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Denuncia los constantes insultos homófobos de un vecino de Pignatelli

El afetado ha presentado ya cuatro denuncias por acoso y amenazas y vincula la situación a la degradación social y urbanística del sector.

Una de las últimas intervenciones de la Policía en la calle de Pignatelli.
Una de las últimas intervenciones de la Policía en la zona de Pignatelli.
Heraldo

La convivencia en el entorno de la calle de Pignatelli continúa siendo muy difícil para algunos vecinos. En especial, para los que tienen una actitud activa contra los problemas de la zona y llaman la atención a los que tiran la basura por la ventana, acumulan muebles o chatarra en la calle, venden drogas o trapichean con objetos robados y avisan a la Policía.

Uno de los residentes acaba de poner la cuarta denuncia en dos meses contra A. Z., uno de sus vecinos por los constantes insultos homófobos y amenazas que le lanza cada vez que lo ve por la calle. Como en las ocasiones anteriores, cuando lo vio se le acercó y comenzó a gritarle: "Hijo de puta, maricón de mierda, para qué llamas a la Policía".

Según explica O. V., esto sucede tanto si lo ve solo como con su madre, momento que aprovecha para increparle y decirle en su presencia que le va a contar que es "maricón", además de detallarle obscena y agresivamente lo que piensa hacer con él.

"Es una situación insoportable. Lo he denunciado cuatro veces, pero como en el juzgado va todo muy despacio, no pasa nada", cuenta. La Policía ha ido en alguna ocasión y ha advertido al presunto acosador para que no siga actuando así, pero sin mucho éxito. Varios de los episodios los ha grabado con el móvil, algo que han hecho también algunas vecinas que han sido testigos de los hechos. 

"Si esto fuera algo puntual, no le daría importancia, pero cada vez que entro o salgo de mi casa y me encuentro con él o con su pareja, me insultan a gritos", insiste. Además, el presunto acosador tiene una gran corpulencia y la emplea para intimidar al vecino. A. Z. tiene un local alquilado junto la casa de O. V. que utiliza para vender y comprar chatarra.

"El barrio continúa degradándose y vivir en tu propia y hacer una vida normal termina siendo peligroso porque nos señalan con el dedo, nos acusan de chivatos, nos insultan y amenazan".

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