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La crisis desbarata la economía de los vendedores ambulantes de Zaragoza

Los comerciantes del mercadillo se sienten desamparados ante una situación que muestra su peor cara a los sectores más vulnerables.

Raúl Restrepo y su esposa, Ellis Barrera, dependen de los ingresos del rastro.
Raúl Restrepo y su esposa, Ellis Barrera, dependen de los ingresos del rastro.
Guillermo Mestre

A estas alturas, nadie duda ya de que la crisis económica que vendrá tras la pandemia de coronanvirus que está azotando sin tregua todo el territorio español golpeará con fiereza a muchas familias y sectores de la sociedad. Como suele ocurrir en estas situaciones de dificultad, los más vulnerables resultan ser en muchas ocasiones los más damnificados. Esto precisamente es lo que denuncian los comerciantes del mercadillo de Zaragoza y el colectivo de vendedores ambulantes de Aragón, que consideran insuficientes las medidas tomadas hasta ahora por las administraciones y piden que se les ayude.

Según indica Ester Jiménez, presidenta de los comerciantes, en el mercadillo de la explanada de la Expo, en La Almozara, se despliegan cada miércoles y domingo 450 puestos de venta, a los que el último día de la semana se suman también alrededor de 200 vendedores de objetos de segunda mano. En total, unos 650 comerciantes se han visto obligados a cesar por completo su actividad después de que el Gobierno central decretara el estado de alarma en todo el país por la epidemia de Covid-19. "Era lo que había que hacer, pero es la peor noticia que le puedes dar a un vendedor", asegura en este sentido Raúl Restrepo, que lleva 21 años formando parte de este gremio.

En el caso de Restrepo, toda su familia depende de los ingresos de su puesto de moda unisex, pues sus hijos se encuentran ahora mismo en situación de desempleo. Como la suya, son muchas las familias de vendedores que han visto cómo, de un día para otro, se reducían a cero sus ingresos. "El panorama es muy oscuro, incierto y lleno de baches, ni siquiera sabemos cómo vamos a asumir la próxima campaña", lamenta.

"Somos un colectivo con muchos problemas para salir adelante, incluso cuando las cosas van bien", explica asimismo Jiménez, que recuerda que el mes de febrero ya casi no pudieron trabajar porque el clima no fue nada propicio. "Llevamos arrastrando cantidad de tiempo unas dificultades tremendas y estamos, más que desesperados, muy asustados, no sabemos qué podremos hacer cuando esta situación termine", asegura.

"Más flexibilidad"

Por ello, los comerciantes critican la obligación de pagar la cuota de autónomos del mes de marzo y piden al Ayuntamiento de Zaragoza –y a los del resto de localidades donde trabajan– que se les exima de pagar las cuotas del alquiler de los espacios donde montan sus puestos. En este caso, el gobierno PP-Cs ya anunció una exención parcial de impuestos y tasas de estas características mientras dure el estado de alarma, aunque Jiménez pide "más flexibilidad" también durante los meses siguientes, pues "lo que vendrá después será horroroso".

Además, la presidenta de los comerciantes hace hincapié en que una vez se ponga fin al confinamiento la situación dependerá de que la población se anime o no a salir como antes y tenga "suficiente dinero para poder comprar".

El Consistorio de la capital aragonesa no cobrará a los titulares de licencias de mercados la tasa establecida ni los cánones de las concesiones en la vía pública, unos 75.000 euros en total. Por su parte, el Consejo de Ministros anunció hace dos semanas la moratoria de seis meses del pago de las cotizaciones a la Seguridad Social de autónomos y empresas, el mismo día que recibieron el cobro de la cuota del pasado mes de marzo, en el que sus ingresos ya se vieron drásticamente reducidos.

"Desesperanzados"

Los trámites administrativos que hay que llevar a cabo para acceder a las moratorias o a otras ayudas también se hacen cuesta arriba para algunos de los vendedores ambulantes pues, según dice Restrepo, algunos de los trabajadores no tienen acceso a la red o no saben manejarse adecuadamente con la tecnología.

"Somos el último eslabón de la cadena del comercio, en especial en este país donde la venta ambulante no está muy bien vista, y estamos temblando –enfatiza preocupado Restrepo–. Estamos desesperanzados porque no sabemos si podremos seguir ganándonos el pan". Buena parte de los vendedores viven con unos ingresos "muy escasos", por lo que este parón los puede colocar en una situación especialmente precaria: "Comemos con lo que vendemos diariamente".

Restrepo incide también en que, en su opinión, resulta "absurdo" que, con una economía "tan frágil" como la de este colectivo, se vean obligados abonar la cuota de autónomos del mes de marzo para poder acceder a la prestación de hasta 600 euros para quienes se hayan visto obligados a cesar su actividad o sus ingresos hayan caído en un 75% por el estado de alarma. "Ojalá se tome en cuenta nuestra difícil situación, sería un balón de oxígeno", declara este vendedor, que lamenta que algunos de sus compañeros "ya no tienen qué llevar a la mesa".

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