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EDUCACIÓN

Aragón finaliza el curso sin tener que cerrar colegios y con una presencialidad casi total

El balance de docentes y familias es satisfactorio, a pesar de que se han confinado más de 1.100 aulas.

Alumnos de Primaria y de la ESO del Colegio El Buen Pastor de Zaragoza durante el recreo, que se ha adaptado para garantizar la seguridad en tiempos de pandemia.
Alumnos de Primaria y de la ESO del Colegio El Buen Pastor de Zaragoza durante el recreo, que se ha adaptado para garantizar la seguridad en tiempos de pandemia, en una imagen de archivo.
Toni Galán

Aragón cierra su curso escolar "más difícil", pero con una sensación "positiva" al haber evitado la clausura masiva de aulas y conseguir que desde el segundo trimestre la práctica totalidad de los estudiantes hayan acudido diariamente a clase. "La evolución de la pandemia el verano pasado hizo plantearnos un curso escolar muy restrictivo y con el temor a la repercusión que podía tener abrir los centros y llenarlos de alumnos", reconocieron desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (Fapar).

Unos presagios que compartían los docentes y los equipos directivos. Incluso el consejero de Educación, Felipe Faci, que siempre aseguró que los centros eran "lugares seguros", no descartó en aquel momento la posibilidad de que se tuvieran que cerrar colegios. No hizo falta y, como máximo se llegaron a notificar seis clases en cuarentena a la vez en un mismo centro.

"En septiembre teníamos mucho miedo de cómo iba a funcionar la pandemia. Al final, el curso, en este sentido, lo hemos superado con éxito", puntualizó Eva Bajén, presidenta de la Asociación de Directores y Directoras de Institutos de Aragón (Adiaragón), quien recordó las innumerables ocasiones en las que se han tenido que "reorganizar" los centros educativos. Se redujo el número de alumnos por aula, se implantó la jornada continua, entradas escalonadas, semipresencialidad a partir de 3º de la ESO y se sectorizaron los patios. Todo con un objetivo: hacer de las aulas los lugares más seguros.

Y, a tenor de los resultados, familias, equipos directivos y la propia Administración coincidieron en que así fue. "Las dificultades han sido muchas: se han cerrados aulas, ha habido confinamientos, pero la respuesta de los diferentes estamentos ha sido buenísima", recalcó José Luis Sampériz, presidente de Escuelas Católicas de Aragón, quien destacó el "ejemplo de comportamiento" dado por los escolares. Todo ello ha permitido que solo se hayan cerrado 1.145 aulas, la mayoría en infantil -donde los niños están eximidos de llevar mascarilla- y primaria.

A consecuencia de cada uno de los positivos notificados, se han llevado a cabo, según los datos facilitados por Salud Pública, 25.822 pruebas PCR y de ellas 1.055 han dado resultado positivo. Lo que supone un 4,08%. «Entre los alumnos ha sido incluso inferior al 4%», confirmó esta misma semana Faci en el balance de final de curso que hizo en las Cortes de Aragón.

Porcentaje "muy bajo"

"Prácticamente todos los casos diagnosticados se han producido por contactos sociales y familiares y no en el propio centro", explicó Bajen, quien detalló que estos han sido un reflejo de la propia evolución de la pandemia en la Comunidad. La semana con más cierres fue la tercera una vez comenzado el curso -a finales de septiembre-, con un total de 122 aulas confinadas.

"Mirándolo en general, realmente, el porcentaje de cierres ha sido muy bajo", apuntó Concepción Ibáñez, presidenta de la Federación Cristiana de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (Fecaparagón).

Desde su punto de vista, el balance es "positivo", aunque durante el curso se han producido momentos "complicados" y de "mucha incertidumbre". Uno de los puntos que más preocupó a las familias durante los primeros meses fue la apuesta por la semipresencialidad a partir de 3º de la ESO. "Lo más importante fue recuperar la máxima presencialdiad", especificó.

La brecha digital, la organización de los centros y lograr que los alumnos llevaran a cabo trabajos autónomos en sus casas propició que desde enero el Departamento permitiera recuperarla, con el inicio de la campaña de vacunación en el horizonte.

Hasta el 8 de febrero los centros se volvieron a organizar para que todos los alumnos de 3º y 4º de la ESO y de 1º de bachillerato -los de 2º habían vuelto a la presencialidad en octubre- acudieran al aula diariamente. Solo los matriculados de Formación Profesional (FP) se quedaron sin cambios, aunque la mayoría de los institutos se sumaron a la iniciativa una vez que los estudiantes del segundo curso iniciaron las prácticas; por lo que durante el último trimestre la práctica totalidad de los escolares de Aragón pudo recibir de manera diaria la docencia dentro del aula.

Los planes de refuerzo

Unas clases en las que se debía recuperar el contenido no impartido durante el último trimestre del año pasado. Colegios e institutos prepararon planes de refuerzo que «han funcionado correctamente». "Se ha demostrado con la Evau. Los resultado han sido muy buenos y estos alumnos son los que han vivido la pandemia más de cerca", expuso Bajén.

Ricardo Civera, presidente de la Asociación de Equipos Directivos de Infantil y Primaria de Aragón (Aedipa), señaló que también han funcionado los planes de contingencia, "adaptados a las diferentes realidades, contextos y recursos propios de cada colegio": "Ha sido la principal herramienta de éxito sanitario, junto con la implicación, esfuerzo y comportamiento ejemplar de nuestros alumnos".

A pesar del esfuerzo realizado, Bajén reconoció que, al final del curso, los mayores ya "estaban cansados de las restricciones, especialmente, de no poder juntarse todos en el recreo". Los principales problemas para asegurar el cumplimiento de los protocolos se produjeron -detalló- cuando se regresó a la presencialidad. Los patios sectorizados por grupos burbuja tampoco fueron fáciles para los más pequeños, dado que, según explicó Ibáñez, "ha impedido su sociabilización": "Para ellos ha sido complicado, aunque se han acostumbrado".

Tras un curso "complejo", aunque con menos afecciones de las temidas, las últimas semanas han vuelvo a ser difíciles de gestionar, especialmente, en los institutos. "Ha sido la explosión final", afirmó Bajén, al señalar que en junio ha tenido lugar "la tercera evaluación -ordinaria y extraordinaria-, los centros han sido sedes de la Evau, ha habido docentes que han tenido que corregir esta prueba y también ser tribunal en la oposiciones...". "Todo se une y está siendo complicado", subrayó, cuando todavía quedan dos jornadas para que el curso finalice para los alumnos de la ESO, FP y 1º de bachillerato.

A partir de mañana comienzan las vacaciones para los escolares, mientras que los equipos directivos y los docentes se afanan en preparar los centros de cara al próximo curso, en el que por fin volverá la tan ansiada normalidad.

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