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Covid-19

Crece la preocupación en las residencias por el incremento de contagios en plena sexta ola

Los sindicatos piden pruebas serológicas para analizar la inmunidad de los primeros vacunados.

Eladia Pascual, Jesús Labuena y Sofía Conches, en la residencia Delicias de Zaragoza
Eladia Pascual, Jesús Labuena y Sofía Conches, en la residencia Delicias de Zaragoza
Francisco Jiménez

El explosivo repunte de contagios de la sexta ola ha hecho crecer la preocupación en las residencias de mayores de la Comunidad. Solo en el último mes, según datos del boletín epidemiológico de Aragón, se han registrado cerca de medio centenar de brotes en centros residenciales y actualmente son más de cien los trabajadores y usuarios infectados. Las cifras han ido a más en las últimas semanas, y aunque nada tienen que ver con las de otras olas –sobre todo en términos de mortalidad–, sorprende que haya 37 focos activos y 11 hospitalizados, sobre todo teniendo en cuenta que la práctica totalidad de los residentes y cerca de un 90% de los empleados están vacunados.

El de Benabarre afecta a al menos 26 internos y ha obligado a suspender vacaciones y permisos del personal, mientras que residencias como la de Grañén, que no había resultado afectada en anteriores oleadas, ha sufrido un brote con al menos un anciano ingresado en el Hospital Universitario San Jorge de Huesca.

"Hay cierto miedo. Lo vivido estos meses atrás ha sido tan dramático e impactante que cualquier repunte hace que vuelva la preocupación", admitió Gustavo García, portavoz aragonés de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.

El incremento de casos, aseguró, ha hecho que "cada vez más residencias, tanto en Aragón como en otros puntos de España, estén volviendo a tomar medidas restrictivas". "Se estaba recuperando la confianza, y esto ha sido un paso atrás. Solo esperamos que no vaya a más. Los usuarios no se lo merecen, la sociedad tiene que darse cuenta", manifestó.

Los sindicatos confirman que entre los trabajadores "vuelve a haber una sensación de preocupación", ya que "nadie esperaba tantos brotes". Pese a que "en ningún momento se ha bajado el control", agradecen que desde la DGAse estén implantando nuevas medidas, como la exigencia de una PCR negativa cada 72 horas a los trabajadores no vacunados, para reforzar la seguridad. "Hay empleados que llevan incluso doble mascarilla, y se mantienen unos protocolos estrictos de lavado de manos y desinfección", señaló Angélica Mazo, secretaria de Servicios Sociales de UGT.

Por su parte, Delia Lizana, secretaria general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CC. OO., cree necesario aclarar todas las dudas que están surgiendo a raíz de estos episodios; especialmente aquellas relacionadas con el aislamiento de los usuarios que dan positivo.

Inquietud por la tercera dosis

La quinta ola sí respetó a las residencias, pero esta última no solo ha entrado en los centros de mayores, sino que está yendo a más. Aunque los brotes son de menor magnitud, el creciente número de positivos también ha reabierto el debate de la tercera dosis y la duración de los anticuerpos. La propia ministra de Sanidad, Carolina Darias, confirmó el pasado viernes que será necesario un nuevo pinchazo, sin precisar cuándo ni a quienes se administrará.

Para Lizana, urge hacer serologías a los primeros vacunados para ver si siguen teniendo suficientes defensas, ya que "hay trabajadores ingresados con las dos dosis". "El problema es que la Atención Primaria está como está y no se la puede exprimir más", dijo. Desde UGT también ven necesario un análisis epidemiológico. "Hay inquietud a este respecto", reconoció Mazo.

El Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales no contempla, por el momento, nuevas restricciones, aunque desde los sindicatos no las descartan. "Hay que ver cómo evolucionan los brotes. Las entradas y salidas, por ejemplo, son muy complicadas, ya que las visitas también pueden ser fuente de contagio", apuntaron desde CC. OO.

Lo importante, recalcó Paquita Morata, gerente de la Asociación Aragonesa para la Dependencia (Arade), es que "apenas se están produciendo fallecimientos". Tanto es así que, según las estadísticas del Gobierno, no se habría notificado ninguno en todo el mes. "Por nuestra parte siempre está la preocupación, pero dentro de un escenario de mayor tranquilidad. La vacuna está funcionando y la mayor parte de la gente que se contagia es asintomática", dijo.

"Intentamos que el miedo no se instaure en nuestro día a día"

La sexta ola ha devuelto a las residencias todos los malos recuerdos del año pasado. "La preocupación sigue, pero intentamos que el miedo no se instaure en nuestro día a día. Hay que racionalizar e intentar no transmitírselo a los residentes. Al fin y al cabo, somos uno de los lugares más seguros", explicó Sofía Conches, directora de las residencia Delicias del IASS, cuya gestión está concedida a Rey Ardid.

El coronavirus ha pasado "prácticamente de refilón" por sus instalaciones. Su peor brote, con alrededor de 20 positivos, se produjo hace un año, y desde que se completó la vacunación no han tenido casos en residentes. Entre los trabajadores sí ha habido "un goteo", aunque "pudieron detectarse rápidamente", según explicó.

La pandemia ha transformado por completo la organización de esta residencia, que sigue sectorizada. "Antes estábamos todos juntos en los salones. Ahora, en cambio, estamos divididos en unidades de convivencia por plantas. Los usuarios pasan el día en sus habitaciones, haciendo actividades, en las salas de convivencia... Los que cognitivamente están bien salen a la calle cuando quieren. Siempre les pedimos precaución y que lleven mascarilla", dijo Conches.

Es el caso de Eladia Pascual y Jesús Labuena. La primera estuvo hospitalizada por la covid-19. Tuvo fiebre y malestar. "No podía andar, tenía que ir en silla de ruedas, pero ahora tengo las mismas fuerzas o más", contó. El segundo también tuvo que ser ingresado, aunque en febrero de 2020, cuando todavía no se habían diagnosticado oficialmente los primeros casos de coronavirus. "Me dijeron que tenía gripe A. Pasé 15 días muy malos", recordó. Ahora, en cambio, ya pueden salir a pasear, ir al huerto y ver a sus hijos, algo que no fue fácil durante los peores meses de la crisis sanitaria. "Yo veía a mi familia desde la ventana de mi habitación", explicó ella.

Los dos aseguran ser muy disciplinados con las medidas anticovid. "Los jefes mandan", bromeó Labuena. Lo importante, según destacó Pascual, es que ahora, ya con las dos dosis, pueden estar "más relajados" e incluso no llevar mascarilla en el interior.

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