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El Consejo del Agua respalda dividido el nuevo plan del Ebro 2021-2027

El Gobierno de Aragón ha apoyado el documento, pero el Partido Popular ha votado en contra y los regantes han optado por la abstención.

Reunión del Consejo del Agua celebrada esta mañana en Zaragoza.
Reunión del Consejo del Agua celebrada esta mañana en Zaragoza.
José Miguel Marco

El Consejo del Agua ha respaldado este viernes el plan del Ebro 2021-2027, que avala Yesa, Mularroya, Santolea y Almudévar, pero aparca más de una treintena de obras reclamadas por los regantes y veta la construcción de nuevos embalses en este periodo.

A la cita, desarrollada en la Sala 2008 del palacio de Congresos de Zaragoza, estaban llamados los 98 miembros del Consejo de la Demarcación del Ebro, que hacía dos años que no se reunía de forma presencial.

El plan ha recibido 41 votos a favor, 9 en contra y 30 abstenciones. En el bloque del 'sí' se han posicionado, entre otros, ayuntamientos, diputaciones y partidos como el PSOE o Ciudadanos, mientras que en el 'no' han estado Asaja, los colectivos ecologistas y partidos como Podemos o Vox. A medio camino, en la abstención, se han quedado los regantes y sindicatos como Uaga.

Los minutos previos al encuentro han servido para escenificar la división de opiniones existente. El Gobierno de Aragón, según ha confirmado el propio el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Joaquín Olona, ha votado a favor, pero el PP, de acuerdo con su portavoz en la materia, Ramón Celma, lo ha hecho en contra del documento, que ahora será remitido al Ministerio para la Transición Ecológica con una valoración favorable.

Una vez dado este paso tendrá que pasar por el Consejo de Estado, el Consejo Asesor de Medio Ambiente y el Consejo Nacional del Agua. El resultado final será un Real Decreto que tendrá que ser aprobado en Consejo de Ministros. La intención es que todo esto ocurra en torno al verano, aunque no se descartan retrasos.

A la hora de justificar su 'sí', el consejero Olona ha recalcado que Aragón "no renuncia a nada". "Hemos conseguido que se tengan en cuenta aspectos fundamentales. Se han resuelto aquellas líneas rojas que se establecieron en su momento, que son fundamentalmente el respeto a la reserva estatutaria o el hecho de que este no sea un documento de punto final ni en materia hidráulica ni de regadíos", ha dicho, en relación a las alegaciones presentadas por el Ejecutivo y aceptadas por la Confederación.

Y aunque "se ha conseguido mucho", ha reconocido que "no todas las hectáreas que se reclamaban han sido considerados". "Por eso voy a insistir y hacer un último esfuerzo para que se tengan en cuenta. Consideramos que hay posibles de derechos de reserva, concesión u otras condiciones que podrían motivar todavía la inclusión de algunas zonas", ha manifestado.

"Coherente" con el horizonte 2027

No renunciar a nada era "una línea roja absoluta" para la DGA. "No podíamos admitir que se dijera que después de 2027 ya no habría más regulaciones. Eso ha desaparecido. Es más, la interpretación que yo doy al documento es que garantiza la ejecución de proyectos como Yesa, Mularroya, Almudévar y Santolea a 2027. El resto de obras se tendrán que abordar en posteriores planificaciones", ha afirmado.

En este sentido, ha valorado "muy positivamente" que el plan sea "coherente" con el horizonte 2027. "No tendría sentido empeñarnos en poner todas nuestras ambiciones hasta el infinito. Los hechos demuestran que eso no da buen resultado. Precisamente porque apostamos en serio debemos ser realistas y coherentes, no se puede hacer todo en cuatro años"; ha señalado.

Para el PP, en cambio, este no es un buen plan. Su portavoz de Agricultura en las Cortes de Aragón, Ramón Celma, ha asegurado que el documento "dinamita el acuerdo" que alcanzaron en su día todas las fuerzas políticas, agentes sociales y regantes. "El nuevo plan saca 30 pequeñas obras hidráulicas que eran fundamentales para el desarrollo de la Comunidad. Elimina regadíos como los de Caspe; proyectos que se deberían proteger", ha expuesto.

También ha criticado que el plan haga "prácticamente inviable cualquier obra de regulación". "En un contexto de cambio climático en el que los periodos de sequía son más prolongados y las lluvias se producen de forma torrencial es fundamental que tengamos herramientas para embalsar el agua y ser capaces de gestionar esas situaciones que hasta hace un tiempo eran extraordinarias", ha dicho.

Mientras, los 20 votos de los regantes han ido a la abstención. "Es un plan muy distinto a los demás, con muchas obras y regadíos que han desaparecido. Al estimarse parte de nuestras alegaciones hemos optado por la abstención en vez de por el 'no', que era lo que queríamos votar en un principio", ha justificado César Trillo, presidente de la Federación de Regantes del Ebro. Fuera se ha quedado "lo más importante y problemático", como la regulación del Gállego; y "hay problemas con Santolea por el cierre de la térmica, en el Matarraña y en el Jalón". En cambio, sí se ha atendido su petición acerca de la segunda fase del Canal de Navarra. "No teníamos motivos para justificar el 'no', pero tampoco el 'sí'", ha añadido.

Sobre el desarrollo de obras más allá de 2027 no ha sido excesivamente optimista. "Lo que sí es cierto con las regulaciones es que, hasta que no esté en vigor el próximo plan hidrológico quedan todas anuladas. Condición indispensable para empezar una obra, y más de regulación, es que tienen que estar en el plan hidrológico de cuenca. Cualquier cosa que se quiera empezar a tramitar tendrá que ser a partir de 2027 y si hoy ya es difícil regular, en 2030 lo será aún más", ha señalado

Mientras, Julián Ezquerra, representante de los colectivos ecologistas, enmarcados en Cuenca Azul, ha agradecido que se hayan tenido en cuenta aspectos en los que llevaban años insistiendo como la aplicación de los caudales ambientales a todas las masas de agua o la eliminación de embalses de "dudosa viabilidad". "A pesar de todo, falta mucho desde nuestro punto de vista y, en consecuencia, nuestro voto será negativo. Falta averiguar si las modernizaciones sirven de verdad para lo que se plantean o mejorar el estado de las masas de agua, que están cada vez en peores condiciones. Además, la contaminación difusa no solo no se está reduciendo, sino que aumenta. Entendemos que las cosas no se están haciendo bien del todo", ha afirmado.

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