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"Cuando hablas de Erasmus piensas en Londres o Berlín, pero en Lécera he encontrado más oportunidades"

El Gobierno central quiere poner en marcha este verano una experiencia semejante a la que desde hace tres años funciona en Aragón con un programa pionero de la DPZ y la Universidad. El Erasmus Rural ya ha formado a casi cien estudiantes en pueblos como Cubel, Romanos, Bubierca o Tobed.

Algunos de los participantes en el programa pionero.
Algunos de los participantes en el programa pionero.
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Parecen haber inventado la pólvora, pero otros más visionarios se les adelantaron. La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, vendió en Huesca el pasado domingo a bombo y platillo la implantación de un Erasmus Rural antes del verano, pero la Diputación Provincial de Zaragoza y la Universidad de la capital aragonesa llevan tres años con una iniciativa similar en marcha en la que han participado ya un centenar estudiantes. Esta mañana ambas instituciones han presentado una nueva edición del programa ‘Desafío’, que abre a recién licenciados las puertas del mercado laboral en municipios aragoneses de menos de 3.000 vecinos.

“Al acabar la carrera parece que no contemplas trabajar en un sitio que no sea una gran ciudad. Y eso es un error. Es como si tuvieras que estar en un despacho de la plaza de España y no te cabe en la cabeza acabar en un pueblo pequeño, que es algo casi estigmatizado”, comenta Jennifer Lafuente. Esta joven recién licenciada en Márquetin e Investigación de Mercados disfrutó dos años de la experiencia del Erasmus Rural de la DPZ, en 2019 en Herrera de los Navarros y en 2020, en Lécera

"El año pasado fue complicado, por la pandemia, pero no puedo quejarme porque al acabar las prácticas me hicieron contrato en Bodegas Tempore". Cuenta Lafuente que envió su currículo, hizo la entrevista y completó las prácticas entre septiembre y diciembre. Después, se encontró con el premio final de hacerse con un puesto de trabajo. "He aprendido muchísimo en la empresa y en el pueblo, aunque la vida social con la pandemia se vio muy reducida. A los dos días los vecinos dejan de verte como forastera y ya saben que eres una más", cuenta Lafuente, que no tiene problemas en renunciar a algunas "comodidades urbanitas", pues vive sin televisión y, en ocasiones, hay cortes de la red wifi.

Jennifer Lafuente, participando en un momento de la vendimia.
Jennifer Lafuente, participando en un momento de la vendimia.
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La iniciativa Desafío nació en 2018 dirigida a estudiantes matriculados en la Universidad de Zaragoza que hubieran superado 90 créditos de su titulación y quisieran hacer sus prácticas en el medio rural. El éxito de la propuesta fue tal, que la demanda superó la oferta y en las sucesivas ediciones se ha ido multiplicando la financiación de la DPZ: de los 9.000 euros del primer año se ha pasado a los 100.000 de la actualidad. “Es una iniciativa que se impulsó desde la cátedra sobre Despoblación y Creatividad, más concretamente de su primer director, Luis Antonio Sáez -ahora la ocupa Vicente Pinilla-, y que evidencia el esfuerzo por la vertebración de Aragón”, explican fuentes de Universidad de Zaragoza, que también ejemplifican estos desvelos con otros estudios como el máster de Rescate en Montaña en Huesca o la decisión de llevar Psicología a Teruel.

“En Bubierca pude colaborar con la puesta en marcha de un portal digital, 'Comarca cero', para fomentar el consumo de proximidad entre 67 pueblos de la Comunidad de Calatayud", cuenta Judith Cantería Gil, graduada en Historia, que hizo sus prácticas en la Asociación de Amigos de Bubierca. La joven, máster en Educación y con formación también en un taller de empleo de Turismo, aprovechó sus conocimientos para geolocalizar en un plano interactivo los atractivos turísticos de cada pueblo de la comarca. "Son referencias básicas, pero para alguien que venga de fuera, por ejemplo, se le explica por qué en Villafeliche llevan fama los molinos de pólvora", comenta Gil, que hizo sus prácticas entre septiembre y noviembre de 2020. Una vez comprobado el tirón de la iniciativa, se extendió también de la de Calatayud a la comarca del Aranda

Judith Cantería Gil, en la ermita de los Santos de Torrijo de la Cañada.
Judith Cantería Gil, en la ermita de los Santos de Torrijo de la Cañada.
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Las becas del programa Desafío (el Erasmus Rural aragonés) cubren el alojamiento, los desplazamientos, una manutención de 20 euros al día y una remuneración que va de los 300 a los 600 euros al mes. Las prácticas deben desarrollarse entre julio y noviembre y su duración oscila entre las 120 y las 500 horas por universitario. El abanico de disciplinas también se ha ido abriendo con el paso de los años y entre los postulantes se encuentran alumnos de Veterinaria, Enfermería, Trabajo Social, Magisterio, Márquetin y Bellas Artes, que han cursaron sus prácticas en -por ejemplo- el Ayuntamiento de Herrera de los Navarros, una residencia de mayores de Romanos, dos granjas situadas en Cubel y Villarreal de Huerva y la Asociación Sociocultural de Purroy Unido.

De los 40 estudiantes que participaron en el programa en el complicado y pandémico 2020, “dos de ellos han sido contratados por sus empresas al terminar las prácticas, lo cual es otra buenísima noticia que nos anima a seguir impulsando esta línea de trabajo”, explica el diputado delegado del servicio Cuarto Espacio de la DPZ, Francisco Compés, que suma al caso de Jennifer López en Lécera el de otro alumno de Química que acabó ‘fichado’ por la firma Certest Biotec de San Mateo de Gállego.

La primera edición se dotó con 9.000 euros.
La demanda y la acogida fueron tales que la financiación ha crecido hasta los 100.000

El término Erasmus puede llevar a confusión porque no mucha gente entiende del todo que esto se trata de hacer prácticas, prácticas en el mundo rural”, dice Lafuente, que entiende que el nombre del sabio de Rotterdam evoca a extranjero y fiestas. "Cuando hablas de Erasmus piensas en Londres o Berlín, pero en Lécera o en Herrera de los Navarros he encontrado más oportunidades", concluye. "Antes de iniciar las prácticas en la Universidad nos dieron alguna charla para familiarizarnos sobre el entorno rural y los servicios básicos que suele haber en un pueblo de 300 habitantes, que tampoco son ningún drama. En mi pueblo, Villalengua, a 15 kilómetros de Atecaacaban de poner fibra", cuenta Cantería.

En ediciones anteriores, estudiantes de Periodismo (Miguel Nadal y Ana Aznárez) han recopilado testimonios de los supervivientes de la batalla de Belchite para un audiovisual. Pasaron 15 días en el pueblo hablando con los vecinos para ganarse su confianza antes de colocar las cámaras. También ha habido casos como el de Raquel Magallón, estudiante de Químicas, que recaló en la empresa Mermeladas Bubub, de Bulbuente, para hacer sus prácticas con gelatinas -entre otras- con sabor a 'gintonic'. La Asociación Territorio Mudéjar colaboró con estudiantes del grado en Historia del Arte y del Máster en Gestión del Patrimonio Cultural, mientras que por la explotación ovina del ganadero Tomás Yagüe, en Cubel, llevan tres años recibiendo estudiantes de Veterinaria para ponerse al día con el cuidado de las ovejas y otros rumiantes. "Yo les aporto experiencia y ellos, conocimiento y muchas ganas. Ayudan en la explotación y a la vez aprenden porque asumen responsabilidades", cuenta el ganadero. 

Tres jóvenes de prácticas en la explotación ganadera de Cubel.
Tres jóvenes de prácticas en la explotación ganadera de Cubel.
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También en esta localidad de la comarca de Campo de Daroca, el Ayuntamiento abrió sus puertas en 2020 a dos estudiantes del grado de Documentación para ayudar en la organización del archivo municipal. Curioso es asimismo el caso de alumnos del Máster de Profesorado y del grado de Historia, que han hecho prácticas en Torrijo de la Cañada inventariando las bodegas rupestres del municipio.

Desde su puesta en marcha en el año 2018, Desafío ha ido afinando sus objetivos y -por ejemplo- se ha abierto la puerta a que también empresas de más de 250 trabajadores vinculadas al territorio participen en el proyecto (siempre y cuando ellas asuman el coste de las ayudas al estudio). La fórmula sigue cuajando, ha sido replicada en otros puntos del país y ha obtenido el reconocimiento como práctica ejemplar a escala continental por redes europeas como Euromontana.

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