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patrimonio

Una visita virtual e interactiva a la muralla romana de Zaragoza

El Ayuntamiento saca a licitación un contrato para recrear cómo era la estructura defensiva de Cesaraugusta, que llegó a tener tres kilómetros de longitud y unos 120 torreones de vigilancia.

Una vista cenital de los restos que se conservan en la zona de San Juan de los Panetes.
Una vista cenital de los restos que se conservan en la zona de San Juan de los Panetes.
José Miguel Marco

En la zona del Torreón de la Zuda apenas se conservan unos 80 metros, pero los especialistas señalan que la muralla romana de Zaragoza pudo tener unos tres kilómetros de perímetro y hasta 120 torreones defensivos. El Ayuntamiento se ha propuesto ahora recuperar virtualmente el esplendor de uno de los símbolos de Cesaraugusta y ha sacado a concurso un contrato menor para elaborar “una visita virtual interactiva de 360º” en torno a la muralla romana. “Deberá incluir tanto los restos conservados como información sobre otros desaparecidos”, explican fuentes municipales, cuyo objetivo es “potenciar la difusión del patrimonio arqueológico de la ciudad”.

De la muralla romana, cuyos vestigios son Bien de Interés Cultural desde 1949, Zaragoza conserva un tramo conocido y relevante, junto a San Juan de los Panetes, pero hay muchos más restos dispersados por la ciudad: buena parte de la muralla forma parte del convento del Santo Sepulcro y, también, en los bajos del edificio de Puerta Cinegia se conservan más de un centenar de sillares originales de muchos siglos atrás.

Serán todas estas secciones las que ahora el Consistorio trate de hilvanar para un audiovisual, que probablemente acabe en los museos que forman parte del Foro, las Termas, el Puerto Fluvial y el Teatro Romano. El proyecto tiene un presupuesto de 8.230 euros y en la memoria descriptiva se indican cuáles son los trabajos previos imprescindibles. Habrá que hacer primero una propuesta de itinerario virtual que incluya también los restos que aún se guardan en muchos viales, sótanos y locales, para lo que la sección de Arqueología del Servicio de Cultura prestará información. Además de documentar todos los vestigios, se harán 30 tomas panorámicas esféricas en 360 grados de las partes más significativas para poder montar después una suerte de guía virtual interactiva. Todas las fotos y filmaciones se harán en alta resolución y “de acuerdo con las últimas tecnologías en equipos 4K”. Todo este trabajo, que se entregará en un formato html para poder albergarlo en los servidores informáticos municipales, habrá de completarse en dos meses.

Pero, ¿qué sorpresas puede deparar esta recreación de la muralla? Los expertos conocen a fondo los detalles del que fuera muro defensivo de la ciudad de Augusto, pero muchos zaragozanos ignoran cuál era su ubicación, cómo se desplegaba por el corazón de la urbe y, además, suelen confundirla con la otra muralla, la de época medieval, cuyos mejores tramos se conservan en la zona de Alonso V.

"Lo que se ve junto a la iglesia de San Juan de los Panetes es una muralla romana en su estructura y trazo pero, a partir de la tercera o cuarta hilada, los sillares pueden ser de cualquier época", explica el arqueólogo e historiador Francisco Escudero. No en vano, visigodos primero y musulmanes después reaprovecharon sus piedras, que muy probablemente formen parte también de zócalos de iglesias o basamentos de palacios renacentistas. Parte de su nervio se esconde, como pudo verse en la reciente reforma, bajo el Mercado de Lanuza. Una gran riada en el año 827 arrasó buena parte de la muralla, pero continúan apareciendo bajo casas, calles y solares algunos sillares de bastante entidad.

Parte de los sillares de la muralla romana que se ven en Puerta Cinegia.
Parte de los sillares de la muralla romana que se ven en Puerta Cinegia.
José Miguel Marco

Los especialistas creen que se construyó entre los siglos I y III (hay quienes consideran que en realidad son dos superpuestas, una de hormigón y otra de piedra) y dicen que su trazado discurría por los números pares de la actual avenida de César Augusto, los impares del Coso y a lo largo del paseo Echegaray y Caballero. En su aspecto primitivo tendría unos cuatro metros de grosor (luego sumó hasta siete) y pudo lucir hasta 120 torreones defensivos, de 8,30 metros de diámetro y con 14 metros de separación entre ellos. La muralla protegía una incipiente ciudad, un recinto rectangular de 44 hectáreas, a la que se debía acceder a través de diversas puertas -un mínimo de cuatro- de las que apenas ha llegado información.

Los aficionados a la arqueología gustan de asomarse a los suelos acristalados del Torreón de la Zuda o de visitar una tienda de moda de Puerta Cinegia en el que restos de la muralla han quedado integrados. Lo que ya no podrá recrearse en 3D es cómo la muralla poco a poco se fue desmontando porque a partir del siglo XV comenzó la expansión de la ciudad y era más molesta que efectiva. De hecho, en la vista de Zaragoza que pintó Anton Van Der Wyngaerde en 1563 prácticamente ya no se ve nada de este símbolo de la Cesaraugusta romana.

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