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¿Quién está detrás del movimiento SOS Pirineo Aragonés y sus 20 caceroladas en un mes?

Este miércoles ha convocado una nueva manifestación en Huesca para seguir reclamando a la DGA un plan de ayudas directas para los valles y la flexibilización de las restricciones.

El movimiento ciudadano SOS Pirineo Aragonés ha convocado ya 20 manifestaciones en distintas localidades de la provincia de Huesca.
El movimiento ciudadano SOS Pirineo Aragonés ha convocado ya 20 manifestaciones en distintas localidades de la provincia de Huesca.
SOS Sobrarbe

El cierre de las estaciones de esquí -salvo Astún- y la pérdida de la campaña turística de Navidad fue la chispa que encendió a principios de enero la llama del movimiento ciudadano SOS Pirineos Aragonés, integrado por personas del ámbito social, de perfiles políticos muy distintos y al margen de los cauces institucionales. Desde la primera cacerolada del 11 de enero en Biescas hasta la que han convocado este miércoles en Huesca suman ya 20 manifestaciones y actos de protesta en todos los valles y en la capital oscense. Y avisan de que no pararán hasta conseguir su objetivo: un paquete de ayudas directas suficientes para amortiguar la grave crisis económica que está sufriendo el turismo, y muy especialmente el sector de la nieve, por culpa de la pandemia y de las restricciones de movilidad. Y es que Aragón lleva confinada desde el 27 de octubre.

Ya antes hubo algunos intentos previos de movilización conjunta. Empresarios turísticos y trabajadores de las zonas con estaciones convocaron actos el 12 de diciembre en Candanchú, Formigal, Panticosa y Cerler (Huesca) y Valdelinares (Teruel) bajo el eslogan de 'SOS Nieve' para reclamar la apertura de estos centros. Y después de confirmarse los confinamientos provinciales y de que Aramón diera marcha atrás en su anunciado arranque  de campaña, la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo convocó el 23 de diciembre una manifestación en Huesca de los valles del Pirineo para reclamar a los gobiernos de Aragón y de España un plan de ayudas "realista, serio y riguroso" que reunió a más de 500 personas

Sin embargo, el movimiento SOS Pirineo Aragonés nació como tal el 5 de enero, como explica una de sus impulsoras, Ainhoa Lozano, copropietaria junto a su marido de Casa Arcas, un hotel con restaurante gourmet de Villanova. "Varias personas del valle de Benasque pensamos que teníamos que hacer algo y montamos un grupo de Whatsapp que poco a poco se fue ampliando para lograr la unión del resto del Pirineo, que estaba en nuestra misma situación", relata. Y lograron sumar el apoyo de los valles del Aragón y Tena y del Sobrarbe y encargar la primera pancarta de SOS Pirineo Aragonés. No obstante, la propia Lozano recuerda que el primer permiso que pidió fue para una protesta en la plaza Mayor de Benasque el 25 de octubre "porque ya pedíamos que no se criminalizara a la hostelería y me estaba echando las manos a la cabeza de lo que nos podía venir encima, y desgraciadamente no me equivoqué".

El valle de Tena fue el primero en echarse a la calle con una semana seguida de movilizaciones en Biescas (11 de enero), Tramacastilla de Tena (12), Escarrilla (14), Sallent (15), Panticosa (16) y Formigal (17). Solo hicieron un parón para unirse el 13 de enero a una caravana reivindicativa promovida desde el valle de Benasque y que recorrió 150 km desde Barbastro hasta Gurrea y viceversa.   

Luego llegaron más protestas en Aínsa (19), Graus (20), Benasque (21 y 29), Jaca (22), Castejón de Sos (23), Sabiñánigo (30) y las cuatro manifestaciones simultáneas del pasado 5 de febrero en Jaca, Biescas, Aínsa y Castejón de Sos. La última será este miércoles, a las 12.00, ante la sede del Gobierno de Aragón en Huesca. Bajo el lema 'Mirando por nuestro futuro', animan a acudir vestidos con trajes de esquiar, gafas, gorros, bastones... "y de este modo tener la esperanza de ser oídos y que tomen medidas".

El apoyo ha ido creciendo y poco a poco se han ido sumando más vecinos, empresarios, autónomos y trabajadores no solo del comercio o de la hostelería, sino del resto de empresas de servicios "porque esto afecta a todos". Y la prueba es que los actos de protesta reúnen cada vez a más asistentes. Todos ellos han recibido la autorización previa de la Subdelegación del Gobierno y se han desarrollado de forma pacífica, a excepción del escrache que sufrió el alcalde de Jaca y otros dirigentes del PSOE tras una cacerolada el 22 de enero y que fue condenado por el propio movimiento ciudadano afirmando que la actuación de esa minoría de asistentes no les "representaba". 

"No vamos en contra de ningún alcalde de aquí o de allí sino del Gobierno autonómico que es el que está tomando las decisiones", recalca Lozano, quien considera "una falta de respeto las risas de la consejera Marta Gastón con unas declaraciones de Lambán sobre la flexibilización de las medidas porque lo estamos pasando muy mal y muchas familias están pidiendo comida a Cáritas y no tienen ni para calefacción". 

Alianza con las asociaciones empresariales y apartidistas

Pese a esta independencia a la hora de actuar, el movimiento ha formalizado recientemente una alianza con las asociaciones turísticas y empresariales de las comarcas del Pirineo para tener "más fuerza" en sus reivindicaciones comunes y han acordado seguir con las manifestaciones. "Si vamos todos a una es más posible que el Gobierno de Aragón nos escuche y nos ayude de verdad, y no con 2.000 euros en un año porque eso de chiste en comparación con lo que dan en Francia o Alemania", recalca. 

Otra de las señas de identidad que quieren mantener es su carácter "apartidista". "Cada uno tiene sus ideas, pero aquí lo que nos une a todos es que queremos trabajar y que haya otras medidas porque hemos estado abiertos dos de los últimos doce meses y con eso no pagamos todas las facturas, los impuestos, las hipotecas, los alquileres, los salarios", remarca Ainhoa Lozano.

Sus reivindicaciones han ido girando ya que aunque en un principio hicieron mucho hincapié en la apertura de las estaciones, consideran que a estas alturas la campaña de esquí está casi perdida. "La facturación ya está perdida porque Semana Santa no nos va a salvar de nada. Por eso, lo que necesitamos son ayudas directas, que se reabran los confinamientos perimetrales y que permitan la llegada de visitantes a segundas residencias y hoteles aunque sea con un carné de vacunación", destaca una de las portavoces del movimiento. 

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