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El joven trans que denunció una agresión en Zaragoza: "Lo que nos queda es condenar estas acciones y que se cumpla la ley"

El zaragozano E. G., portavoz de 'Visión Trans-Aragón', denuncia la agresión sufrida en un bar de Zaragoza con su pareja, una mujer trans, el pasado 26 de mayo.

El zaragozano E. G., portavoz de 'Visión Trans - Aragón', denuncia la agresión sufrida en un bar de Zaragoza con su pareja, una mujer trans, el pasado 26 de mayo.

El joven E. G., de 32 años, y su pareja -una mujer trans de 25- sufrieron el pasado 26 de mayo una agresión en un céntrico bar de Zaragoza. Lo cuenta armándose de valor por ambos, enseñando la denuncia que han puesto en manos de su abogado. "Eran las 3.40 de la mañana. Fui a comprar tabaco a un bar. De repente salió el dueño y ocurrió todo", relata este joven, portavoz de la asociación Visión Trans en Aragón.

Según se recoge en la denuncia que pusieron en la Comisaría Delicias tras los hechos, una testigo corrobora ante la policía que "el dueño dijo que a su bar no iba a entrar nadie más y mucho menos esos maricones de mierda ni putos travestis". Tras los insultos por su condición sexual, hubo "golpes y puñetazos" que quedan recogidos en un parte de lesiones que adjuntarán como prueba de lo que consideran un delito de odio. "Hubo una agresión y a raíz de ahí, quisimos denunciar. Está en manos de los abogados, y ahora es la Justicia la que decidirá", recalca el joven. 

El dueño del local niega la agresión

Por su parte, el dueño del bar en el que se produjeron los hechos niega que se tratase de una agresión y asegura que estaban cerrando, con la persiana semibajada, cuando el joven se dispuso a entrar para comprar tabaco. "Pasó por debajo de la persiana. Estábamos sentados en los taburetes de la barra. Una vez cerrado, por ley, no podemos vender nada porque si en vez de este chico es un policía de paisano me multan con 600 euros. Se lo explicamos y al salir nos insultó y se dio con la persiana", cuenta el propietario, quien denuncia que desde entonces ha sufrido también un "linchamiento" por culpa de las "graves acusaciones" que se han vertido sobre su negocio.

"No se dan cuenta de que hunden a una familia, a un empresario y a sus trabajadores. Hasta mi hija ha tenido que escuchar mentiras sobre su padre en el colegio...", cuenta compungido. Según defiende este hostelero, él ni siquiera supo que uno de los denunciantes era trans hasta pasados dos días, cuando se produjo la denuncia que ha saltado a los medios.

"Este establecimiento lleva abierto desde el año 96 y trabajamos barato y para todo el mundo. Como a mí ya no me creen, llevaré las pruebas que recogieron las cámaras del local al juicio y pienso presentar una querella por falsedad. A mis 49 años no tengo antecedentes penales y en 22 años que lleva el bar abierto no ha habido ninguna denuncia. Ojalá me hubiera llevado el botellazo yo, que no habría salido en los periódicos. Para defender una causa no vale todo", afirma el dueño del local, quien reconoce que hubo un forcejeo en la barra entre el denunciante y uno de sus empleados, pero niega que se trate de una agresión ni un delito de odio.

"Yo me equivoqué. Le dije 'gilipollas eres tú'. Le quité la botella que llevaba en las manos y la dejé en el suelo. Entonces empezaron a forcejear en la barra. Mi encargado salió fuera y los empujó para quitármelos de encima a mí. En el forcejeo se tropezaron y cayó al suelo. Ahí es cuando le salió sangre de la nariz", explica al dar su versión de los hechos.

El dueño del local insiste en que estaba la policía en la esquina y todo lo ocurrido -alega- está en la grabación de las cámaras de vídeo.

El joven zaragozano, no obstante, insiste en su versión y asegura que es la primera vez que sufre una agresión de este tipo. Su pareja, por el contrario, ya había pasado antes por ello, pero nunca antes había denunciado. "Mi mujer, por desgracia, ha sufrido agresiones antes; y ha estado reticente a la hora de denunciar por miedo. Esta es la primera vez que se anima, porque hubo un trabajo de dos días...", cuenta E. G., al afirmar que muchas veces, por falta de "formación y concienciación" por parte de "ciertos funcionarios" que atienden estas situaciones existe el miedo a denunciar las agresiones sufridas. "Las personas que atienden estas denuncias deberían tener una formación específica, y si no la reciben no son conscientes de las faltas que pueden llegar a cometer", añade este joven trans. 

"Pedimos que se aplique la ley vigente desde 2018"

Como potavoz del colectivo Visión Trans - Aragón, E. G. quiere condenar este tipo de acciones y pedir que se aplique la ley vigente desde 2018. "Queremos que se registre y se apruebe de una vez la Ley Trans Estatal, ahora que se está conformando el nuevo Gobierno, pero que haya protección para todas las personas y no ciertos colectivos. El Parlamento Europeo en 2015 sacó una directiva para que los Gobiernos legislen a este respecto. Lo que nos queda es condenar estas acciones, que no se van a consentir", subraya el joven. 

La Ley Estatal Trans, una de las primeras iniciativas legislativas a este respecto, decayó al convocarse elecciones. Según señalan desde esta asociación aragonesa, esta normativa vendría a "amparar" a la de Aragón, una ley "pionera" en Europa, junto a la de otras comunidades autónomas como Andalucía Madrid

"Nuestros derechos son reconocidos a nivel legislativo para que no solo la sociedad condene estos hechos, sino también a nivel institucional. Si los derechos de las propias personas trans adultas no se reconocen, los de los menores tampoco. Hace falta más apoyo para evitar este tipo de casos", reivindica este zaragozano. 

Su denuncia -asegura- no va contra el establecimiento (del que han recibido más quejas) ni contra el dueño del bar, sino contra la agresión sufrida el pasado mes de mayo, que les llevó a denunciar los hechos con la connotación de delito de odio. "Cualquier tipo de agresión o comportamiento hostil es constitutivo de este. Para proteger a las personas, toda ley debe llevar unos protocolos, y en este caso no lo hubo. Tenemos una ley pionera en Europa junto con la de Andalucía, y animamos a la gente a que no tenga miedo, a que denuncien y no permitan que ninguna agresión quede sin respuesta", anima este joven trans, también en nombre de su pareja. A juicio de este zaragozano, las mujeres trans lo tienen más difícil porque cargan con más etiquetas y prejuicios sociales. "Nunca antes habíamos ido a ese bar, y mi mujer es más visible que yo. Las mujeres trans sufren más violencia que nosotros. Ya no es solo por el hecho de ser mujer, sino por ser trans y ser migrante… Tienes más agravantes a la hora de ir caminando por la calle. Esto es a día de hoy, en 2019", lamenta él, al hablar del miedo que hay muchas veces a la hora de denunciar. 

Por el contrario, desde su experiencia al frente de esta plataforma, ve con optimismo el cambio social que ha habido gracias a la unión del colectivo. "Tenemos mujeres veteranas que estaban en las primeras manifestaciones de los años 70. Que la unidad del colectivo trans haya sido tanta se ha notado a nivel de visibilidad social", reitera el portavoz de Visión Trans, quien considera que aun así queda mucho por hacer. "Las mujeres trans están más expuestas a la hora de que se respete su identidad. Si la sociedad no está formada para dar un trato educado y respetuoso a la gente… Lo tenemos muy difícil. Las cifras son malas. El índice de precariedad es de un 86%. Gran parte del problema de la autonomía viene por ahí. Por eso, exigimos la Ley Trans Estatal ahora que se está conformando el nuevo Gobierno. Queremos que haya protección para todas las personas y no ciertos colectivos", puntualiza. 

Fuentes de la Policía Nacional de Zaragoza confirman que efectivamente hubo una denuncia por estos hechos, ocurridos el pasado 26 de mayo, si bien matizan que los problemas derivados del derecho de admisión a un local competen a la Policía Local. Desde la Policía Local informan de que el día en que se produjo la agresión, pasadas las tres de la madrugada, varias patrullas policiales intervinieron por una pelea a la misma hora en la calle de los hechos, adonde se envió también una ambulancia para atender a un herido, según consta en el atestado. "Hubo un traslado a domicilio para conseguir identificación y se dejaron datos. Si es el mismo servicio, que en principio sí, luego estas personas fueron a la Policía Nacional a poner la denuncia y allí tendrán nuestra reseña de datos. Ante la denuncia de una de las partes, si hemos intervenido, se actúa siempre de esta forma", detallan los agentes.

E. G., por su parte, insiste en los motivos que les han llevado tanto a él como a su pareja a denunciar públicamente la agresión sufrida. "Decidimos hacerlo visible para dejar constancia de que no era un conflicto nocturno, sino una agresión con saña. Y desde entonces hemos recibido muchísimo apoyo, incluso nos ha escrito gente de Latinoamérica que lo ha visto por redes sociales", comenta. 

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