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Los ‘agujeros’ del nuevo mapa de patinetes de Zaragoza

La ordenanza recién aprobada limita la circulación a las vías pacificadas y carriles bici, lo que impide transitar con estos vehículos por grandes áreas de la ciudad.

Un usuario de un patinete eléctrico, circulando por una acera.
Un usuario de un patinete eléctrico, circulando por una acera antes de la regulación.
José Miguel Marco

Con un amplio consenso –solo el PP se opuso– y tras atender cerca de 300 alegaciones de particulares y colectivos, el Ayuntamiento de Zaragoza aprobó el martes la nueva ordenanza de circulación de patinetes. La intención es regular los lugares por los que pueden transitar los usuarios ante el auge de este tipo de vehículos, que han inundado las calles de las principales urbes del país. Su movilidad queda ahora restringida únicamente a la red de carriles bici y a las calles pacificadas, es decir, de un carril y un sentido, lo que de facto impide su uso en grandes áreas de la ciudad.

El principal veto que ha impuesto la nueva ordenanza son las aceras. En el Consistorio existe la consigna compartida de seguir defendiendo ese espacio para los peatones y evitar en la medida de lo posible conflictos y accidentes con este colectivo. Pero a diferencia de la bicicletas, y aunque en el resto de apartados sus respectivas regulaciones son muy similares, los patinetes no podrán circular por la calzada de las grandes avenidas. Desde el gobierno de ZEC se ha defendido que «las calles pacificadas representan el 80%» del viario de la ciudad y que la red de carriles bici es «extensa» y supera ya los 130 kilómetros de longitud.

Sin embargo, no se podrá acceder en patinete a grandes zonas ‘olvidadas’ de Zaragoza cuando entre en vigor el nuevo texto, lo que ocurrirá a finales de este mes. Es lo que sucede, por ejemplo, en La Almozara. Allí los vecinos o visitantes no tienen manera de entrar al barrio sobre un patinete ya que no cuenta con carriles bici que se adentren en su interior y las vías de acceso (las avenidas de La Almozara, Puerta Sancho y Pablo Gargallo) no están pacificadas.

Afortunadamente, las obras de construcción del carril bici que articulará el interior del barrio comenzarán este año, lo que agradecerán sus vecinos. Pero en otros lugares lo tienen más complicado. La enorme pastilla urbana en torno al cruce de los paseos de María Agustín y de Pamplona con la avenida de César Augusto también supondrá a partir de ahora un reto para los patineteros: la circulación se articula a través de grandes vías sin pacificar y los carriles bici brillan por su ausencia.

Entre los proyectos de ciudad de los presupuestos participativos de este año se incluía un vial para ciclistas en el paseo de Pamplona, una de las reivindicaciones más recurrentes de este colectivo, pero el proceso se suspendió por discrepancias entre el gobierno, las juntas de distrito y los informes técnicos, y la falta de acuerdo entre los grupos de la izquierda para aprobar las cuentas de 2019 dio la puntilla a esta infraestructura.

Vías con carril bus

Estas y otras grandes áreas se ven afectadas por la nueva regulación, como ocurre, por ejemplo, al otro lado de la ciudad, en la zona Este, donde hay rincones que presentan carencias similares, como el entorno de Cesáreo Alierta o el barrio de Las Fuentes.

De cualquier forma, el Ayuntamiento incluyó ‘in extremis’ una modificación al texto original que supondrá una ventaja cuantitativa para los usuarios: finalmente, también se considerará vías pacificadas aquellas avenidas de dos carriles cuando uno de ellos sea el reservado para el transporte público, como ocurre en algunos tramos del paseo de la Constitución o en la avenida de Madrid, por citar solo algunas. En estos casos, el patinete deberá ocupar la calzada reservada al tráfico privado, pero al menos se amplía algo la movilidad permitida a este colectivo.

Con esta regulación, Zaragoza se adelanta a la Dirección General de Tráfico (DGT), que debe marcar una normativa superior. Además de las zonas de circulación, el Consistorio ha equiparado los patinetes a las bicicletas en lo referido al estacionamiento de los vehículos y al régimen sancionador, entre otros detalles.

Se ha equiparado los patinetes a las bicicletas en el estacionamiento y en el régimen sancionador

Es decir, los patinetes se podrán dejar en los aparcamientos específicos si los hubiera, o en caso contrario, anclados al mobiliario urbano. Además, se ofrece la posibilidad de aparcar sobre las aceras siempre y cuando no supongan un obstáculo. Mientras, las multas oscilarán entre los 36 y los 200 euros. Tampoco se exige, aunque se recomienda, el uso del casco, ni se establece edad mínima de circulación.

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