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terrorismo

"Haber sufrido el atentado del Pilar solo me ha traído problemas y temo acabar en el albergue municipal"

Marta García, la víctima de la bomba que pusieron los anarquistas en 2013 en la basílica de Zaragoza, no ha vuelto a encontrar un trabajo estable desde entonces.

La víctima María García Simón, de 45 años, en la plaza del Pilar sostiene una fotografía del atentado en la Basílica en 2003.
La víctima María García Simón, de 45 años, en la plaza del Pilar sostiene una fotografía del atentado en la Basílica en 2003.
José Miguel Marco

Marta García Simón es la víctima del atentado contra la Basílica del Pilar, la mujer a la que hirió la bomba que colocaron los anarquistas chilenos Francisco Solar y Mónica Caballero dentro del templo el 2 de octubre de 2013. Una fecha que cambió su vida para siempre, porque las limitaciones que arrastra le han impedido volver a tener un trabajo estable y se dedica a hacer tareas de limpieza cuando la llaman. Hasta ahora tenía un techo, pero debe abandonar la casa donde residía con unos familiares y solo le dan como alternativa el albergue municipal. Y no solo eso, tardó en recibir la indemnización como víctima de terrorismo cuatro años y tres cuartas partes de los 22.775 euros recibidos por una sentencia del Tribunal Supremo solo fueron para pagar los servicios jurídicos.

"Llevo viviendo una odisea desde que sufrí el atentado del Pilar. No he podido volver a entrar a la Basílica. Ese día me encontré sola allí dentro, frente a San Judas Tadeo, donde estaba rezando para conseguir un trabajo en una entrevista a la que iba a asistir. Él (se refiere al anarquista Francisco Javier Solar) me dijo que tenía que marcharme, pero la bomba me cogió cuando yo iba a salir por la plaza del Pilar. Me explotó al lado, junto a los bancos del Altar Mayor", relata la víctima.

La vida de María (de 45 años) cambió porque se vio obligada a pleitear cuatro años en los tribunales para que le reconocieran su condición de víctima del terrorismo. Además, las lesiones sufridas en la explosión le han dejado unos daños para siempre y solo recibe el apoyo de un psicólogo de la Asociación de Víctimas de Terrorismo. Al reclamar al Gobierno de Aragón la indemnización por ser afectada del atentado le negaron ese reconocimiento por solicitarlo fuera de plazo.

Una discapacidad del 16%

La mala suerte que le llegó aquella mañana en la Basílica del Pilar no le ha abandonado tampoco en su vida laboral, pese a haber sido una víctima del atentado. Ha pasado por trabajos temporales, como en Inditex algunas Navidades, o en empleos discontinuos en la limpieza.

Como víctima del terrorismo se le reconoció una discapacidad del 16%, pero María García llega a la conclusión de que si hubiera alcanzado el 33% tendría ahora un contrato laboral. "Haber sufrido el atentado solo me ha traído problemas con la justicia y con el trabajo", denuncia.

Ahora está viviendo en casa de unos primos, pero sus familiares tienen que vender el piso. Ha agotado los favores en el círculo de los amigos y solo quiere encontrar un empleo estable para poder pagarse una habitación. Ha hablado con la AVT (Asociación de Víctimas de Terrorismo) y con el Ministerio del Interior, que le envió una asesora social en octubre de 2021 para comprobar sus condiciones de vida, aunque toda su ayuda se limitó a dos meses.

"Solo tengo un móvil. No me han llamado ni para un curso de apoyo. Trabajo unas 40 horas en 18 días y apenas gano 500 euros al mes», lamenta. La asistente social que le ha atendido le informó que puede ir a vivir al albergue municipal como única solución, pero el trabajador de Cruz Roja que le visitó le recomendó buscar otras alternativas.

"Me voy a ir de la casa de mi familia y no tengo ni para pagarme una habitación con 45 años"

Antes de sufrir el atentado, María llegó a trabajar en el antiguo Banco Zaragozano entre 1994 y 1999, con un buen sueldo. Luego se fue con una empresa a León. Pero su regreso a la capital aragonesa y el atentado han marcado su vida actual. Su objetivo es obtener el ingreso mínimo vital.    

"Tengo que irme de la casa de mi familia y no tengo ni para pagarme una habitación con 45 años", se lamenta Marta, que arrastra una vida complicada: se quedó huérfana con 13 años. 

Francisco Javier Solar y Mónica Caballero, en Chile.
Francisco Javier Solar y Mónica Caballero, en Chile.
R. García/El Mercurio

Los anarquistas confiesan tres acciones terroristas en Chile

Cuando los anarquistas chilenos Francisco Solar y Mónica Caballero abandonaron las cárceles españolas en 2017, la víctima zaragozana del atentado contra la Basílica del Pilar aún no había sido indemnizada. Durante los cuatro años siguientes, ya en su país, ya les han imputado otros tres atentados perpetrados en los años 2019 y 2020: a un exministro de Interior (Rodrigo Hinzpeter), a una comisaría policial y en el barrio acaudalado de Vitacura, en Santiago de Chile. El pasado mes de diciembre, Francisco Solar Domínguez decidió confesar ante la Policía la autoría de los tres atentados con explosivos.

Se trataba del envío de dos cartas bomba en julio de 2019. La primera fue dirigida a la oficina del exministro del Interior y la segunda a la 54° Comisaría de Carabineros, explosión que afectó a ocho funcionarios. El tercer hecho por el que está imputado ocurrió en el barrio de Vitacura el 27 de febrero de 2020, cuando dos artefactos explosivos estallaron en dos accesos al edificio Tánica. Este último atentado, Francisco Solar confesó que lo cometió con Mónica Caballero, quien fue su pareja.

   

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