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Un día con un ‘rider’: 12 viajes, 75 euros con propina y casi 10 horas conectado

El joven salvadoreño Javier Mendieta es uno de los repartidores que hay en Zaragoza. Para él, ha sido una oportunidad para tener empleo, pero afirma que los precios por pedido han bajado a raíz de la covid.

Un desayuno contundente -en el que no faltan dos huevos, dos piezas de fruta, jamón serrano y pan- es el que se zampa el joven salvadoreño Javier Mendieta para tener energía con la que afrontar su jornada laboral diaria pedaleando con su bicicleta por las calles de Zaragoza haga frío, llueva o sople el cierzo. Tiene 26 años, hace dos que llegó a la capital aragonesa y desde julio de 2020 trabaja como 'rider' (repartidor de las plataformas digitales de comida a domicilio o de 'food delivery') tras darse de alta como autónomo, mientras espera que le homologuen su título de técnico en electrónica y poder ejercer su profesión. "Este trabajo está pensado para gente joven; con 40-45 años no van a poder hacer este esfuerzo", comenta.

Es un viernes fresco, y con un poco de viento, en el que el termómetro de la plaza de España marca 15 grados a las 12.00. "Está bonito; me gusta el frío", dice Javier mientras espera sentado en un banco, junto a otros compañeros, a que le lleguen los primeros pedidos del día. El lugar elegido no es baladí: hay que estar conectado a las plataformas y cerca de los restaurantes para acudir rápido a llevar los encargos.

Él vive de esto frente a otras personas que lo hacen como un extra o que lo compaginan con otras labores. "A mí me gusta. Ha sido una oportunidad de acceder a un empleo. Trabajo lo que quiero y cuando quiero. Me hace sentir dueño de mi propio tiempo. El 'rider' está estigmatizado como un trabajo de inmigrantes y de irregulares", critica, al tiempo que explica que trabaja 5 días a la semana (descansa los martes y miércoles) de 12.00 a 16.00-17.00 y de 19.00 hasta 22.30-23.00 (hora que empieza el toque de queda). Lo hace con Uber Eats -aunque también tiene cuenta en Glovo- y gana al mes entre 1.000-1.100 euros, a los que hay que descontar los 70 euros de la cuota de autónomo.

El de los repartidores es un sector sin regular con distintas casuísticas. Por ejemplo, las plataformas digitales (Deliveroo, Glovo, Uber Eats o Stuart, entre otras) tienen sus formas diferentes de trabajar y a cada 'rider' le gusta más una que otra. Javier se decanta por Uber Eats porque puede hacer las horas que quiera y le pagan por entregas. "Es más libre que Glovo, que te da las horas dependiendo de la puntuación de tu cuenta", indica.

Un día con el 'rider' Javier Mendieta en Zaragoza.
Un día con el 'rider' Javier Mendieta en Zaragoza.
Toni Galán

"Es la única opción que tengo de trabajar"

En cambio, el venezolano Pablo (nombre ficticio porque muchos repartidores no quieren dar su identidad) prefiere Glovo, con la que lleva trabajando 10 meses. "Me da seis horas a la semana -los viernes, sábados y domingos de 20.00 a 22.00-, pero hago más porque si no no viviría de esto. Abren horas durante todo el día y quien las agarra, las trabaja; esa es la ventaja. Es la única opción que tengo de trabajar. Como mínimo, gano 800-900 euros netos al mes y libro muy pocos días. El 'rider' es el trabajo de los inmigrantes, es raro que veas a un español", afirma. En estos momentos, sostiene, está como autónomo pero reconoce que los primeros siete meses trabajó con una cuenta alquilada.

Precisamente, esta es una de las situaciones irregulares que se da entre algunos repartidores. Según apunta Javier Mendieta, hay 'riders' que tienen papeles y que trabajan "en negro" alquilando una cuenta "para no darse de alta" como autónomo. "Le dan un porcentaje al de la cuenta; lo ven mejor. Yo pienso que es una auténtica estupidez, prefiero pagarle solo al Gobierno", dice.

Sus afirmaciones soliviantan a otros 'riders' que le oyen. "Miente, no hay cuentas alquiladas. Hay muchos controles, la aplicación tiene métodos de verificación", asegura uno. "No conozco a alguien que tenga una", señala otro.

Desde Glovo subrayan que trabajan "activamente" para prevenir el uso ilegal de la aplicación. "Tenemos una política de tolerancia cero contra el fraude. Realizamos controles regulares de las distintas operaciones y, cuando se detecta o se reporta un uso irregular o fraudulento de la aplicación, se abre un proceso de investigación y se aplican las medidas necesarias para solventarlo", afirman fuentes de la compañía.

Mientras se enzarzan en discusiones y 'platican' hasta de Historia, el tiempo va pasando y el frío hace mella en algunos. "Es horrible. Estoy acostumbrado al calor", comenta Pablo. Son las 13.28 cuando Javier recibe el primer pedido: al paseo de Pamplona por el que recibe 2,87 euros. Hasta cerca de las 16.00 solo le entran otros dos pedidos, al Actur. "En un día bueno llevaría 5 o 6", advierte, una vez que decide parar a comer ante la poca demanda.

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El primer día 

Tres horas después, está de nuevo en plaza de España, adonde van llegando otros 'riders'. Para alguno, es su primer día. Es el caso de una joven, también de El Salvador, de 23 años y que se acaba de quedar sin empleo. "No es mal trabajo. Es posible hacer dinero si sabes moverte", dice esperanzada. A lo que otro venezolano habla de que gana "bien": 1.500 euros trabajando todos los días ("mantengo a mi mujer y a dos hijos y mando dinero a mi país"). Mientras, otro compatriota, de 48 años y que tampoco quiere decir su nombre, lleva cuatro días de repartidor. "Por ahora es la única opción. Me he hecho autónomo y me he creado cuenta propia. No hay trabajo", se lamenta.

La imagen de 'riders' en bici, moto y patinete es habitual en las calles de Zaragoza. Tal y como apuntan algunos, la falta de trabajo por el coronavirus ha llevado a nuevos parados a verlo como su única salida. "Lo más rápido para trabajar es de 'rider'; no hay oportunidades. Trabajar en la calle es un poco complicado, pero es lo que toca. Trabajo de diez a doce horas al día y saco unos 850 euros al mes. Soy nuevo y no te adjudican muchas horas", destaca un nicaragüense, que prefiere no dar su nombre y lleva tres meses en el sector.

Un día con el 'rider' Javier Mendieta en Zaragoza.
Un día con el 'rider' Javier Mendieta en Zaragoza.
Toni Galán

También el colombiano Efrain Bernal -repartidor desde hace dos años y medio- se queja de la falta de horas. "A mí Glovo me quitó la cuenta en junio de 2020 por demora en un pedido; me dieron esa explicación. Luego, te la abren desde cero. Antes tenía 12 horas diarias (trabajas las que quieres) y ahora dos por la noche los viernes, sábados y domingos. A Glovo le interesa tener más 'riders' en la calle porque significa mayor disponibilidad de personas", dice. Ahora trabaja también para Uber Eats y entre las dos cuentas gana al mes 900 euros cuando antes sacaba el doble haciendo las mismas horas. "Han bajado los precios por pedido. Antes con 20 ganabas 80-90 euros al día y ahora tienes que hacer 25-26. Las plataformas están compitiendo por la demanda del mercado. Necesitamos tarifas justas", sostiene.

La reclamación de Efrain es compartida por compañeros que esperan en la plaza de España. "Queremos que se regrese a los precios de antes de la pandemia. Hay más trabajo, pero también más 'riders' y se gana menos. Antes, de media, eran 5-6 euros por pedido y ahora son 3-4 euros. Bajaron precios para competir ante el auge de pedidos por el virus. Antes de bajarlos, nos deberían de consultar. Merecemos saber en qué condiciones vamos a trabajar", exige Mendieta.

Por su parte, fuentes de Glovo responden que la estructura de precios actual da más peso a la distancia. "Algo que los propios repartidores habían remarcado y los ingresos medios por hora se han mantenido", añaden. Asimismo, informan de que aproximadamente 14.000 repartidores colaboran con Glovo en España y generan ingresos a través de la app. "Se conectan según sus necesidades y no abonan ninguna cuota por hacerlo", aclaran.

Un día con el 'rider' Javier Mendieta en Zaragoza.
Un día con el 'rider' Javier Mendieta en Zaragoza.
Toni Galán

Acuerdo para una ley de los 'riders'

Hace dos semanas, el Gobierno, los sindicatos y la patronal cerraban un acuerdo para la ley que fijará la condición de asalariados de los repartidores de las plataformas digitales, que dispondrán de un plazo de tres meses antes de que la norma entre en vigor. Los 'riders' podrán disfrutar así de los mismos derechos laborales que otros afiliados del Régimen General, como paro, vacaciones, bajas médicas, indemnización por despido... Además, con la nueva legislación todas las plataformas estarán obligadas a informar a los sindicatos sobre los algoritmos que utilizan y que afectan a las condiciones laborales de sus trabajadores.

La nueva  norma ha sido criticada por la Asociación de Plataformas de Servicios bajo demanda (APS) -que engloba a las principales plataformas de 'food delivery' en España- por considerar el daño que implicará la "laboralización forzosa" de los repartidores.

También hay 'riders' de Zaragoza que no están de acuerdo con la futura ley, aunque otros sí la apoyan. "No queremos ser contratados sino la figura de autónomo. Vamos a cobrar menos y trabajar más, y dependeremos de un horario", se queja Efrain. "Nos dejarán sin trabajo porque Glovo no seguirá trabajando con la cantidad de personas que tiene", añade Pablo. Por su parte, Javier coincide en que despedirán a la mitad de los repartidores. "¿Cómo va a ser mejor eso? Bajo ningún concepto el desempleo es mejor. La mayoría estamos en contra. Me tratan de decir a mí que estoy explotado, pero ellos nunca han hecho este trabajo. No han contado con nosotros", asegura.

Todo este debate tiene lugar mientras esperan los pedidos de la tarde. Es a las 19.37 cuando a Javier le entra el cuarto: a la calle de Cristóbal Colón. A partir de entonces, no se bajará de su bici (la segunda; la primera se la robaron) hasta las 22.45 haciendo en total 12 viajes (cuatro de ellos dobles, es decir, lleva dos pedidos a una misma zona en un viaje), que le llevarán al barrio de la Romareda, al centro o a San José, entre otras zonas de la ciudad. Hará más de 24 kilómetros, estará 9 horas con 35 minutos conectado y ganará 75 euros -65,87 a través de Uber Eats (con promoción de 23 euros) y el resto en propinas en metálico-. "Fue bien. Podría haber sido mejor, pero no está mal. Lo que más he ganado en un día son 95 euros", resume este joven salvadoreño, que piensa continuar como 'rider' hasta que pueda ejercer de técnico de electrónica tal y como hacía en su país natal.

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