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semana santa

Una Pasión con estampas inéditas

Tras el cierre de San Cayetano, el Cristo de la Cama estuvo ayer en el altar mayor del Pilar como hace más de 200 años.

Veneración a la imagen del Cristo de la Cama en el Pilar
El Cristo de la Cama pudo verse ayer, de forma excepcional, a los pies del retablo mayor de la basílica del Pilar.
Guillermo Mestre

Si cada día tiene su afán, cada Semana Santa tiene también su aquel. Hace unos años, durante las obras del tranvía, las procesiones tuvieron que atravesar calles hasta entonces vetadas para ellas y la Pasión zaragozana se enriqueció con nuevas estampas. Este 2021, tanto por la pandemia como por el cierre de la iglesia de San Cayetano, los amantes de la cultura morada también han podido disfrutar de algunas imágenes poco habituales o, incluso, inéditas hasta la fecha.

Una excepcional fue el regreso del Cristo de la Cama a la basílica del Pilar. Cientos de fieles se acercaron la tarde del Viernes Santo y ayer hasta el mediodía para venerar la pieza central de la Semana Santa zaragozana ubicado en el altar mayor junto al retablo de Damián Forment.

La Delegación de Medios de la Diócesis explica que no es la primera vez que la imagen puede contemplarse en el Pilar. «La presencia más larga fue a partir del 17 de febrero de 1809, con motivo de los Sitios, cuando el Cristo estuvo colocado en la Santa Capilla, delante del altar de los Convertidos, con el brazo por fuera para la veneración de los fieles», explican. Fue poco después de que la talla fuera rescatada de entre las ruinas del convento de San Francisco por parte de María Blázquez y otros cuatro héroes anónimos. La madera aún presenta muescas de los bayonetazos recibidos en aquel episodio.

En 1959, el Cristo de la Cama volvió a la basílica catedral, esta vez al altar mayor, cuando se le entregó un banderín de la ciudad y la última medalla de oro de los Sitios. Asimismo, en 2009, con motivo del bicentenario de los Sitios, volvió a visitar el templo mariano del Pilar y permaneció en la basílica durante tres días.

La imagen tuvo que ser trasladada de forma discreta y privada desde San Cayetano, cerrada este año por decisión de la DPZ, en un camión habilitado al efecto. Tras su instalación en el presbiterio, dos hermanos de la Sangre de Cristo velaron la imagen y fueron también los encargados de cuidar que se cumplan todos los protocolos sanitarios vigentes con motivo de la pandemia: no se podía tocar la imagen y uso de la mascarilla así como la distancia eran obligados. Entre otras muchas visitas, el alcalde Jorge Azcón también aprovechó la mañana de Sábado Santo para ver el Cristo, ante cuya imagen el Cabildo completó los oficios litúrgicos de maitines y laudes, conocidos tradicionalmente como ‘Oficio de tinieblas’.

Un cierre y nuevas opciones

La decisión de cerrar SanCayetano también obligó este año han buscar parroquias de acogida para otras tallas como la Piedad, que acabó en San Felipe, o la Dolorosa, que tuvo que ir a Santiago, sede canónica de la Columna. Cuentan los exégetas que fue en 1949 cuando la Virgen de los Dolores entró por primera vez a esta iglesia para su Encuentro con el Calvario, tradición que tampoco se ha podido cumplir este 2021. Es curioso también que el Descendimiento regresó temporalmente a la que fue su sede canónica durante más de medio siglo, el Sagrado Corazón; y que el pregón de hace una semana tuvo que cambiar de escenario y del altar de San Cayetano pasó a la admirable exuberancia barroca del Real Seminario de San Carlos.

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