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Reconstrucción de unas fallidas negociaciones, 100 días después

HERALDO revela, día a día, reunión a reunión, como fueron las conversaciones de Cs con PP y PSOE en los días previos a la sorpresiva investidura de Luis Felipe.

Luis Felipe, José Luis Cadena y Ana Alós (de izquierda a derecha) al día siguiente de las elecciones municipales.
Luis Felipe, José Luis Cadena y Ana Alós (de izquierda a derecha) al día siguiente de las elecciones municipales.
Rafael Gobantes

Cumplidos ya 100 días de la sorprendente investidura de Luis Felipe como alcalde de Huesca, HERALDO reconstruye día a día, reunión a reunión, casi hora a hora, las fallidas negociaciones entre PP y Ciudadanos. Las relaciones de ambos partidos están rotas y no solo a nivel político. Algo que, además, va a condicionar todo el mandato como reconocen todos. Estos lodos vienen de los barros que se formaron en la primera quincena de junio, cuando PP y Cs iniciaron negociaciones para formar un gobierno de derechas con el apoyo externo –imprescindible– de Vox. Y es que el 26-M dio la victoria al PSOE pero con mayoría insuficiente de izquierdas ya que Con Huesca Podemos Equo tenía solo 2 ediles. 

Entre el 6 y el 11 de junio, los partidos movieron ficha y Ciudadanos se reunió tanto con PSOE como con el PP, aunque mantenían que estos últimos eran sus "aliados más cercanos". Fruto de estos primeros contactos, los negociadores de Cs remitieron el 12 de junio un documento al comité de pactos nacional con dos opciones: un escenario A con PP (9 ediles), Cs (3) y Vox (1); y un escenario B, menos probable, con PSOE (10) y Cs (3). A pesar de la "buena sintonía" expresada en público por Alós y Cadena, este informe ya hablaba de que no había fluidez en la negociación, con la dependencia del concejal de Vox como uno de los escollos. Solo existía un acuerdo programático de 5 folios, que nunca se llegó a firmar, y la promesa de tres áreas.

Por contra, el PSOE les ofrecía "áreas de gestión concretas –Desarrollo, Medio Ambiente, el Patronato de Deportes y un gabinete de comunicación propio– y mayor peso político en instituciones supramunicipales como la Comarca (Hoya de Huesca) y la Diputación", donde socialistas y Cs sumaban, cosa que no ocurría con el PP. Alianzas que se concretaron al mes siguiente. El documento señalaba que la propuesta del PSOE era "beneficiosa" pero en ese momento la decisión de Cs a nivel local dependía de la negociación con el PP en Madrid para las alcaldías de capitales de provincia.

Ese día 12, por la noche, José Luis Cadena recibe una llamada de la organización en Aragón diciendo que en la reunión del día siguiente con el PP tiene que pedir la alcaldía para Cs en el contexto de la negociación nacional, pero él no se atreve a anunciarlo en la reunión que tiene al día siguiente con el PP. No entra en la discusión del reparto de tenencias de alcaldía y pide una nueva exigencia: que conste que Vox queda fuera del gobierno municipal.

El 13, por la tarde, a menos de 48 horas del pleno de investidura, Ciudadanos se reunió de nuevo con el PSOE, porque no se quería cerrar la puerta a un pacto. En paralelo, Alós se citó con el concejal de Vox, Antonio Laborda, para garantizar su voto al pacto con Cs. Encuentro interrumpido por una llamada del PP de Madrid para comunicarle que tenía que ceder la alcaldía, una decisión a la que ella se negó en rotundo. Alós llamó entonces a Cadena y le anticipó que no le iban a votar.

Ante ese inesperado giro, las negociaciones se dieron por rotas y Cs se acercó de nuevo al PSOE, con el que redactó un decálogo y un documento de estabilidad para el Ayuntamiento. Pero al final no lo llegaron a firmar a la espera del resultado de las negociaciones en Madrid y Zaragoza con el PP.

El día 14, víspera de la investidura, Cs confirmó un acuerdo con el PP para dar la alcaldía a Cadena. Esa misma tarde se celebró de urgencia una reunión entre responsables locales de ambos partidos en un sitio secreto, el domicilio de uno de ellos. Los populares, en desacuerdo con el pacto impuesto por Madrid, reiteraron que no garantizaban el voto de todos sus concejales a Cs. Al día siguiente, tras una frenética mañana de llamadas in extremis y de ofertas, los tres ediles de Ciudadanos recibieron instrucciones del partido de ceder y votar a Ana Alós. La sorpresa llegó cuando en el recuento de votos apareció uno en blanco que dio la alcaldía a Luis Felipe.

El PP acusa a la dirección de Cs en Aragón de estar detrás de todo y si no, se pregunta, ¿por qué no tomó medidas disciplinarias por incumplir el pacto? Pero Ciudadanos jura que sus tres concejales cumplieron aquella última orden.

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