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Teruel

temporal

Calles congeladas y reventones de tuberías en un Jiloca siberiano

El Ayuntamiento de Bello pide a los mayores que no salgan a la calle para evitar accidentes y la tienda del pueblo más frío del país les lleva la compra a casa.

Un vecino camina por una calle de Bello cubierta de hielo.
Un vecino camina por una calle de Bello cubierta de hielo.
Javier Escriche

"Que las personas mayores no salgan de casa". Es el principal consejo que trasmitió el Ayuntamiento de Bello a través de un pregón para evitar que la helada histórica registrada en la localidad la madrugada de este martes –dio la temperatura mínima del país, con 25,4 grados bajo cero– causara alguna desgracia personal por caídas y resbalones. La población, en la comarca del Jiloca y pegada a la laguna de Gallocanta, batió el récord desde que tiene un observatorio de la Aemet –el anterior, de 2011, era de 15 grados bajo– tras una nevada histórica que rondó el medio metro de espesor. Pero, a pesar de estos registros extremos, los vecinos llevaron con resignación el gélido panorama. El alcalde, Javier Barrado, explica que "la sensación térmica no es mala porque no hace viento y porque es un frío muy seco".

Como las máquinas quitanieves respondieron "muy bien" al desafío de la borrasca Filomena, según el alcalde, las carreteras de acceso están limpias de placas de hielo. Otra cosa es el interior del casco urbano, donde el Ayuntamiento se afana a retirar el hielo y la nieve con una cuña adosada a un tractor y también con la pala de otro vehículo agrícola. La principal preocupación de Barrado son, no obstante, los mayores –la mitad de los vecinos supera los 65 años de edad–. "El Ayuntamiento les acerca leña a casa si les hacer falta No queremos que salgan a la calle", añade.

La titular de la única tienda de ultramarinos local, Danae Bazán, se disponía a cerrar la tienda al mediodía para llevar la compra a tres casas en las que viven personas mayores que necesitaban suministros. Explica que a pesar de las nevadas y heladas no ha tenido problemas de abastecimiento, aunque los congelados que tenía que recibir el pasado viernes no llegaron hasta ayer por las complicaciones en las carreteras. Hace frío en su local. La tendera atiende al público bien abrigada y el aceite está cuajado en los envases..

El farmacéutico de Bello, Ángel Resa, se encarga también de los botiquines de las vecinas Torralba de los Sisones, Tornos y Odón. No le asustan las nevadas y mucho menos el frío, que es "relativamente normal que ronde los 20 grados en invierno". Afirma que con su vehículo 4 por 4 "llega hasta el fin del mundo". Admite que "lo peor" está en las calles, invadidas por el hielo. El pasado lunes tuvo que llevar unas medicinas a una pareja de octogenarios en Odón y "fue complicado", porque la nieve helada le llegaba hasta "la mitad del muslo".

El teniente de alcalde, Pascual Hernando, se dedica a retirar hielo y nieve de las calles con la pala de su tractor. Admite que un heladón como el de este martes es insólito, incluso en Bello. "Ha sido una pasada de helada, muy gorda", dice. Cuenta que en algunos corrales del pueblo se han helado los abrevaderos y los conejos se han quedado sin agua.

Las averías por reventones han dado algún problema en las casas. Un vecino comenta que la calefacción de su casa se ha averiado por la helada. Se resigna a tener en su hogar una temperatura de 15 grados y eso gracias a que la "casa está muy bien aislada y a que tengo dos estufas eléctricas".

La maestra María Martínez ha visitado la escuela para comprobar que la temperatura será aceptable para reanudar este miércoles las clases, a las que acuden los cuatro niños del pueblo. "Voy a ver cómo están los accesos y si funciona la calefacción porque tenemos que procurar que haya una temperatura de 17 grados dentro con las ventanas abiertas por la covid-19", explica la educadora.

Por suerte, apenas se han detectado reventones en las tuberías de agua, una de las principales secuelas de las heladas intensas. Algunos vecinos han utilizado sopletes o secadores para calentar los contadores que, al congelarse, dejaban las casas sin agua. Barrado prevé que con el deshielo y la apertura de casas que están cerradas en invierno se detecten más fugas.

Las averías de agua han sido, por el contrario, la principal incidencia en la vecina Calamocha, que ha registrado la cuarta temperatura más baja del país, 21,3 grados bajo cero. La teniente de alcalde, Sonia Palacio, explica que la congelación de conducciones ha dejado sin suministro la mayor parte del día a un bloque de viviendas en la plaza del Peirón y también ha habido incidencias similares en las pedanías de Lechago y Navarrete. Luco de Jiloca se ha quedado sin suministro por un desperfecto derivado del temporal y recibe agua de los bomberos de la Diputación Provincial desde el pasado lunes.

Palacio señala que operarios del Ayuntamiento, bomberos, efectivos de protección civil y voluntarios han trabajado para abrir paso hasta los principales equipamientos y servicios del pueblo, como el centro de salud o los colegios, que este miércoles reanudarán la actividad.

En Santa Eulalia del campo, la tercera población más fría del país con -23 grados, el Ayuntamiento reparte a domicilio las comidas que prepara el centro día para los mayores para evitar que tengan que salir de casa.

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