una prima suya le hablara muy bien de él.

"Es una experiencia muy buena; espero con ansia venir a ensayar. Es mi momento de desconectar de todo: agobios, estudios... Esto es más que cantar, estás con la gente, te ríes... Están dispuestos a aceptarte. Hay personas que les da miedo que vaya en silla de ruedas", comenta esta estudiante, con problemas de movilidad por una enfermedad neuromuscular.

Ballestar es una de las 150 personas que forman parte de este coro inclusivo y pionero en España, que nació en 2017 de la mano de Icíar Nadal y Belén López -ambas profesoras titulares de la Facultad de Educación- y del joven pianista Borja Juan. Los tres encontraron el respaldo institucional y personal del decano, Julio Latorre, que desde entonces acude a ensayar como un cantante más. "Como decano tenía claro que era un proyecto muy interesante", recuerda.

Tal y como explica López, a lo largo de estos años por el coro han pasado hasta 300 personas de más de 25 países. "Sobre todo estudiantes Erasmus, que es una manera también de integrarse en la Universidad", detalla esta docente, que subraya que la ilusión con la que comenzaron es ahora todavía mayor. "No sabíamos lo que iba a pasar y estamos muy satisfechos. Vemos que la gente disfruta y que les está haciendo mucho bien. Hay mucha emoción en este coro; la música es un lenguaje universal", añade.

Cantatutti tiene las puertas abiertas a todo el mundo: no hace falta tener conocimientos musicales y el único requisito es ser mayor de edad. En estos momentos de coronavirus, 90 personas acuden a ensayar a un aula de Educación (en grupos burbuja) dos días a la semana (cuatro ensayos de hora y media) y el resto sigue la formación a través de las nuevas tecnologías. La edad media está entre los 25 y 30 años, pero la horquilla va de los 18 a los 68. "Es un proyecto pensado para la sociedad. Quisimos dar una vuelta al término inclusión pensando que lo que teníamos que hacer era mezclar a todos los colectivos porque si no estábamos segmentando. No solo son personas en riesgo de exclusión por diversidad funcional, hay todo tipo de pluralidad: miembros de la comunidad univesitaria y otras personas del ámbito social", indica Juan, director del coro.

Canciones en lengua de signos

Las clases siempre comienzan con un calentamiento vocal y corporal y después trabajan las canciones utilizando la lengua de signos (para la comunidad sorda). Este martes, junto a Ballestar estaba en el ensayo Víctor Martínez, estudiante de Magisterio de Educación Primaria y al que le gustaría ser profesor de música cuando acabe la carrera. Empezó en el coro el año pasado, justo un mes antes del confinamiento. "He hecho piano y ahora estoy en un grupo de batucada, que con la covid está parado. Es el único contacto que tengo con la música; Icíar Nadal nos incitó a venir. Y se me acogió como uno más: no te sientes excluido y hay un compañerismo muy bueno", asegura.

Tres miembros de Cantatutti cantan con lengua de signos.
Tres miembros de Cantatutti cantan con lengua de signos.
Toni Galán

A su lado, el joven Mario Pérez -que en 2020 acabó Magisterio de Educación Infantil- también destaca la satisfacción personal de sentirse arropado desde el primer momento. En su caso, es miembro de Cantatutti desde 2018. "Para mí, era algo totalmente nuevo; solo cantaba en la ducha. Los compañeros me ayudaron a conocer las canciones en lengua de signos. En los ensayos engancha ver cómo entre todos construimos la música. Es una actividad muy completa: aprendemos a estar con gente con diversidad, a cantar y el compañerismo. La música es la excusa para juntarnos e ir todos a una", indica Mario, que nunca se imaginó que su primera actuación en público fuera en el Auditorio de Zaragoza. "Fue una experiencia genial".

Quien sí ha cantado en coros desde niña es Mar Méndez, de 57 años y madre de una alumna de Magisterio, que anima a los padres a sumarse. "Puedes conocer realmente a tus hijos; la música saca mucho de ellos. Es algo maravilloso aprender y estar con gente joven, ver que somos iguales y que no importa la edad. Te sientes compañera, madre y amiga a la vez. Me incorporé en febrero; llevaba un año sin cantar y necesitaba sentirme bien orgánicamente. Aquí siento que estoy más viva", dice. 

Al mismo tiempo, Méndez advierte de que estar en un coro con lengua de signos le enriquece todavía más. "Poder actuar para niños sordos es muy grande. Y a Borja, que es el motor de cómo nos sentimos los demás, le pongo una nota superalta. Te enseña y cuida mucho. La experiencia es brutal y ves que vas hacia adelante", indica.

En primer plano, Icíar Nadal, Borja Juan, Belén López y Julio Latorre junto a otros miembros del Coro Cantatutti.
En primer plano, de izquierda a derecha, Icíar Nadal, Borja Juan, Belén López y Julio Latorre junto a otros miembros del Coro Cantatutti.
Toni Galán

Por su parte, la docente Icíar Nadal recuerda que en 2019 Unizar creó junto a la DGA la Cátedra Música e Inclusión para el Cambio Social, que les ha dado cobertura para poder hacer talleres de formación y conferencias, encargar partituras en la lengua de signos y crear un aula virtual, entre otras iniciativas (sin olvidar la investigación, que es una parte muy imporante del proyecto que gestaron en 2017). Precisamente, el pasado 30 de abril, la consejera aragonesa de Ciudadanía, María Victoria Broto, y el rector de la Universidad, José Antonio Mayoral, rubricaban el convenio de colaboración entre el IASS y la institución académica para financiar actividades de dicha Cátedra, en la que se incluye una partida de 30.000 euros para el coro. Asimismo, hace unos días la Universidad puso en marcha la iniciativa Fundraising Unizar, que se ha estrenado con una captación de fondos para Cantatutti.

"A partir de la campaña de mecenazgo, nos gustaría darle al coro un impulso mucho más grande. Podemos llegar a más, pero necesitamos ayuda en el sentido de recursos humanos y económica para seguir impulsando el aula virtual. Nos encantaría tener psicólogos y trabajadores sociales", detalla Nadal.

El 30 de abril, en el acto del Paraninfo, fue la primera actuación (interpretaron un tema) del coro en un año de pandemia. Había muchas ganas porque, como dice el decano Julio Latorre, para muchos de sus miembros ponerse en escena ante los demás "tiene un valor educativo y de desarrollo personal muy importante". 

Mientras, Borja Juan comenta que, tras esa pequeña actuación, en el siguiente ensayo estaban muy motivados. "Ese chispazo te hace tirar dos meses más", indica el joven director, que cuando le preguntan si es difícil dirigir un coro como este responde: "Cuando te gusta algo se reducen las dificultades significativamente. Si una persona con una discapacidad puede estar estudiando una carrera o puede desempeñar un trabajo también puede venir a un ensayo del coro. A veces es más el esteriotipo que se tiene desde fuera". A lo que Belén López añade: "Nos nutrimos entre unos y otros".

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