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Huesca

Sobrarbe y la triple corona de la Unesco

La Comarca es uno de los cinco lugares en el mundo que concentran las tres figuras de protección del organismo internacional, que destacan su geología, sus ecosistemas de montaña y su patrimonio cultural. 

Trabajos de rehabilitación de la Mallata Carduso con el macizo de Monte Perdido al fondo.
Trabajos de rehabilitación de la Mallata Carduso con el macizo de Monte Perdido al fondo.
Geoparque del Sobrarbe

¿Qué tienen en común la comarca de Sobrarbe, la isla de Jeju (Corea), las Azores (Portugal), las Dolomitas (Italia) y la región montañosa de Cilento, a orillas del mar Tirreno (Italia)? La respuesta hay que buscarla en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, ya que son los únicos territorios en todo el planeta donde se superponen tres reconocimientos del organismo internacional para destacar su patrimonio natural y cultural.

La Comarca saca pecho con lo que califica como la "triple corona" de la Unesco. Una por su paisaje geológico excepcional (el Geoparque Sobrarbe-Pirineos); otra por sus ecosistemas de montaña ligados al glaciarismo (la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala), de la mano del Alto Gállego; y la tercera por su lista de elementos del Patrimonio Mundial. En esta figuran el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, con 20 enclaves; el bien Pirineos-Monte Perdido, compartido con los valles franceses de Gédre y Gavarnie; y otros de carácter inmaterial, como la Falla de San Juan de Plan, dentro de las fiestas del fuego del solsticio de verano, y el arte de la construcción en piedra seca, visible en muros, refugios de pastores (mallatas) o pozos.

El visitante no se irá decepcionado. No se puede quejar del amplio abanico de posibilidades, tanto si siente pasión por patearse sus montañas como si su afición se decanta del lado de la tradición y la cultura. Un buen anfitrión sería Ánchel Belmonte, director científico del Geoparque del Sobrarbe. Él explica que este espacio y la Reserva de la Biosfera son un espejo de las relaciones entre los habitantes del territorio y el medio geológico y biológico. También la figura de Patrimonio Mundial atiende a la huella dejada por el hombre. Quien pueda ascender 3.355 metros hasta la cima de Monte Perdido o pasear por rincones más accesibles del Parque de Ordesa tendrá el privilegio, dice, "de estar en un lugar con todos los reconocimientos posibles que otorga la Unesco".

Praderas de Plana Canal, un ejemplo de aprovechamiento ganadero de los pastos de altura.
Praderas de Plana Canal, un ejemplo de aprovechamiento ganadero de los pastos de altura.
Geoparque del Sobrarbe

El porqué de esta coincidencia hay que buscarla, según él, "en un medio natural excepcional, de gran calidad, y además bien conservado. Otros sitios, sin salir de la provincia de Huesca, también lo son, pero el grado de conservación y la exuberancia de Sobrarbe es apabullante". La explicación se completa con el hecho de haber llegado tarde a un determinado tipo de turismo masificado. "Cuando en otros lugares el barco de la conservación ya había zarpado, aquí todavía era posible, de forma que ha mantenido incolumes en el tiempo sus valores naturales". Un hecho diferencial respecto a otras zonas del Pirineo.

Enclaves singulares hay muchos en sus 2.202 kilómetros cuadrados repartidos en 19 municipios con unos 7.000 habitantes. Entre los preferidos por Belmonte no está precisamente un punto de máxima atracción turística sino un enclave desconocido para la mayoría como el entorno de Bestué con sus bancales, un paisaje agroganadero único que impresionó a los inspectores de la Unesco. O Plana Canal, a donde se llega por una pista cercana, ejemplo del sistema de aprovechamiento de los altos pastos del entorno de Góriz, una cultura ganadera que viene de la prehistoria y que ha modelado el paisaje para dar lugar a praderas salpicadas de mallatas que nuevamente reconcilian al hombre con su medio.

Participantes en la travesía geológica por el Parque Nacional de Ordesa, en la cima de Monte Perdido.
Participantes en la travesía geológica por el Parque Nacional de Ordesa, en la cima de Monte Perdido.
Geoparque del Sobrarbe

Un icono del pastoreo trashumante a los pies de Monte Perdido

Los edificios de las mallatas tienen 100 o 200 años, pero estos enclaves eran ya lugares de pernocta o para encerrar el ganado desde el Neolítico o la Edad del Bronce. El Proyecto Mallata de recuperación de las pequeñas casetas de pastores edificadas con piedra seca, sin argamasa, que se encuentran caídas o a punto de caerse porque nadie repara los muros, se inició en 2017 con la rehabilitación de la de Carduso. El año pasado se hizo un curso de piedra seca para evitar que se pierda la técnica, ya que hay numerosas mallatas por toda la comarca, así como kilómetros de muros, hornos, pozos...

El proyecto, financiado al 90% por el Ministerio de Cultura, obtuvo el primer puesto en valoración entre los más de sesenta presentados desde diferentes lugares de España, en la convocatoria de Ayudas para la salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Cascada de Sorrosal, en Broto.
Cascada de Sorrosal, en Broto, con sus singulares plegamientos.
Geoparque del Sobrarbe

La cascada de Sorrosal y otras lecciones sobre el origen del Pirineo  

Recorrer el Sobrarbe, además de ser un gusto para la vista, resulta una lección práctica de cómo se formaron los Pirineos. No hay que subir a una cumbre. Basta acercarse a la cascada de Sorrosal, a solo 5 minutos andando del centro de Broto, donde el visitante se da de bruces con rocas formadas en un fondo marino muy profundo que se han ido transformando con unos espectaculares plegamientos en torno al salto de agua. Los expertos explican su origen en el mordisco erosivo del glaciar del valle del Ara hace decenas de miles de años, que generó el escalón por donde salta el río Sorrosal. Se recomienda visitarla en primavera, ya que con el deshielo la fuerza del agua incrementa la espectacularidad de la cascada.

Los más aventureros, además de contemplar la caída, pueden escalar las paredes recorriendo la popular vía ferrata de Sorrosal, bien equipada. El precio del acceso es muy económico. Eso sí, obliga a llevar el material adecuado. Hay empresas de guías en la zona con las que poder hacer el recorrido.

La alcaldesa de Broto, Carmen Muro, da fe de que atrae a numerosos visitantes. Hace unos años se decidió regular el acceso a la vía ferrata por seguridad de los usuarios. Dos vigilantes la supervisan para garantizar que todo el mundo lleve el material necesario: casco, arnés y disipadores. "En invierno se cierra porque los desprendimientos resultan peligrosos", apunta.

En caso de que el interesado no disponga de estas herramientas, existen empresas en la localidad que las alquilan. "El dinero que se ingresa con la entrada, a un precio simbólico, se invierte en el mantenimiento de la vía ferrata", comenta Carmen Muro. Es casi parada obligatoria para quienes bajan del valle de Ordesa. Unas pasarelas, ahora mismo algo deterioradas por la caída de piedras desde la ladera situada enfrente de la cascada, facilitan el sencillo acceso.

Esta ruta es solo una de las recomendaciones del director científico del Geoparque, ya que existen 30 itinerarios autoguiados en su página web para entender mejor la formación de la cordillera: los secretos de la sierra de Guara; ibones escondidos como el de Bernatuara o el de Plan, uno de los paisajes icónicos del Alto Aragón formado por la acción de los antiguos glaciares;el valle de La Larri, colgado más de 400 metros sobre el fondo del valle de Pineta, a los pies del actual glaciar de Monte Perdido; o el cañón de Añisclo, uno de los mas angostos del Pirineo y que, según los técnicos del Geoparque, acerca a la comprensión de las fuerzas tectónicas que provocaron el levantamiento de los Pirineos.

Ánchel Belmonte, en el IES Ramón y Cajal de Huesca.
Ánchel Belmonte, director científico del Geoparque.
Rafael Gobantes

Todas las georutas están diseñadas para ser recorridas a pie y balizadas, en la mayoría de los casos aprovechando sendas de pequeño o gran recorrido, aunque también hay algún tramo de carretera. Cada itinerario cuenta con un folleto explicativo que puede descargarse. Once de estas rutas geológicas se localizan en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, incluido en el territorio del Geoparque, y cuatro, de carácter transfronterizo, permiten disfrutar del bien Pirineos-Monte Perdido Patrimonio Mundial.

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