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Los municipios de más 8.000 habitantes recomiendan anular o posponer las fiestas

El Gobierno de Aragón aborda este miércoles este asunto y las piscinas municipales con la Federación de Municipios y Comarcas, las diputaciones y las tres capitales.

Las calles de Monzón se llenan para celebrar las fiestas
Imagen de archivo de las fiestas de San Mateo, de Monzón, del año pasado
José Luis Pano

Cancelar las fiestas o al menos posponerlas hasta final de año. Esta es la recomendación que trasladó la comisión que forman los 15 municipios de más de 8.000 habitantes a la Federación Aragonesa Municipios, Comarcas y Provincia (Famcp) para que, a su vez, la ponga hoy sobre le mesa en la reunión de coordinación que ha convocado el Gobierno de Aragón junto con las tres diputaciones y los ayuntamientos de las tres capitales. En ella se tratará también la apertura de las piscinas municipales durante la desescalada.

Seguirían de esta forma los pasos que ya han dado las ciudades de Teruel y Huesca, que han conformado la suspensión este año de La Vaquilla y de San Lorenzo, respectivamente, por el elevado riesgo de contagio que supondrían los actos multitudinarios. Zaragoza de momento no se ha pronunciado tan categóricamente, aunque sí ha adelantado que trabaja en "todos los escenarios posibles" y que entiende que las próximas fiestas del Pilar no serán "multitudinarias".

La comisión –integrada por los ayuntamientos de Calatayud, Utebo, Monzón, Barbastro, Ejea de los Caballeros, Alcañiz, Fraga, Jaca, Cuarte de Huerva, Tarazona, Caspe, Binéfar, Sabiñánigo, Zuera y Andorra– se reunió este martes para consensuar una postura común. Como explicó el presidente y alcalde de Jaca, Juan Manuel Ramón, los municipios acordaron elevar esta recomendación sobre las fiestas patronales "a expensas de cómo evolucione la pandemia en los próximos meses". Aunque se planteó la posibilidad de organizar actos alternativos, creen que sería difícil garantizar las medidas de seguridad y sanitarias ya que se podría generar un "efecto llamada" y facilitar las aglomeraciones.

En el caso de Jaca, por ejemplo, el equipo de gobierno tiene previsto celebrar hoy una junta de portavoces para tomar una decisión sobre las fiestas de Santa Orosia y San Pedro, previstas del 23 al 29 de junio, aunque todo apunta a que se suspenderán.

"Responsabilidad y cautela"

Más margen tiene Monzón ya que sus fiestas de San Mateo están programadas del 17 al 21 de septiembre. Sin embargo, el alcalde, Isaac Claver, coincide en apelar "a la responsabilidad, a la prudencia y a la cautela para garantizar ante todo la salud de nuestros vecinos". "Una situación extraordinaria como esta requiere de medidas extraordinarias", añadió, recordando que este año ya han tenido que suspender el Homenaje a Mont-Rodon, de Interés Turístico de Aragón.

Mientras, el alcalde de Binéfar, Alfonso Adán, reconoció que existe una "gran incertidumbre" sobre lo que se va a poder celebrar o no este verano, a la espera de que el Gobierno central marque los criterios. En su caso, de momento han paralizado todos los procesos de contratación para las fiestas del Santo Cristo, previstas para mediados de septiembre. "Veremos cómo avanza la pandemia y qué requisitos sanitarios y de seguridad ponen".

Piden ayudas para gastos extra de las piscinas, residencias...

Estos municipios de más de 8.000 habitantes también analizaron los problemas que se plantean de cara a este verano con las piscinas municipales. A la espera de que se establezca el protocolo sanitario definitivo, tienen muchas dudas sobre la limitación de aforos, horarios, tasas, trabajos de desinfección necesarios...

Lo que sí tienen claro es que si deciden abrirlas, los gastos se incrementarán exponencialmente mientras que los ingresos se verán muy mermados. Por ello, reclaman ayudas al Gobierno y a la UE para asumir estas inversiones extraordinarias en labores de limpieza o contratación de personal y no solo en las piscinas, sino también en otros servicios de "competencias impropias" como las residencias de mayores. El alcalde de Monzón insistió al respecto en poder disponer de sus remanentes de tesorería y recibir ayudas especiales.

En la reunión también expusieron las problemáticas comunes que tienen estos municipios medianos con sus escuelas infantiles propias. Monzón y Fraga, por ejemplo, confirmaron ayer que, de momento, descartan la apertura de estos servicios hasta que no se den las circunstancias sanitarias adecuadas para hacerlo garantizando la salud tanto de los niños como de los trabajadores.

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