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La fuga de un preso en Zaragoza concluyó con su entrega en la cárcel de Zuera

La Guardia Civil pasó una semana buscando al fugitivo, de 20 años, "alto y delgado" pero finalmente se entregó este miércoles en la prisión.

Imagen de archivo del CIS de Torrero
Imagen de archivo del CIS de Torrero
G. M.

La Guardia Civil ha pasado varios días buscando a un preso que se fugó el pasado 25 de noviembre del Centro de Inserción Social (CIS) de Torrero cuando iban a trasladarlo a la prisión de Zuera por su mal comportamiento. Porque solo tenía que ir allí a dormir, pero siempre lo hacía tarde. No obstante, el recluso se entregó el miércoles en la prisión de Zuera.

Fuentes penitenciarias señalaron que el preso (Amara R., de 20 años) procede del Magreb y estaba cumpliendo una pena por un delito contra el patrimonio. Al parecer, apenas le quedaban uno o dos meses para salir en libertad, pero al final optó por la huida.

Al enterarse de que la Guardia Civil pretendía trasladarlo a la prisión de Zuera, al interno no se le ocurrió otra cosa que saltar la puerta de acceso al CIS para eludir el control y evitar así acabar entre rejas. Los guardias civiles que iban a llevarlo al centro penitenciario salieron corriendo tras él, pero Amara R., al que un funcionario describió como un joven "alto, delgado y rápido", logró escabullirse por las calles del barrio de Torrero. La improvisada fuga hizo que el interno se olvidara del teléfono móvil y de su equipaje, que se quedaron en la celda donde dormía cada noche.

Aunque le habían llamado varias veces la atención por llegar tarde a dormir, el preso continuó incumpliendo el horario establecido. Como no trabajaba en Zaragoza, tenía que regresar sobre las 20.00 de lunes a viernes. Pero casi nunca lo hacía. El joven obtuvo el tercer grado y desde hace dos meses pernoctaba en el CIS de Torrero. Pero, dado su comportamiento, la dirección decidió sancionarlo y enviarlo a la prisión de Zuera.

Antes de su llegada al edificio del CIS, que se reabrió a mediados de septiembre tras haber estado cerrado un año y medio por la pandemia para los presos, el interno pasó un año y medio controlado por una pulsera gps. Cuando comenzó la crisis sanitaria, la Subdirección de Instituciones Penitenciarias decidió enviar a sus domicilios a los internos del centro, conocido como Las Trece Rosas. Pero al mejorar la situación, todos tuvieron que regresar al CIS.

Según fuentes penitenciarias, los presos habituales no suelen actuar de este modo. De hecho, creen que un interno en su situación hubiera evitado presentarse a dormir para no tener que salir huyendo. Pero la fuga del pasado a jueves le costará a este joven delincuente otro juicio por un delito de quebrantamiento de condena, aunque recurriera a su agilidad y no a la violencia para burlar a sus perseguidores.

La fuga más conocida en Aragón fue la del histórico preso Benito Ortiz Perea, el 29 de agosto de 2018. Huyó durante un traslado desde el hospital Miguel Servet a la prisión de Zuera. Con 60 años se escapó en un neumático por el Ebro y pasó 35 días huido hasta que lo arrestó la Policía Nacional en la estación de Delicias.

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