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Entra en vigor la ordenanza que prohíbe ir por la acera en patinete eléctrico

Los usuarios deberán circular por carriles bici y las vías de 30 km/h para no entorpecer a los peatones.

Dos jóvenes circulaban ayer por la acera del paseo de la Independencia.
Dos jóvenes circulaban ayer por la acera del paseo de la Independencia.
Guillermo Mestre

Los usuarios de patinetes eléctricos tienen desde este martes un poco más difícil moverse por las calles de Zaragoza. La ordenanza que regula la circulación de este tipo de vehículos, que impide su uso por las aceras y por las grandes avenidas, entra en vigor. A cambio, permite utilizarlos en la red de carriles bici y en las vías pacificadas, aquellas de un sentido y calzada, que por normativa municipal están limitadas a 30 kilómetros por hora.

La nueva regulación, que llega con un amplio consenso –solo el PP se opuso– y tras atender cerca de 300 alegaciones de particulares y colectivos, es la respuesta de Zaragoza al auge de estos vehículos de movilidad personal, que han multiplicado su presencia en las calles en los últimos meses. A la espera de una normativa estatal que lleva varios años de retraso y que servirá para unificar criterios en todo el país, el Ayuntamiento ha optado por blindar las aceras para el uso peatonal y evitar así conflictos y atropellos.

De esta manera, se sigue la senda de la restricción que impide a las bicicletas circular por las aceras, que rige desde 2014 tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Ahora los usuarios de patinetes podrán circular por carriles bici y por vías pacificadas. En estas últimas se incluye, como excepción, las de dos carriles en las que uno de ellos sea el reservado para el transporte público.

Restricciones de aparcamiento

Pero la circulación no es lo único que se regula. También las pautas para estacionar quedan fijadas en el nuevo texto, que en líneas generales equipara a los patinetes con las bicicletas y las motos. Es decir, podrán estar anclados al mobiliario urbano o sobre las aceras siempre y cuando no obstaculicen el tránsito peatonal o de vehículos ni el acceso a inmuebles.

Eso sí, existe una importante excepción. Con la puesta en marcha del nuevo servicio de patinetes compartidos de Zaragoza, el estacionamiento de este tipo de vehículos ha quedado limitado en el Casco Histórico a los aparcamientos delimitados. El Consistorio, que tenía la opción de aplicar esta restricción, la ha hecho efectiva para proteger la movilidad peatonal en un distrito caracterizado por las calles estrechas.

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