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El refuerzo policial se centra en el uso de la mascarilla y evita las reuniones en la calle

Los agentes no apreciaron muchos incumplimientos la normativa, que los jóvenes acataron en su mayoría.

“Aunque no sea obligatoria si camináis a solas, debéis llevar la mascarilla puesta cuando estéis a menos de un metro y medio de otra persona”. Ha sido la frase del fin de semana para los cuerpos policiales, el soniquete en las calles de la capital aragonesa y la interminable banda sonora de las zonas de ocio más concurridas. Los agentes han tenido que repetir la norma hasta la saciedad porque, aunque parezca fácil de asimilar, más de uno no ha sido capaz de interiorizarla. “¡Pero si dijeron en la tele que ya no tenía que llevarla!”, trató de argumentar un quinceañero que asistía este sábado a un concierto en el paseo de la Independencia. Dos funcionarios del cuerpo municipal tuvieron que transmitirle, una vez más, una lección que parece no entrar. Hasta el cantante de la banda interrumpió, a petición de la autoridad, uno de los temas para radiar el mensaje sanitario.

El fin de semana ha transcurrido dentro de los márgenes que cabía esperar. El refuerzo acordado por la Delegación del Gobierno en la Comunidad y los ayuntemientos de mayor entidad ha peinado las tradicionales zonas de fiesta y de botellón, ha controlado las calles con más bares de copas y ha paseado una y otra vez por las principales avenidas con una idea clara: frenar, con todas las herramientas disponibles, los contagios entre los más jóvenes, ya que integran la franja de la población que en estos momentos aglutina más contagios al no haber sido todavía vacunados contra el coronavirus.

Tampoco han perdido de vista las paradas de autobuses y tranvías, las terrazas de los bares y hasta los enclaves más turísticos, en los que resulta sencillo que se agrupen dos o más grupos de convivientes.

Otro de los lugares que no se ha perdido de vista fue la plaza de La Seo –lugar de peregrinación para patinadores– y el Tubo, donde personas de todas las edades, sobre todo adultos, llenaron, como ya es habitual, las mesas a pie de calle y los exiguos espacios entre local y local.

Los jóvenes, por norma general, han aportado todo el fin de semana un punto de cordura en medio de una pandemia que no ha terminado. Aunque también ha habido algunos despistados que se pusieron en peligro a ellos mismos... y a los demás. Ha ocurrido en botellones a pequeña escala en la ribera del Ebro y en vías de la capital aragonesa como la calle Dato, donde en la madrugada del sábado, al cierre de los establecimientos, se congregaron decenas de personas y se incumplió la norma en materia de mascarillas y distancias de seguridad.

Eso sí, ninguno de los cuerpos policiales detectó incumplimientos masivos de las órdenes sanitarias. Su trabajo se inclinó, sobre todo, hacia intervenciones más relacionadas con las noches previas a la pandemia. “Hubo varias salidas por temas como peleas o robos, en línea con los fines de semana anteriores a marzo del año pasado”, apuntaron fuentes de la Policía Nacional, que trasladaron un mensaje de felicitación a los chavales por su cumplimiento “en líneas generales” de ese esfuerzo extra que se les viene reclamando desde hace ya semanas.

Un mensaje que caló

Además del refuerzo policial acordado en las distintas juntas locales de seguridad, la Delegación del Gobierno y los ayuntamientos trataron de trasladar el pasado viernes a la población de entre 15 y 36 años que, al no haber pasado todavía por los centros de vacunación, están más expuestos al coronavirus que otras franjas de edad. El mensaje, a tenor de lo sucedido las dos primeras jornadas del fin de semana, caló entre los destinatarios.

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